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sábado, 21 de abril de 2018

Inés Skotnicka: "Reflexiones sobre la Economía del Bien Común"

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Las ideas de Christian Felber sobre la llamada Economía del Bien Común están generando un gran interés como modelo alternativo para dar respuesta a la crisis. Este artículo comenta algunas ideas-clave contenidas en su libro-manifiesto.
Tags: colaboracióneconomia del bien comúninés skotnickainteligencia colectivamodelo económicoparticipaciónprocomuntendencias económicastransformacióntransparencia  3 Comentarios El artículo completo en pdf.
En los tiempos que corren, viene bien pararse y reflexionar si cambiar el modo en el que hacemos las cosas está todavía en nuestras manos, o si no queda otra que darnos por vencidos. Y no me refiero a pequeñas mejoras en nuestra “mesa de trabajo” sino a cambios profundos, sistémicos y orgánicos tanto en la economía como en la sociedad.
Hay muchas voces que en Europa están pidiendo un replanteamiento de premisas. Una revisión sustancial y no meros “parches coyunturales”. "El 90% de la población desea un modelo económico alternativo", dicen algunos medios. Y en España ya “es un clamor, necesitamos reinventarnos como país”.
En la cresta de esta ola crítica empujada por la crisis y por los movimientos emergentes, germinan desde hace algunos años enfoques alternativos a la dicotomía ortodoxa entre capitalismo y comunismo. Se habla, por ejemplo, de Empresas de procomún, Sharing Economy, Eco-sostenibilidad o la Teoría del Decrecimiento, entre ellas. Pero desde mi punto de vista, destaca especialmente la idea de impulsar un nuevo modelo económico de la Economia del Bien Común.
Acabo de terminar de leer el libro-manifiesto de esta corriente y voy a plasmar en este artículo algunos puntos clave que pienso deben debatirse para que la Economía del Bien Común pueda tomar cuerpo y rumbo.
El autor del libro, Christian Felber es un joven profesor austriaco, destacado crítico de la globalización y fundador del movimiento Attac; un intelectual polifacético y multidisciplinar cuyas conferencias en España se pueden ver en youtube.
El proyecto de la Economía del Bien Común (EBC) se remonta a 2008, y pretende ser un modelo abierto que debe construirse entre todos sus miembros, sin imposiciones iniciales ideológicas, ni teóricas.
Como afirma el propio Felber en una de las entrevistas:
“La esencia del modelo es la resolución de la contradicción entre los valores que se viven en el mercado por ser recompensados – egoísmo, desconsideración, avidez, avaricia, irresponsabilidad -, y los valores que permiten florecer nuestras relaciones humanas y ecológicas. Estos últimos valores son universales y forman parte de nuestras constituciones: dignidad, solidaridad, justicia, democracia. Los “valores” económicos, en cambio, no son valores constitucionales. La Economía del Bien Común (EBC) propone resolver esta contradicción cambiando las dos principales reglas legales que guían el comportamiento de los actores económicos – afán de lucro y competencia – por otras dos: contribución al bien común y cooperación.”

La economía del bien común reposa sobre los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones interhumanas: confianza, cooperación, aprecio, co-determinación, solidaridad, y acción de compartir.

En el análisis de los fundamentos de la motivación en los procesos económicos se centra la primera parte del libro. Partiendo de premisas como la presencia de los valores humanos en la economía, la definición de la dignidad humana como uno de los factores de la ecuación de beneficio-perdida o de afirmaciones (aparentemente obvias pero con una lectura “entre líneas” mucho más profunda) tales como “el “libre mercado" sería un mercado realmente libre si todos los que participan activamente pudieran retirarse indemnes de cualquier transacción comercial”, el modelo persigue una explicación muy humanista de la dirección hacia donde puede producirse el cambio.
Personalmente, me gusta la valentía del autor para cuestionarse con toda naturalidad teorías ortodoxas generalmente aceptadas, incluidas algunas de los llamados “padres de economía”.
Desde la EBC dicen esto: “Cuando en una comunidad de humanos no se preserva por sistema la dignidad de cada individuo, tampoco se protege la libertad”, y está claro que tienen razón. Si a las transacciones económicas les arrancamos los valores humanos, puede que lo que quede (y así ocurre en muchos mercados) es una arena de “lucha libre americana”, donde cualquier golpe, por muy bajo que sea, vale.
Es muy alentador el entusiasmo con que Felber desgrana, desde su perspectiva multidisciplinar, los argumentos a favor de la cooperación como principal pilar de motivación humana- también aplicable a las transacciones económicas. Demuestra que hasta en los mercados capitalistas la cooperación (aunque en su modalidad perversa y agresiva) es la que permite los mayores beneficios a las empresas. Según la tesis del autor, la competencia lleva a desgaste de ambas partes, y aunque finalmente “sólo queda uno”, el coste social, económico, humano es demasiado elevado.

Competir no garantiza siempre el éxito en el mercado, pero hace peligrar siempre el bien común.

Pero, ¿cómo lograr que las empresas no compitan? ¿Pueden premiarse los valores en lugar del beneficio económico? Los creadores del modelo de la EBC creen que sí: “La gente que piensa que este sistema es ilógico está equivocada y por eso he venido a demostrarlo. Lo que pretende el movimiento del bien común es resolver las contradicciones presentes en el panorama actual, modificando los comportamientos erróneos por conductas acertadas para maximizar el beneficio”.

Por lo tanto, vemos que la EBC tiende a ser una forma de economía de mercado, pero cambiando los objetivos de las empresas privadas: de un modelo que busca la competencia y la maximización de ganancias, a uno orientado a la persecución del bien común, cooperando en la comunidad.

Es difícil negar este planteamiento como principio general, pero los sabios tienen razón cuando advierten que el demonio habita en los detalles, así que para conocerlos tendremos que profundizar más en los fundamentos prácticos de esta teoría.
Felber propone, por ejemplo, sustituir el PIB como indicador de éxito por el “Producto del Bien Común” y que respondería a esta ecuación: “cuanto más social, ecológico, democrático y solidario sea el comportamiento y la organización de las empresas, mejores serán los resultados que se alcancen en el balance”. Esto incluye propósitos como éstos:
- Las desigualdades de ingresos y de riqueza se limitan en un debate y por decisión democrática (en una democracia 2.0, más allá de los políticos)
- Las empresas se liberan de la obligación de crecimiento ilimitado y sólo buscan el tamaño óptimo
- La remuneración máxima y mínima tienen una correlación lógica y social
- La banca es democrática (controlada por la sociedad, no por el Estado)
- Los mercados financieros tal como hoy se conocen, dejarían de existir al no tener razón de ser en un entorno cooperativo, no-competitivo; donde la medición económica de beneficio pasa de “contabilizar valores de cambio, a contabilizar las utilidades sociales”.

decrecimiento: Teoría del decrecimiento. ¿Una alternativa al capi...

decrecimiento: Teoría del decrecimiento. ¿Una alternativa al capi...: Teoría del decrecimiento. ¿Una alternativa al capitalismo?

jueves, 19 de abril de 2018

Neoliberalismo y movimientos sociales en América Latina

Respuestas de sectores de la población a la ofensiva neoliberal

La crisis de la década de los 80’s y las reformas económicas estructurales que le siguieron marcaron el periodo de entrada del neoliberalismo en América Latina. Con las condiciones de desigualdad y exclusión social características de la región, diversos sectores de la población se han movilizado en la confrontación contra el avance neoliberal.

Las décadas recientes se han caracterizado por la gran velocidad de los cambios experimentados en avances tecnológicos y en flujos económicos, políticos y sociales. Algunos de estos flujos, sin embargo, pueden ser vistos más bien como retrocesos en las relaciones sociales, debido a que propagan y profundizan la desigualdad y las relaciones de opresión entre sectores de la población. Tal es el caso de Latinoamérica, donde las crisis de la década de los 80’s dieron paso a que autoridades internacionales y países desarrollados presionaron para que se llevaran a cabo reformas económicas como condición para otorgarles préstamos y asistencia de otro tipo.

A pesar de que muchos críticos vieron este tipo de exigencias como fuerzas neo-imperialistas llegando a la región latinoamericana, políticos y organizaciones del mainstream vieron esto como un progreso doloroso pero necesario para la región, argumentando que este proceso vendría acompañado de beneficios para todos mediante un efecto de “derrame de riqueza” ocasionado por las políticas de liberalización económica. Un vistazo al panorama que se ha desenvuelto desde entonces revela lo contrario. A pesar de las especificidades de la región y de acciones necesarias pero no llevadas a cabo en ámbitos políticos y sociales, quienes abogan por rápidos procesos de liberalización y apertura económica consideran que el dolor y la miseria de la pobreza, y la degradación de las condiciones de vida de amplios sectores poblacionales, son el precio inevitable del progreso.

Este artículo se centrará en los movimientos sociales de algunos países latinoamericanos que, luchando en contra de las exigencias neoliberales capitalistas, buscan defender sus derechos y el bienestar de sus comunidades. Para entenderlos, primero se describirá más a detalle el neoliberalismo en América Latina y el contexto en que surgieron. Posteriormente se detallarán en algunos movimientos sociales representativos de la región en respuesta a la ofensiva neoliberal. Finalmente, se mencionarán algunos retos que todavía debemos enfrentar en la región.
quito march bandera CONAIE. Donovan & ScottQuito march bandera CONAIE. Donovan & Scott

Si queremos entender el enemigo común de muchos de estos movimientos sociales, debemos empezar por denominarlo de alguna manera y describirlo. Anteriormente hice referencia al “Neoliberalismo”, pero por la ambigüedad del concepto, debido a los tantos significados que le son atribuidos, hace que sea una mejor aproximación el llamarlo “proyecto neoliberal”.

Para describir a este “proyecto neoliberal”, me voy a basar en las aportaciones de Jamie Peck (2010)[1] al concepto y a la definición que el politólogo canadiense Richard Day (2005)[2] adopta. Jamie Peck señala que el neoliberalismo como corriente ideológica está vinculado a la filosofía de reformas orientadas a la liberalización de los mercados, pactada en el “Consenso de Washington” y llevada a cabo por organizaciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. También es considerable notar que el neoliberalismo es asociado al estilo capitalista de Estados Unidos, que intenta globalizarse.

Siguiendo esta línea de argumentación, Richard Day presenta su definición del “proyecto neoliberal”, donde vincula también aspectos políticos y sociales. Este proyecto involucra la expansión del capital a un marco global y la búsqueda de nuevos mercados, pero también implica una expansión y profundización de “las sociedades de control”. Estas sociedades de control se manifiestan en muchas de las prácticas de los países desarrollados, aunque por supuesto también se presentan en regímenes autoritarios y cada vez en mayor medida en aquellos que están en vías de desarrollo. La característica de estas sociedades es la habilidad de monitorear todas las actividades de sus ciudadanos y poner obstáculos que impidan la acción de los individuos fuera del sistema, como la obligación estructural de adquirir licencias de conducir, pasaporte, números de seguro social, y tarjetas de crédito.

La expansión del capital y la búsqueda de nuevos mercados van provocando un cambio en la organización del sistema internacional basado en la unidad política del Estado, que generan nuevos vínculos basados en tratados comerciales internacionales que los agrupan como un bloque comercial (tal es el caso del TLCAN – Tratado de Libre Comercio de América del Norte) o bien, como una construcción supranacional de mayor vinculación económica y política como la Unión Europea. En este sentido, “el proyecto neoliberal” que explica Day conlleva los siguientes elementos: globalización rápida del capitalismo y sus malestares (como bajos salarios y desigualdad social) por medio de vínculos internacionales, apoyados en las sociedades de control que emergen de las directrices de los gobiernos de cada Estado en el sistema internacional y que tienen la infraestructura para mantener este control sobre su población. Las desigualdades perpetradas por el capitalismo en expansión y la opresión sostenida por parte de las sociedades de control de los Estados se refuerzan mutuamente.

El proyecto neoliberal, una vez instalado en las sociedades, facilita una mayor división según múltiples ejes de desigualdad de las relaciones sociales y, a mayor o menor grado dependiendo del país en particular y de su nivel de democracia, aumenta la dificultad que tienen los sectores oprimidos de la población para enfrentar estas desigualdades. Algunas de estas desigualdades son aquellas basadas en raza, género, sexualidad, habilidad, edad, ubicación geográfica y en el respeto por la naturaleza. Estas desigualdades no están aisladas, sino que se encuentran integradas en muchos aspectos de la vida social, tales como en la familia, la escuela, y por supuesto, en las empresas y en los sistemas políticos.
Cerros de Caracas. franklinvenezuelaCerros de Caracas. Franklin Venezuela

Habiendo definido el proyecto neoliberal, es necesario describir cómo se materializó en América Latina. De acuerdo con Lucrecia Lozano (2009)[3], se pueden distinguir tres momentos en el proceso que permitieron su surgimiento. El primero es la coyuntura previa a la “Crisis de la deuda” (la crisis de la década de los 80’s). A principios de los 80’s, hubo una disminución en el comercio internacional. Algunos países (México, Uruguay, Argentina, etc…) de la región también tenían una política monetaria que tendía a la sobrevaluación de las monedas nacionales. La aparición de otros factores como fuga masiva de capitales, disminución de las reservas nacionales, disminución del crecimiento de las economías y un fuerte declive en los precios de los productos primarios produjeron una profunda recesión internacional para toda la región latinoamericana. La segunda etapa implicó el llamado Ajuste Económico de Emergencia, llevado a cabo como respuesta inmediata a la crisis por los países de la región, y que implicaba medidas como reducción de las importaciones, contracción masiva del gasto público y una política financiera que combinaba devaluaciones, tasas de cambio flotantes, tasas de cambio diferenciadas, etc…

La tercera etapa es la que marca el momento de su surgimiento, y es la implementación de la llamada Reforma Económica Estructural, también conocida como “primera generación de reformas”, y que emanaron del Consenso de Washington. Los componentes de estas reformas eran los siguientes: 1) Privatización de empresas paraestatales, 2) Simplificación administrativa y desregulación económica, 3) Apertura económica, 4) Apertura comercial, 5) Apertura financiera, 6) Reestructuración productiva, 7) Control de la inflación. Si bien estas medidas eran necesarias para controlar la deuda tanto a niveles nacionales y regionales, no vinieron acompañadas de medidas que permitieran a la mayoría de la población sobrellevar los peores efectos de la crisis. Esto quiere decir que una gran falla de las medidas de reforma fue que se implantaron como tal, sin pensar en mecanismos de adaptación regional. Los perjuicios para grandes sectores de la población se empezaron a hacer evidentes en la década de los 90’s, cuando en el marco de las reformas “neoliberales”, se empezó a sentir un nuevo deterioro de la situación económica regional. “Las crisis financieras externas y la orientación de los programas de reforma (con un enfoque económico que privilegia los factores macroeconómicos y deja de lado el empleo, la pobreza y la distribución del ingreso) han afectado al ingreso y dificultan garantizar un crecimiento sostenido y estable” (Lozano, 2009).

A mediados de los 90’s, otra ola de crisis azotó la región debido a una combinación de shocks económicos externos y una aplicación dogmática de las políticas macroeconómicas de reforma estructural. Por ejemplo, en las privatizaciones no se garantizó que se diera en un entorno de mercados competitivos y bien regulados, lo que facilitó el surgimiento de monopolios privados. La liberalización comercial se llevó a cabo sin procurar que los países latinoamericanos tuvieran un tipo de cambio competitivo, ni tampoco considerando secuencias y aperturas graduales. Tampoco se planeó la capacidad productiva de la población, que acostumbrada a trabajos de manufactura, no estaba preparada para mercados más basados en los servicios y en una economía del conocimiento. Finalmente, en muchos países no se descentralizó el gobierno ni se dieron reformas políticas y legales que permitieran confianza para la inversión. Todos estos factores llevaron a que muchos patrimonios se perdieran y a que se agudizaran las diferencias económicas y sociales en la región. Principalmente, la concentración de riqueza en un grupo minoritario generaba grandes problemas sociopolíticos también.
el agua es nuestra cochabamba. Chen BlancEl agua es nuestra en Cochabamba. Chen Blanc

Habiendo descrito el contexto de la aparición del proyecto neoliberal en América Latina, se describirán ahora algunos casos emblemáticos de movimientos sociales que surgieron para enfrentarse a las amenazas que representaba este proyecto para su estilo de vida.
El primer movimiento en abordar será el de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), una amalgama nacional de varias identidades indígenas que habitaban en las tierras altas, en las zonas costeras y en la Amazonia. En sus primeros años a finales de los 80’s, CONAIE fijaba como sus objetivos remover a los “oligarcas”, enemigos del pueblo que “habían causado la pobreza y miseria de millones de Ecuatorianos” de su posición de poder en el Estado ecuatoriano. El movimiento operaba al vincular varias organizaciones y grupos indígenas para formar una asamblea popular constituyente que se encargara de conseguir justicia social para los grupos indígenas ecuatorianos. Durante la década de los 90’s, algunas de sus victorias fueron 1) el surgimiento de un movimiento claramente identificado como indígena en el escenario político nacional y la unidad de varias nacionalidades diferentes de indígenas bajo la organización de CONAIE, y 2) unir las exigencias de dos temas importantes, “cuestiones agrarias” y el reconocimiento cultural y político de su identidad indígena. Más adelante en la década, cuando el gobierno de Ecuador intentó llevar a cabo reformas neoliberales de privatización, la CONAIE participó como elemento de varias protestas masivas. Una de sus tácticas para obligar al gobierno a negociar sobre las leyes que intentaban aprobar fue mediante las conocidas “cortas de ruta”, básicamente el bloqueo de carreteras. CONAIE, junto con otras organizaciones de la sociedad civil de la clase trabajadora, se movilizó en numerosas ocasiones, lo que permitió que todos los “frentes populares” (diversas organizaciones unidas contra la administración en turno) derrocar o forzar a la renuncia a varios de los presidentes ecuatorianos neoliberales de la década[4].

El segundo ejemplo a presentar de un movimiento social en contra del proyecto neoliberal en América Latina se puede apreciar en la famosa “Guerra del agua” de Cochabamba, Bolivia. Las ideas neoliberales empiezan a permear en las autoridades públicas en Bolivia con el gobierno de Víctor Paz en 1985, y tuvieron una profundización bajo el mandato de Sánchez de Losada. No obstante fue con la participación del Banco Mundial -que apoyó a principios de la década de 1990 el fortalecimiento de las empresas estatales de agua en vista de su futura privatización- que la gestión del agua pasó a manos de entidades municipales y dejó de regirse por los usos y costumbres comunitarios de Cochabamba. Para algunos sectores afectados por la privatización, como los indígenas, la privatización del agua violaba directamente esos usos y costumbres y, por lo tanto, sus prácticas socioculturales que podían datar de décadas e incluso siglos (Webber, 2009)[5].

Al pasar la iniciativa del entonces presidente Hugo Banzer para llevar a cabo la privatización de este servicio y darle al consorcio empresarial Aguas del Tunari el control de los recursos hídricos de Cochabamba por medio de la Ley 2029, los sectores afectados empezaron a organizarse y movilizarse. La estructura organizacional de la sociedad civil en este conflicto tuvo a su actor central en La Coordinadora del Agua, que estaba integrada por cinco organizaciones y que no tenía una jerarquía entre ellas. En el caso de la guerra del agua, las protestas no fueron violentas desde un inicio. Primero, se consideró la negociación con las autoridades gubernamentales. Al fallar esto, se prosiguió a intentos de intimidar al gobierno con bloqueos de vialidades y carreteras. El 3 de febrero del 2000, más de veinte mil personas de múltiples sectores sociales tomaron la ciudad de Cochabamba para protestar por la privatización del agua, con movimientos sociales similares apareciendo en otras ciudades de Bolivia para solidarizarse con Cochabamba y apoyar en revertir el proceso y quitarle el control a Aguas del Tunari sobre el recurso hídrico. Los movimientos sociales violentos se expandieron por todo el país a raíz de la lucha en Cochabamba. Por ello, el gobierno no tuvo otra opción que terminar el contrato con Aguas del Tunari y ceder a las demandas de los movimientos contra la privatización del agua.
Subcomandante_Marcos. cesar bojorquezSubcomandante Marcos. César Bojórquez

Un último ejemplo importante a mencionar es el caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en México. Lo que lo vuelve un caso único es su combinación de análisis marxista y práctica indigenista, la vinculación de pensamiento nacional e internacional estratégico y apoyo de las comunidades locales. Debido a que la Izquierda continúa siendo marginada dentro del sistema político mexicano, algunos de los éxitos del EZLN han sido los debates nacionales que han generado y las ganancias en autonomía que ha recibido. El EZLN emergió en 1994 en el último año del presidente Carlos Salinas de Gortari, el 1 de enero, día en que se inauguraba el TLCAN, con el Subcomandante Marcos como una figura clave. Su declaración en contra del Estado mexicano resaltaba las políticas neoliberales, la gran desigualdad entre las autoridades públicas y el resto de los mexicanos, y la necesidad de democratización y justicia social (en este caso, particularmente para los pueblos indígenas) en el país. Conformado por varias comunidades indígenas del estado de Chiapas, también contaba con una fuerza constituida por guerrillas para así defenderse de la amenaza del gobierno. El EZLN ocupó varias poblaciones de Chiapas en enero de 1994 y obligó al gobierno mexicano a dialogar con ellos, un avance importante en el proceso democrático a pesar de que el gobierno siempre presentaba la amenaza de usar a las fuerzas armadas.

Aunque la intensidad del conflicto se vivió en la década de los 90’s, el EZLN sigue en pie y viviendo en comunidades en su mayoría autónomas en el Estado de Chiapas. A pesar de que continúan los problemas con el gobierno mexicano, su participación estratégica en congresos internacionales que reúnen grupos frecuentemente llamados anti- y alter-globalización les ha funcionado para conseguir apoyo internacional para sostener sus comunidades, con Marcos apareciendo incluso en entrevistas internacionales. También han sido organizadores de foros intercontinentales sobre identidades indígenas, y han expresado su apoyo a la resistencia de los palestinos contra Israel. Es notorio que sus objetivos y estrategias hayan cambiado con el paso de los años, principalmente abandonando la idea de la lucha por medio de fuerzas armadas, y forjando en sus comunidades sistemas de salud, educación y agro-ecología sostenibles que usan como evidencia para enseñar modos de vida alternativos a los planteados por el proyecto neoliberal[6].
zapatista dolls for sale Chamula Chiapas México. Adam JonesZapatista dolls for sale Chamula, Chiapas (México). Adam Jones

Para concluir este artículo, es importante reflexionar sobre los retos que se enfrentan en América Latina y las lecciones que los movimientos sociales nos enseñan. La desigualdad económica todavía es un problema muy arraigado, que si bien en algunos países se ha reducido (sobre todo después de regímenes de Izquierda), en otros continúa siendo muy evidente. Problemas de autoritarismo y hermetismo de los sistemas políticos también persisten, obligando a sectores de la población a actuar por fuera de ellos para defender sus derechos. También es importante notar que el avance de la tecnología favorece que algunos gobiernos neoliberales decreten medidas que excluyen a personas que no tienen fácil acceso a aparatos electrónicos. Los movimientos sociales expuestos en este artículo revelan que la vinculación entre diversos grupos de la sociedad civil es importante para ejercer presión contra los gobiernos. Asimismo, permiten entender que el pensamiento estratégico y adaptación al contexto histórico son necesarios para su permanencia (si tienen una meta política a largo plazo, como el movimiento zapatista). Principalmente, creo yo, la existencia de estos movimientos sociales exhibe las fallas y los malestares de un capitalismo global, así como alternativas de vida fuera del proyecto neoliberal que busca expandirse a escala global. En este sentido, considero que los movimientos sociales que surgen son símbolos de afinidad y responsabilidad mutua, en la recuperación o adquisición de un modo de vida más digno y sostenible.

Portada: La educación no se vende. Simenon

[1] Peck, J. (2010). Constructions of Neoliberal Reason. Londres: Oxford University Press.
[2] Day, R. (2005). Gramsci is Dead: Anarchist Currents in the Newest Social Movements. Londres: Pluto Press.
[3] Lozano, L. (2009). Crisis y Reforma Económica en América Latina [Presentación de Conferencia para el curso Escenario Regional de América Latina]. Tecnológico de Monterrey, México.
[4] Petras, J., & Veltmeyer, H. (2011). Social Movements in Latin America: Neoliberalism and Popular Resistance. Nueva York: Palgrave Macmillan. Este libro contiene de manera mucho más detallada toda la información que se encuentra en este artículo, además de un enfoque histórico y sociológico que servirá para entender a los movimientos sociales en América Latina
[5] 31.        Webber, J. (2009). Red October: Left-Indigenous Struggle in Bolivia 2000-2005 [Tesis doctoral]. Departamento de Ciencia Política, Universidad de Toronto, Canadá
[6] Una lectura más detallada del movimiento zapatista después de 20 años de su surgimiento se puede encontrar en Gottesdiener, L. (2014, enero 23). A Glimpse into the Zapatista Movement: Two Decades Later. En The Nation.

The Economist: Vacancia de PPK afectará el crecimiento de la economía peruana

La persistencia de ruido político por la vacancia presidencial perjudicará las inversiones y el consumo privado, además son un riesgo para la reconstrucción del norte del país.

La probable vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski afectaría el crecimiento de la economía, pues según The Economist, uno de los medios financieros más importantes del mundo, el PBI peruano crecerá 3.7% este año siempre que no prospere esta medida en el Congreso.

Perjudicaría crecimiento

“Nuestra proyección de crecimiento del PBI de 3.7% no ha cambiado. Sin embargo, este pronóstico supone que la oposición no contará con los votos suficientes para vacar al presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) de la Presidencia de la República”, señaló el analista para Perú de la EIU, Abhijit Surya.
Para este año, el Gobierno peruano ha estimado un crecimiento económico del 4.2 por ciento. Hasta enero de acuerdo a data del INEI, la economía local acumuló 102 meses de crecimiento consecutivo.

La Unidad de Inteligencia de The Economist señaló que al revisar sus proyecciones sobre la economía peruana, analizará dos factores antes de realizar ajustes en sus proyecciones económicas:
a) El testimonio del presidente Kuczynski a la comisión Lava Jato del Congreso.
b) La posición del primer vicepresidente, Martín Vizcarra (si renuncia con el presidente Kuczynski o no).

Peligra inversión en infraestructura

De otro lado, Abhijit Surya señaló que el ruido político impactaría negativamente en el sector construcción, considerando que el presidente Kuczynski prevé una inversión en infraestructura de más de 9,000 millones de dólares para el 2018 y 2019

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Crecimiento esperado



   
Un día después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Focus Economic y el BBVA Research revisaran a la baja su proyección de crecimiento de la economía peruana, el jefe de la misión del FMI en el Perú, Ravi Balakrishnan, hizo un llamado a los países de la región para que aprovechen la recuperación incipiente que experimentan sus economías e implementen reformas estructurales.

“La idea de implementar políticas es importante para mantener el ritmo de crecimiento”, aseguró Balakrishnan, desde la sede de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), no sin antes indicar que las economías deberían elevar su PBI potencial— la tasa máxima a la que la economía puede crecer sin generar inflación— ya que a mediano plazo “el crecimiento potencial de las economías será el más bajo que antes que la crisis financiera global”.

En junio pasado el FMI ya estimaba que, a mediano plazo, el PBI potencial del Perú se mantendrá por debajo de 4% por la ausencia de reformas estructurales y porque la inversión no volvería al ritmo de crecimiento durante el boom de los commodities. Jaime Reusche, vicepresidente del grupo soberano de Moody’s, también proyectaba menores expansiones debido a que el costo de generar crecimiento económico será cada vez mayor.

A diferencia de otras ocasiones, el jefe de la misión del FMI en el Perú no dedicó mayor tiempo en hablar sobre las reformas que el Perú debería impulsar, pero sí señaló que es importante que en Latinoamérica se implemente una agenda de reforma regulatoria financiera, que incluiría políticas orientadas a transformar el sistema bancario paralelo en una fuente estable de financiamiento de mercado. Balakrishnan además sostuvo que los países deberían empezar a preocuparse por el envejecimiento de su población. “Se debe amortiguar el impacto del envejecimiento. Aumentar la edad de jubilación puede ayudar”, agregó.

Por su parte, el jefe adjunto para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la OCDE, Sebastián Nieto, afirmó que el Perú requiere impulsar su crecimiento a través de una mayor diversificación y productividad. La agenda que sugirió Nieto incluye el desarrollo de nuevas industrias competitivas, estrategias de innovación, formalidad laboral y la mejora del marco institucional estratégico para el desarrollo productivo del Perú. “Es necesario dinamizar más el gasto en investigación y desarrollo, para ello el esfuerzo público y privado es importante. En el caso de los Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (CITES) hay experiencias interesantes, pero se necesita más”, agregó Nieto, en el marco del XII Foro Internacional de Economía Quo Vadis Perú 2018 organizado por IEDEP de la CCL.

De acuerdo a la OCDE, para elevar la formalidad laboral el Perú debería fortalecer los sistemas de inspección y supervisión, reducir los costos de la contratación formal y comunicar más efectivamente los beneficios de la formalización. Además debería reducir los incentivos de las firmas pequeñas que permanecen en la informalidad simplificando los regímenes tributarios y reduciendo los costos administrativos y los costos fijos vinculados a la formalidad.

Nieto reiteró que “hay algunas condiciones de costos laborales y empresariales que no dejan que una empresa crezca en el Perú”, en referencia a las trabas burocráticas y los problemas que persisten en la conectividad. Datos de la organización apuntan que en el país el ratio entre los costos de transporte y tarifas es 20 veces más alto que el de las economías de la OCDE. Al respecto, recomiendan que se implementen políticas para aumentar la eficiencia y reducir el tiempo y los costos financieros de transporte en los que incurren los negocios y ciudadanos, y se desarrolle otros modos de transporte que vayan más allá de las carreteras.

La agenda de la CCL

César Peñaranda, director ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP), dijo que el Perú no puede dejar de crecer en promedio 6% si desea formar parte de los países del primer mundo, pese a que las previsiones actuales auguran un crecimiento cercano al 4% para los próximos dos años. “En América Latina el único país que está creciendo [por encima del 5% anual] es Panamá. Nosotros hemos crecido a tasas iguales o mayores. El Perú creció entre el 2005 y 2013 en 6%”, anotó.

Para el economista, un reto es incrementar el PBI potencial, por lo que indicó que no es suficiente fortalecer las instituciones y mantener la estabilidad macroeconómica que se viene aplicando desde hace 27 años, sino que adicionalmente el Ejecutivo debería impulsar siete medidas económicas. “Hay que hacer reformas más directas, ahí es donde pienso que el Congreso no se escapa, pero el Ejecutivo debe ponerlo sobre la mesa”, dijo.

Peñaranda instó al Ejecutivo a preservar la estabilidad fiscal a través de la reducción de gastos corrientes, algo que ya ha sido anunciado por el ministro de Economía, David Tuesta, y a realizar una reforma tributaria integral; adicionalmente, pide que se cierre las brechas que existen en infraestructura y mantenimiento y se trabaje en acciones vinculadas a la erradicación de corrupción, reducción de la  inseguridad y preservación del imperio de la ley.

Las otras cuatro políticas que sugiere la CCL son la desregulación y eliminación de barreras burocráticas, la mejora del capital humano a través de una mayor inversión en educación y salud, el impulso de la innovación, ciencia y tecnología, y la reforma laboral. “El Perú tiene una de las legislaciones más rígidas del mundo, eso se debe abordar con el Tribunal Constitucional porque de ahí partió el retorno de la estabilidad laboral. Eso hay que enfrentarlo”, anotó.

lunes, 19 de marzo de 2018

Proto-libertarios: inspiradores de la economía del futuro

Proto-libertarios: inspiradores de la economía del futuro


Nuestro modo de trabajar y consumir cambia a marchas forzadas. La crisis persiste, pero varios autores vaticinan que las manufacturas vuelven a los países ricos, transformadas en productos-servicio, difíciles de copiar y con pequeñas tiradas.
El futuro industrial se parece cada día más al imaginado por Mohandas Gandhi cuando, oponiéndose a la producción centralizada de manufacturas británica, concibió un sistema de producción descentralizado, capilar e individual, con productos de calidad y pequeña tirada.
De la rueca de Mohandas Gandhi a la III Revolución Industrial
Su rueca fue el símbolo de este movimiento de protesta que ahora, no obstante, podría servir de modelo de la III Revolución Industrial, tal y como ha sido augurada por distintos medios y expertos.
No hay empleo de calidad para todos en el mundo rico, pronosticaba Jeremy Rifkin en El fin del trabajo (1995) y vuelven a hacerlo en 2012 los autores Andrew McAfee (ver charla en TED Talks) y Erik Brynjolfsson en el ensayo Race Against the Machine.
Rifkin creía que la escasez de trabajo y el aumento de la competitividad forzarían a los gobiernos a reducir o flexibilizar la jornada para todos sus trabajadores y, así, mantener ocupado al máximo porcentaje posible de la población activa.
El trabajo que no volverá (y el que nacerá)
No ha funcionado en muchos países desarrollados, sobre todo en los menos competitivos y más proclives a recuperar competitividad en momentos de profunda crisis, como el actual, usando la manera más dramática de lograrlo con rapidez: despidiendo a gente.
Incluso los países más competitivos, donde varias ocupaciones alcanzan el pleno empleo, cuentan con legiones de trabajadores con pobres expectativas: los jóvenes y los adultos peor formados se llevan la peor parte.
Andrew McAfee es optimista sobre el futuro y -expone en Race Against the Machine-, cree que la Revolución Digital acelerará la innovación, la productividad y la flexibilidad.
Habrá perdedores, pero surgirán tantos ganadores que retornará la holgura económica para que las sociedades conserven la protección social de los más desfavorecidos.
El gran estancamiento
Pero no será fácil, como el economista y bloguero en Marginal Revolution Tyler Cowen expone en el ensayo The Great Stagnation (el gran estancamiento), donde argumenta que, esta vez, el empleo y la prosperidad no se recuperarán con facilidad en lugares como Estados Unidos.
Tendencias tecnológicas como Internet y el abaratamiento de la mecanización, cada vez más sofisticada, así como la competencia industrial de los países emergentes, sugieren, en principio, menos empleos en los países ricos y más trabajo mecanizado.
No tiene por qué ser así. Quizá no se trate de repartir un trabajo cada vez más escaso, como exponía Rifkin en 1995, ni de renunciar a los avances tecnológicos y a la robótica, rememorando la actitud de los luditas ante las primeras máquinas, debido al cambio tecnológico que explica Andrew McAfee.
La solución está más cercana a la exhortación de Tyler Cowen en The Great Stagnation: si el crecimiento económico se ha deprimido en los últimos 30 años en Estados Unidos y el mundo desarrollado en general, la manera de recuperarlo consiste en fomentar la innovación y aprender de los aciertos de los modelos industriales más resistentes a la deslocalización.
Un nuevo orden industrial, esta vez individualista
Este nuevo orden industrial devolvería el dinamismo de las manufacturas, o parte de él -la parte más suculenta y con mayor margen para no renunciar a estándares-, a las ciudades más dinámicas de Europa, Norteamérica o Japón, cunas de la I y la II Revolución Industrial.
Exponen Tyler Cowen, James Tien o The Economist que la III Revolución Industrial integrará por primera vez la producción de bienes y servicios.
Los productos-como-servicio y tendencias como la impresión aditiva bajo demanda fomentarán el fenómeno de la personalización y los bienes con una historia detrás, pensados, creados y producidos cerca de sus futuros consumidores.
Productos-como-servicio personalizados, hechos bajo demanda
Con productos más personalizados, realizados bajo demanda y usando el poso de conocimiento de la cultura local, las economías de escala (producir grandes cantidades en enormes factorías para reducir costes) perderán su sentido.
Habrá, por tanto, un efecto boomerang y muchos productos serán manufacturados y personalizados cerca de donde han sido concebidos, siguiendo el ejemplo de Zara o las empresas alemanas de alto valor añadido (algunas ya fabrican todos sus productos en una única línea de ensamblaje, lo que les permite trabajar bajo demanda).
Superadas las economías de escala, la producción de los bienes-como-servicio, un tipo de producto que integrará tanto conocimiento y valor en la venta y el seguimiento de su vida útil que en el propio bien físico, volverá a pequeños talleres de especialistas, similares a los talleres gremiales previos a la Revolución Industrial.
Viejos edificios industriales con nuevos inquilinos
Los artesanos-hacker, o expertos productores de manufacturas en los países ricos, ocupan poco a poco edificios de oficinas y viejos talleres de lugares simbólicos de la industria del pasado, tales como Williamsburg, en Brooklyn (Nueva York) o Ciutat Vella y Poble Nou, en Barcelona.
Las factorías-nicho de artesanos-hacker llamadas a recuperar la industria de bienes de consumo en los países ricos no llegarán solas. Su propio concepto implica respeto por la educación continua, la innovación, el riesgo, la fuerza de voluntad y la capacidad de introspección, ingredientes de los que se sirvieron los grandes emprendedores polímatas de generaciones precedentes, desde Edison y Ford hasta Steve Jobs.
Elogio de la ingenuidad y la creatividad
¿Qué importancia tienen la fuerza de voluntad o la capacidad de introspección en los creadores de estas empresas-nicho que retornen las manufacturas a los países ricos?
Jeremy Rifkin, Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson, así como Tyler Cowen, James Tien o The Economist inciden en que la única receta es dura y carece de instantaneidad: más innovación y flexibilidad, recuperar la mirada creativa e ingenua de los polímatas e inventores de todos los tiempos. Combinar ingredientes que no aparecen juntos en ningún manual para novatos.
Industria local y especializada: el ejemplo de Gandhi
La industria del futuro puede ser más local, especializada y personalizada, si atiende a algunas de las ideas económicas expuestas por Mohandas Gandhi:
  • superación del materialismo más maniqueo;
  • fomento del conocimiento, el crecimiento espiritual y la autosuficiencia del individuo que, promoviendo su propio bienestar, contribuye a la sociedad;
  • rechazo de la lucha de clases y la queja violenta, ni siquiera en nombre de los más desfavorecidos;
  • promoción de la introspección y las libertades individuales;
  • vida sencilla y digna: influido por Henry David Thoreau y, a través de él, por Herbert Spencer y los filósofos clásicos y orientales, Gandhi creía que el bienestar no se obtenía adquiriendo más bienes, sino siendo lo más autosuficientes posible. No confundir autosuficiencia con autarquía. 
En efecto, al final de su vida, Gandhi abogó por la no posesión, o depender menos de lo externo para vivir mejor.
La mirada proto libertaria
Los proto-libertarios, desde filósofos griegos y orientales al ilustrado Herbert Spencer, el filósofo y escritor Henry David Thoreau o el escritor Lev Tolstói, inspiraron las ideas económicas de Mohandas Gandhi.
Gandhi observó que la industria del Imperio Británico empleaba materias primas indias para producir manufacturas que retornaban a la India con su valor añadido, obtenido en la metrópolis.
La práctica de “deslocalización inversa” era, creía Gandhi, la principal fuente de pobreza, desempleo masivo e ignorancia en un país gobernado sin voluntad de fomentar la autosuficiencia y la mejora ilustrada de sus conciudadanos.
Resistencia no violenta y capitalismo
Usando la industria textil como símbolo, Gandhi exhortó a sus conciudadanos a que llevaran un ropaje cómodo, sencillo de elaborar, concebido en la India, el khadi, y para ello promovió el uso de la máquina de hilar, que se convertiría en el pilar de un gesto masivo de desobediencia civil, ya que promovía la autosuficiencia y desvinculaba a los indios de los textiles de Manchester.
La rueca de Ghandi partía de la lectura profunda de clásicos orientales y de su sólida formación pero, ante todo, de lecturas como el ensayo de Henry David Thoreau La desobediencia civil.
La red de artesanos productores concebida por Gandhi transformaba la dependencia de una tecnología compleja, protegida y centralizada, en una oportunidad para otorgar conocimiento y autosuficiencia ante cualquier poder externo a quien se lo propusiera.
La producción inglesa, deslocalizada a miles de kilómetros de los empobrecidos productores de la materia prima que la compraban, ya manufacturada, mucho más cara, tiene un paralelismo actual que funciona a la inversa.
Principio del fin de las economías de escala
En las últimas tres décadas, coincidiendo con el período de pérdida de fuerza innovadora de los países ricos como explica Tyler Cowen en The Great Stagnation, los países emergentes manufacturan cada vez más gracias a la ventaja competitiva de las economías de escala.
Las corporaciones, a menudo con sede en los países “desarrollados”, envían los iPhone, iPad o Kindle a su principal clientela en países que, cada vez más, dependen del crédito externo para financiar su estilo de vida.
El modelo económico capilar, descentralizado y centrado en el individuo de Gandhi hundía sus raíces en una filosofía de vida introspectiva, sencilla, minimalista, que practicaba el ascetismo, la contemplación.
Recuperamos a continuación las aportaciones de 10 pensadores que influyeron en el modelo económico gandhiano. Fueron proto-libertarios, anarquistas antes de que existiera este término, libertarios, liberales radicales.
La revolución del artesano-hacker
Y, por analogía, la economía productiva concebida por Gandhi podría servir de modelo a la III Revolución Industrial, que será introspectiva, basada en la inventiva del artesano-hacker.
El individuo capaz de crear su propio trabajo aprovechará la nueva era de los inventores.
Como maestros gremiales del siglo XXI, competentes con la última tecnología, polímatas (entre las artes y la ciencia), se harán insustituibles, deslocalizables, rememorando la dignidad del maestro artesano, más próximo al artista o al filósofo que al prescindible y robotizado obrero industrial tradicional.
10 proto-libertarios que inspiraron el modelo económico autosuficiente gandhiano
1. Lao-Tsé (siglo VI aC)

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Se da por sentado que Lao-Tsé y Confucio se conocieron, pero se desconoce su relación; se especula con que fueron maestro y alumno, un tándem sólo comparable a Sócrates-Platón, o a Platón-Aristóteles.
Nacido en el siglo VI aC en el seno de la pequeña aristocracia Yin del pueblo Sung, Lao-Tsé fundamentó toda su obra en la introspección: el Dáo Dé Jing, su obra cumbre, es la base del taoísmo.
Según Lao-Tsé, el individuo puede autorrealizarse cultivándose y manteniendo su autonomía de las fuerzas externas, así como profundizando con un sentido común universal relacionado con el flujo de la naturaleza, el “camino” o “tao” (“dao”).
Si las instituciones sociales coartaban el florecimiento y la felicidad individuales, el individuo debía prevalecer, decía Lao-Tsé. Cuantas más regulaciones y restricciones, pensaba, más pobreza y ladrones.
Para Lao-Tsé, el rol de los poderes públicos no debía diluir la responsabilidad y autonomía individuales, al haber observado durante décadas los estragos y arbitrariedades del despotismo:
“Por tanto, el sabio dice: no emprendo ninguna acción y las personas se transforman a sí mismas, promuevo la quietud y la gente actúa con justicia, no tomo ninguna acción y las personas se enriquecen”.
2. Sócrates (470-399 aC)

(Imagen)
Sócrates creía que el cultivo personal, la virtud y la vida sencilla eran condiciones suficientes para lograr una existencia plena. Identificaba conocimiento con virtud y, así como el conocimiento puede ser aprendido, también puede serlo la virtud.
La libertad individual se alcanza, según Sócrates, a través del aprendizaje, ya que con el conocimiento aparecen la rectitud y la acción ética. El camino de la introspección es profundo, como ya habían aventurado los presocráticos.
Tras ser reconocido por su sabiduría, Sócrates sentenció que el oráculo délfico quizá hubiera reconocido en él la lucidez de saber que no sabía nada.
La autorrealización o felicidad se lograban con el desarrollo personal, usando la razón y haciendo lo correcto (siguiendo la naturaleza, un concepto similar al flujo de la naturaleza o “tao” de Lao-Tsé).
Cuando el individuo atiende a su cultivo interior, llega el bienestar, evidente por su efecto a largo plazo. El Sócrates que presenta Platón en La República estaba condicionado por la propia interpretación del alumno.
Sócrates se opuso a la democracia ateniense que coincidió con sus años adultos, al considerar que un grupo de sabios filósofos podían reducir el gobierno a su mínima expresión sin necesidad de que toda la sociedad perdiera su mejor energía en la cosa pública, lo que restaba tiempo para el cultivo personal y, por tanto, la autorrealización.
Platón y Aristóteles basaron parte de su filosofía en el corpus socrático, pero fueron los cínicos y los estoicos quienes profundizaron en su filosofía de vida, consistente en una existencia sencilla, independiente de injerencias exteriores, basada en el cultivo personal para obrar con virtud y según la naturaleza.
Pese a no llenarse la boca de grandes loanzas ni discursos en favor de la polis ateniense y sus virtudes, ni mucho menos en halagar a éste o aquél prócer, Sócrates creía no sólo en la libertad individual masculina, sino también en la femenina, un concepto poco menos que punible en su época.
Ninguno de sus discípulos llegó tan lejos en su reconocimiento de las libertades del ser humano, independientemente de su género.
3. Zhuangzi (Chuang-Tzu)

(Imagen)
“Tan sólo dejar sola a la humanidad, nunca el gobernarla, acabó bien”.
Zhuangzi (maestro Zhuang, donde “zi” era un título honorífico) vivió en la China del siglo IV aC, en el período combulso de los reinos combatientes.
Considerado el segundo filósofo taoísta más importante, Zhuangzi ha sido visto por la posteridad como uno de los precursores del anarquismo, el libertarismo y el liberalismo radical. Las tesis de Herbert Spencer o Henry David Thoreau sobre el espíritu humano, la introspección y la autorrealización son próximas a las suyas.
Precursor de la relatividad de las cosas y los puntos de vista, escribió que lo que un individuo concluye no tiene por qué ser cierto para todas las cosas ajenas a sí mismo. Alertaba contra el pensamiento sistemático y los dogmas.
Profundizó en las ideas de autorrealización y laissez-faire de Lao-Tsé. El rey Wai, del reino de Chú, le ofreció un cargo suntuoso, que rechazó con una declaración con tintes filosóficos y libertarios.
Contestó que no le interesaba ser un buey cebado y engalanado que, tras un tiempo, se sacrificaría en el Gran Templo, ya que los bueyes cebados siempre quieren cambiarse, antes de la hora del sacrificio, hasta por el más solitario de los cerdos.
4. Zenón de Citio (333-264 aC)

(Imagen)
Influido, a través de sus maestros, Crates de Tebas y Estilpón de Megara, por la filosofía de vida de Sócrates: vida sencilla y cultivo de la virtud usando la razón para, siguiendo el flujo natural, alcanzar la “felicidad”.
Se basó en el pensamiento socrático, adquirido en parte a través de la escuela cínica -que tenía posturas más radicales sobre introspección y vida sencilla-, para fundar su propia escuela, el estoicismo, cuyo corpus tiene también influencias del eudemonismo de Aristóteles -vida virtuosa y de acuerdo con la naturaleza para lograr la autorrealización-.
Zenón de Citio tomó la idea del cultivo de la introspección mediante el ascetismo de su maestro Crates, cínico que a su vez la había tomado de Sócrates.
A diferencia del epicureísmo, la filosofía de vida hedonista con la que competía por discípulos e influencia, el estoicismo abogaba por abandonar con regularidad las comodidades materiales para apreciar lo que uno tiene y, así, poder dedicarse al cultivo personal y a lograr la independencia emocional.
Como los filósofos cínicos, Zenón de Citio defendía la independencia individual y obrar siempre de acuerdo con la propia conciencia, aunque esta rectitud y compromiso ético con uno mismo condujera a la muerte.
5. Lucio Anneo Séneca (4 aC-65)

(Imagen: La muerte de Séneca, retrato del filósofo estoico por Pedro Pablo Rubens)
Filósofo estoico nacido en Corduba (actual Córdoba) y, con Epicteto y Marco Aurelio, responsable de la popularidad de la filosofía de vida estoica entre los ciudadanos romanos más ilustrados.
Vivió en una época de turbulencias y decadencia de la etapa imperial, a la que contribuyó con su trabajo filosófico, político y oratorio; su filosofía de vida estoica influyó sobre todo su legado y le llevaron a acabar con su propia vida para mantenerse coherente.
Séneca insiste en la responsabilidad individual y la introspección, pues el cultivo interior y el uso de la razón, en una vida consecuente con el flujo de la naturaleza, conducirían al bienestar duradero, la “tranquilidad”.
Su obra fue loada por los primeros cristianos y tanto el apóstol Pablo -con el que intercambió correspondencia- como, más tarde Agustín de Hipona y Boecio, integraron el pensamiento estoico romano en la base filosófica cristiana.
Pensadores medievales, renacentistas y de la Ilustración citaron a menudo a Séneca, debido a sus enseñanzas y consejos prácticos (sus Cartas a Lucilio han sido usadas durante siglos como una especie de libro de autoayuda) sobre cómo apreciar lo que ya tenemos, cómo controlar (no suprimir) nuestros deseos, cómo usar la templanza y la autodisciplina, etc.
6. John Locke (1632-1704)

(Imagen)
Locke es al empirismo y al liberalismo político lo que Sócrates a la filosofía griega posterior. Como Rousseau, centró su obra en la filosofía y la educación, al considerar, como los filósofos griegos clásicos, que el individuo sólo podía autorrealizarse a través del conocimiento.
Es también considerado el precursor moderno del liberalismo libertario, filosofía política que defiende la libertad individual como principio fundamental de soberanía, cuyo límite es el derecho ajeno.
Según libertarios y objetivistas, las relaciones humanas son fruto de pactos voluntarios, y sólo se puede ejercer la violencia contra otros como método de defensa o cuando se incumplen acuerdos.
John Locke creía que, de manera natural, todos los individuos eran libres e iguales. El derecho de propiedad sobre uno mismo o apropiación original, afirma en Segundo tratado sobre el gobierno civil, deriva del trabajo propio y el uso de recursos al alcance, para constituir la propiedad privada.
7. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778)

(Imagen: Rousseau en 1753, por Maurice Quentin de La Tour)
La obra del escritor, filósofo y músico franco-helvético causaron una gran polémica en la Francia de la época, hasta el punto de afectar a su vida personal. Demuestran su valía al haber influido sobre la Revolución Francesa, el republicanismo y el libertarismo, así como sobre la política y la educación modernas en general.
Según Rousseau, el contrato social se basa en la soberanía popular, pero reconocía, no obstante, en reconocer la soberanía individual (derechos individuales), y dejar en manos de una organización superior la salvaguarda de los derechos de cada uno.
Pierre-Joseph Proudhon (1809–1865), tomó las tesis de Rousseau para teorizar sobre un contrato social que no supusiera la rendición individual a las decisiones del colectivo. Según Proudhon, el contrato social no se suscribe entre los individuos y el estado, sino entre todos los individuos, que se aseguran así de no sucumbir o ser coaccionados por otros individuos.
8. Herbert Spencer (1820-1903)

(Imagen: Retrato de Spencer por John Bagnold Burges, 1871–72)
Polímata de la Ilustración: nacido en Derby, en el centro de Inglaterra, además de filósofo, fue naturalista, psicólogo y sociólogo.
Fue criticado por integrar la teoría de la evolución en sus estudios sociológicos, así como por su positivismo (conocimiento exclusivamente a través de la prueba escrupulosa del método científico). Abogó por el darwinismo social, germen de los programas meritocráticos en ámbitos como la educación superior y la investigación científica.
Su ensayo Social Statics ha sido considerado por los expertos como la obra más importante del libertarismo político, una corriente del liberalismo que sitúa al individuo como objeto de su propia soberanía, a excepción de aquellas esferas que cede voluntariamente.
Su obra ensayística fue aclamada en la década de los 70 y 80 del siglo XIX. Según el filósofo coetáneo estadounidense William James, Herbert Spencer “ensanchó la imaginación, y liberó la capacidad de raciocinio de infinidad de médicos, ingenieros y abogados, de muchos físicos y químicos, y de laicistas en general”.
Su liberalismo radical, confianza en la capacidad del individuo para autorrealizarse y visión eudaimónica de la existencia han contribuido a una visión bipolar de su obra o importancia: o defenestrada (por ejemplo, por el pensamiento marxista) o recuperada (por el anarco-capitalismo).
9. Henry David Thoreau (1817-1862)

(Imagen: Retrato -daguerrotipo- de Henry David Thoreau, de Benjamin D. Maxham, fechado en junio de 1856)
Escritor, poeta y filósofo trascendentalista, influido tanto por los clásicos occidentales como por los genios de la Ilustración, el idealismo alemán y la filosofía oriental.
Su visión transversal del conocimiento y filosofía de vida sencilla, con tintes estoicos, taoístas y panteístas, influyó sobre el nacimiento de la filosofía trascendentalista de Estados Unidos, de la que él mismo y sus amigos Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman fueron los máximos exponentes.
Sus obras más citadas e influyentes son Walden, su ensayo sobre su retiro solitario y minimalista durante dos años junto al lago del mismo nombre; y La desobediencia civil, lectura de cabecera de Lev Tolstói, Mohandas Gandhi y Martin Luther King.
El legado de Henry David Thoreau ha sido loado de manera transversal por intelectuales e instituciones de distinta naturaleza e ideología, sirviendo de inspiración a emprendedores, ecologistas o a la contracultura de los años 60.
Según Ken Kifer, experto en su obra, “las cuidadosas observaciones y devastadoras conclusiones se han asentado con el tiempo, fortaleciéndose a medida que las debilidades mencionadas por Thoreau se han hecho más pronunciadas…”.
“Eventos que no tienen en apariencia ninguna relación con su estancia en el lago Walden han sido influenciados por ésta, incluyendo el nacimiento de la primera red de parques naturales, el movimiento obrero británico, el nacimiento de la India, el movimiento de los derechos civiles, la revolución hippie o el movimiento ecologista”.
“Hoy -concluye Kifer-, las palabras de Thoreau son citadas con sentimiento por liberales, socialistas, anarquistas, libertarios y conservadores”.
10. Lev Tolstói (1828-1910)

(Imagen: retrato de Lev Tolstói en 1901, del pintor ruso Ilya Repin)
Se consideraba a sí mismo anarquista cristiano, o anarco-pacifista.
Además del autor de varias obras cumbre de la literatura realista, Guerra y paz y Anna Karenina, Tolstói destacó como pensador moralista, al estilo de Séneca, y reformador social (de familia noble, puso en práctica varios de sus ideales en su propia casa y con su propio dinero).
Como Gandhi, se declaró admirador de la obra de Henry David Thoreau, en concreto de sus ideas sobre la resistencia pacífica desarrolladas en el ensayo La desobediencia civil.
Una visita a Rusia del anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon en 1861 contribuyó a su visión individualista de la política, acorde con sus ideas socráticas y gnósticas de que la introspección y el cultivo personal son el camino para la autorrealización.
A su vez, cerrando el círculo, la interpretación del pensamiento de Thoreau en el ensayo El reino de Dios está en vosotros influyó en la acción política de Mohandas Gandhi (con quien Tolstói mantuvo una relación epistolar).
Publicado por primera vez en Alemania en 1894, el ensayo fue muy polémico en Europa y Estados Unidos, llegando a prohibirse en España e Italia.
En su ensayo Confesión, escrito al final de su vida, Tolstói profundiza sobre el sentido de la vida y el uso de la renunciación ascética, sea cristiana, budista, hindú, etc., como fuentes de plenitud.
Mahatma Gandhi: “El reino de Dios está en ti, de Tolstói, me conmovió, dejándome una impresión imborrable”.

viernes, 9 de marzo de 2018

Premio Nobel de Economía

Premio Nobel de Economía

El Premio Nobel, se creó de acuerdo al legado de Alfred Nobel y en homenaje a éste. El primer año en que se empezó a otorgar fue en 1901 en reconocimiento a las personas que habían hecho contribuciones al desarrollo científico y aportes a la humanidad. Las áreas en las cuales se otorga este premio Alfred Nobel lo dejó establecido en su testamento. En su etapa inicial estas áreas fueron cinco: Física, Química, Literatura, Medicina y trabajo por la Paz mundial.
El “Premio Nobel de Economía”, como se le conoce masivamente, en cambio fue creado en 1969 por el Banco de Suecia para celebrar el 300 aniversario de su fundación. El nombre oficial de este premio es Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel.
El premio es administrado por la Real Academia Sueca de Ciencias, que lo entrega en el mes de octubre de cada año, al mismo tiempo que los premios Nobel. El “Premio Nobel de Economía” al igual que los premios Nobel, no puede ser otorgado a más de tres personas cada año. Este premio no es financiado por la Fundación Nobel sino que por el Banco de Suecia, pero el monto entregado es equivalente al que se les asigna a los premios Nobel.
El “Premio Nobel en Economía” se adjudica a investigadores orientados a la formulación de teorías y modelos con la característica de explicar fenómenos en diferentes áreas de la economía como: crecimiento económico, la teoría monetaria, política fiscal, economía matemática, comercio internacional, teoría del bienestar.
En 1995 se cambió la orientación del Premio Nobel de Economía ampliándolo para que fuera un premio en ciencias sociales, abriendo así el Premio Nobel a aportes en áreas como la psicología, las ciencias políticas y la sociología. Considerando este cambio el comité del premio de ciencias económicas incluyó dos miembros no economistas para el proceso de selección. Previo a 1995 el comité del premio estaba integrado sólo por cinco economistas.
El “Premio Nobel de Economía” resulta controversial para los especialistas por su relación forzada con los Premios Nobel ya que Alfred Nobel nunca hizo referencia a una intención de premiar, tal como lo ha señalado Peter Nobel bisnieto de Alfred Nobel.
Otro aspecto criticado es el sesgo de sus premiados, ya que la gran mayoría son economistas «ortodoxos» excluyendo las corrientes «heterodoxas». Una excepción destacada en este aspecto es Elinor Ostrom que además es la única mujer.
A pesar estas críticas el “Premio Nobel de Economía” se ha publicitado masivamente y supone el reconocimiento máximo a un economista y es el premio que mayor atractivo representa.

Premio Nobel

Año
Ragnar Frisch1969
Jan Tinbergen1969
Paul Samuelson1970
Simon Kuznets1971
John Hicks1972
Kenneth Arrow1972
Vasili Leontief1973
Gunnar Myrdal1974
Friedrich Hayek
Biografía Friedrich Hayek
Pensamiento económico de Von Hayek
1974
Leonid Vitaliyevich Kantorovich1975
Tjalling Koopmans1975
Milton Friedman
Friedman, formación, influencia en Chile
Milton Friedman, pensamiento económico
1976
Bertil Gotthard Ohlin1977
James Meade1977
Herbert Alexander Simon1978
Theodore Schultz1979
Arthur Lewis1979
Lawrence Klein1980
James Tobin1981
George Stigler1982
Gerard Debreu1983
Richard Stone1984
Franco Modigliani1985
James M. Buchanan1986
Robert Solow1987
Maurice Allais1988
Trygve Haavelmo1989
Harry Markowitz1990
Merton Miller1990
William Sharpe1990
Ronald Coase1991
Gary Becker1992
Robert Fogel1993
Douglass North1993
John Forbes Nash1994
Reinhard Selten1994
John Harsanyi1994
Robert Lucas1995
James Mirrlees1996
William Vickrey1996
Robert C. Merton1997
Myron Scholes1997
Amartya Sen1998
Robert Mundell1999
James Heckman2000
Daniel McFadden2000
Joseph E. Stiglitz2001
George Akerlof2001
Michael Spence2001
Daniel Kahneman2002
Vernon Smith2002
Robert F. Engle2003
Clive W. J. Granger2003
Finn E. Kydland2004
Edward C. Prescott2004
Robert J. Aumann2005
Thomas C. Schelling2005
Edmund S. Phelps2006
Leonid Hurwicz2007
Eric Maskin2007
Roger B. Myerson2007
Paul Krugman2008
Elinor Ostrom2009
Oliver E. Williamson2009
Peter A. Diamond2010
Dale T. Mortensen2010
Cristóbal A. Pissarides2010
Thomas Sargent2011
Christopher A. Sims2011
Alvin E. Roth2012
Lloyd Shapley2012
Eugene Fama2013
Lars Peter Hansen2013
Robert J. Shiller2013
Jean Tirole2014
Angus Deaton2015
Oliver Hart2016
Bengt R. Holmström2016
Richard Thaler2017

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