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domingo, 27 de enero de 2013

Los 35 de Perú Económico: Los años (nada) maravillosos

POR SANDRA BELAUNDE
Ernesto Sábato, en El túnel, explicó que la frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa al olvido.
 Por la edición de aniversario de Perú Económico (PE), regresamos a sus inicios y repasamos la historia económica, política y social en los términos en que fue descrita cuando fue actual. 
Cuando se trata de la economía peruana, definitivamente todo tiempo pasado no fue mejor, y recordarlo y entenderlo explica dónde estamos hoy y por qué.
PE nació en una época -como explica Felipe Ortiz de Zevallos- en que el país estaba al borde del abismo económico, y además no había libertad de prensa. 

Era la segunda etapa del gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas, liderada por el general Francisco Morales Bermúdez. 

En los años de dictadura, contando desde la primera etapa en la que Juan Velasco Alvarado fue presidente, hubo transformaciones determinantes para el país. 

Por un lado, la reforma agraria, manejada de manera ineficiente, redujo prácticamente a la mitad la producción agropecuaria per cápita
Por otro lado, en base a la expropiación de grandes empresas nacionales e internacionales, el Estado tuvo un crecimiento exponencial, acelerado e inorgánico. De 6 bancos y 12 empresas estatales en 1968, se llegó a 174 empresas en 1975.
Durante los últimos años del gobierno de Bermúdez, cuando la economía peruana estaba en una situación de insolvencia -se había incumplido el acuerdo con el FMI, la deuda externa privada, ya vencida, se acumulaba, y el BCR tuvo que vender parte de sus reservas de oro-, el presidente se dio cuenta de que necesitaba recurrir a un equipo civil para el manejo económico del Perú. 

Nombra a Javier Silva Ruete como ministro de Economía, a Manuel Moreyra como director del BCR y a Alonso Polar como gerente general del BCR. 

Con ellos empezó una tendencia favorable que duró menos de tres años.
Historia económica del Perú y Chile: 1968-2011
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Con la nueva década, regresamos a un gobierno democrático, liderado por Fernando Belaunde Terry. Empieza el proceso de recuperación de la libertad de prensa y de privatización de empresas. Sin embargo, también empieza la época del terrorismo. En los ochenta aparecen primero Sendero Luminoso, que planteaba la lucha prolongada del campo a la ciudad, y segundo, el MRTA, que prefería la guerrilla urbana.
Durante el gobierno de Belaunde, se logra un nuevo acuerdo con el FMI, pero el déficit fiscal, la persistencia del gobierno inflacionario y el creciente proceso de dolarización continuaban siendo críticos para el país. Las razones para ello fueron una grave crisis internacional, la fragilidad institucional del país y que Acción Popular no tenía un programa económico claro. La deuda externa aumentó en casi US$4,000 millones y se dejó de servir los intereses.
Esta posta negativa la toma Alan García. Las cosas mejoraron un poco en el primer año, pero era sólo un breve respiro antes de la hiperinflación que tuvo el país en 1987. A pesar de que en un comienzo García inició un trato directo con cabezas de grupos empresariales nacionales ("los 12 apóstoles"), las relaciones entre el sector privado y público fueron debilitándose por razones como la creación de un monopolio virtual sobre las concesiones mineras para el Estado, la obligación de compra de empresas privadas de los bonos de inversión del Tesoro Público y, por supuesto, el intento de García de estatizar la banca.
En esos años, el terrorismo sólo se fortaleció. Fueron los años en que Víctor Polay junto con otros terroristas escaparon del penal Castro Castro y en que se eliminó al 80% de los presos en la matanza de El Frontón. 

Si uno ve el gráfico de las variaciones del PBI, puede notar que esos fueron los años en que Chile le sacó la ventaja que hasta hoy tiene frente al Perú. De hecho, resaltan similitudes entre el primer gobierno de García y el gobierno previo de Salvador Allende, años muy negativos para Chile.
Las encuestas indicaban que Mario Vargas Llosa iba a ser el próximo presidente responsable de sacarnos de la crisis y de la hiperinflación de cuatro dígitos; no obstante, fue Alberto Fujimori quien ganó las elecciones. Desde el primer año, el gobierno de Fujimori aplicó el shock económico que ya había anunciado Vargas Llosa en la campaña. 

En su mensaje a la nación, el primer ministro de ese entonces, Juan Carlos Hurtado Miller, dijo "que Dios nos ayude".
Cuando ya se había terminado la etapa de emergencia y turbulencia post-shock, hubo un notable avance para liberalizar la economía, entró en vigor la Constitución de 1993 y el Estado siguió reduciendo su tamaño. 
El gobierno de Alberto Fujimori marcó claramente una mejora en el PBI y en la inflación; sin embargo, dejó altos costos ocultos, propios de una dictadura, como el golpe del 5 de abril. 
Es decir, la quiebra del Estado de derecho. 
Ésta también es la época de una guerra civil que ganaron las Fuerzas Armadas contra el terrorismo, pero a un costo altísimo de 69,280 víctimas, muchas de ellas inocentes.
Para no repetir la historia, hay que aprenderla.  Repasar la historia de la revista PE nos recuerda algunos de los errores que no debemos volver a cometer y que por momentos pareciera que nuestros dirigentes no quieren entender.  Ojalá que los siguientes 35 años por lo menos nos traigan nuevos errores económicos y no los mismos de siempre.

TENDENCIAS MUNDIALES DEL EMPLEO 2013

¿De qué clase media habla la OIT?

Ver artículo completo OIT

Jueves 24 de enero de 2013
 [La nota informativa que publicamos a continuación sobre el informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) muestra abiertamente la arbitrariedad de las categorías sociológicas que aplican las instituciones internacionales.

Según ellas, se establecen los tramos siguientes:

población en situación de “pobreza extrema” con ingresos inferiores a 1,25$ al día /1;

población “pobre”, con ingresos de hasta 2 $ al día; la población“casi pobre” (sic) con ingresos entre 2 y 4$ al día; 

y la clase media (resic), con ingresos entre 4 y 13 dólares al día.

Esta segmentación en la medición de la pobreza no mejora en nada, obviamente, la vida de la gente.
Pero permite exhibir éxitos como la disminución de la “pobreza extrema”, consecuencia de los programas asistenciales de algunos gobiernos y, sobre todo, del crecimiento económico en China.

Y también dar un nombre vistoso, “clase media”, aunque en estas condiciones ridículo, a la categoría de pobreza con más potencialidades de resultar rentable para el mercado.

Con todo, el informe concluye en que “390 millones de trabajadores se sumarán a la ‘clase media’ para 2017, pero 1.500 millones de trabajadores seguirán siendo pobres o casi pobres”].

En el mundo en desarrollo, el número de trabajadores de clase media ha experimentado un drástico aumento a lo largo de la última década, lo cual podría crear el tan necesario impulso para el crecimiento y el consumo en estas economías.
 Las nuevas cifras del informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013 de la OIT muestran que alrededor de 1.100 millones de trabajadores en los países en desarrollo – 42 por ciento del total de trabajadores – pertenecen a la “clase media”, es decir, viven con sus familias con más de 4 dólares estadounidenses por persona al día.
El incremento es particularmente acentuado en Asia Oriental. Desde 2001, 400 millones de trabajadores adicionales se han sumado a la clase media, con ingresos suficientes para que sus familias dispongan para el consumo de entre 4 y 13 dólares diarios por persona. Esto duplica el número de trabajadores de la clase media emergente.

Otros 186 millones de trabajadores ganan más de 13 dólares al día. Para 2017, la OIT estima que otros 390 millones de trabajadores en el mundo en desarrollo podrían formar parte de la clase media.

 “Con el tiempo, esta clase media emergente podría dar el muy necesario impulso a un crecimiento mundial más equilibrado al incentivar el consumo, en especial en las regiones más pobres del mundo en desarrollo”, afirmó Steven Kapsos, uno de los autores del informe. 

 Los trabajadores de la clase media pueden invertir más en salud y educación, lo cual les permite tener una vida más saludable y productiva. 

A su vez, esto se traduce en una mayor productividad y un desarrollo económico más rápido, explicó Kapsos.

El incremento de las clases medias ha estado acompañado por un descenso del número de trabajadores que viven en la pobreza extrema, con menos de 1,25 dólares al día. Unos 397 millones de trabajadores forman parte de esta categoría actualmente, una disminución de 281 millones desde 2001.

 En la actualidad, otros 472 millones de trabajadores viven con entre 1,25 y 2 dólares al día, un descenso de 35 millones desde 2001. Pero el número de los “casi pobres” – aquellos que viven con entre 2 y 4 dólares al día – ha aumentado de 142 millones durante la última década, sumando un total de 661 millones de personas.
 Muchos de estos “casi pobres” no tienen cobertura de seguridad social, y corren el riesgo de recaer en la pobreza en el caso de una crisis económica.

 En Asia Meridional, 92 por ciento de la fuerza de trabajo es pobre o casi pobre, mientras que en África Subsahariana, 86 por ciento de los trabajadores se encuentran en estas categorías.

 “Aún queda mucho por hacer para incrementar los niveles de productividad y aumentar el número de empleos de calidad, a fin de estimular el crecimiento de la clase media del mundo en desarrollo. esafortunadamente, la crisis que está afectando los mercados laborales del mundo amenaza con desacelerar el progreso”, concluyó Kapsos. 23/01/2013

Notas 
/1 Las cifras en dólares son calculadas a paridad del poder adquisitivo (PPA), una tasa de conversión que elimina las diferencias en el costo de bienes y servicios entre los países.

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