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lunes, 7 de marzo de 2011

El crecimiento económico de América Latina está muy cerca del potencial


La región pudo hacer frente a los impactos de la crisis global aplicando, por primera vez en su historia, políticas anticíclicas
Si bien una burbuja inmobiliaria podría estallar en algún país latinoamericano, no la vislumbro a corto plazo porque una burbuja de ese tipo sin crédito hipotecario no tiene futuro. Y, para que el crédito hipotecario se consolide, todavía tendrá que transcurrir algún tiempo en esta región. La razón fundamental es que, de acuerdo con su renta per cápita, América Latina tiene un sistema financiero infradesarrollado, afirmó José Juan Ruiz, economista jefe de la división Latinoamérica del Banco Santander. El entrevistado fue uno de los oradores en el reciente coloquio "¿Adónde van las economías del mundo y de la región?", organizado por la Fundación Astur en Punta del Este, en el que participaron el presidente de Uruguay, José Mujica, el titular de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias, el ex secretario general de la Cepal, José Machinea, y el ex presidente del BNDES, André Lara Resende. A continuación un resumen de la entrevista.
-¿Está en vías de solución la crisis financiera de Europa? -De este lado del Atlántico hay una visión pesimista de que Europa sigue sumida en una crisis que podría ser irresoluble porque, probablemente, los latinoamericanos han extrapolado la duración, secuencia y características de sus propias crisis económicas del pasado reciente y anticipan que el cataclismo es inevitable. En este juicio no se tienen en cuenta algunas diferencias que existen entre las crisis que vivimos en este continente y la que hoy afecta a los europeos. La disparidad más importante -la que es realmente decisiva- es que Europa constituye un área económica y monetaria única. Esto supone que la crisis puede afectar individualmente a Grecia, Portugal, Irlanda, España, etc., pero también salpica a la propia construcción europea y a Alemania, a Francia, a Holanda y al resto de países de la Unión Económica y Monetaria (UEM).
La consecuencia de esta "interdependencia europea" es que todos los países, incluidos los más poderosos y solventes, están interesados en que la crisis se resuelva y se hallan dispuestos a contribuir con recursos y acuerdos a que esto sea posible. Y exactamente eso es lo que estamos viendo: los países más vulnerables están haciendo esfuerzos presupuestales y reformas económicas, al tiempo que hay una respuesta institucional de la Unión Europea por la que se acude a ayudar financieramente a los países mas desajustados o bajo la sospecha de los mercados. En el proceso, la UEM ha comenzado a dotarse de reglas, procedimientos e instrumentos para controlar los impactos negativos. Y sus instituciones, poco a poco, han ido proporcionando soluciones.

- ¿Da Ud. por terminada la crisis en Europa?
-Es factible que aún tengamos que ver volatilidades en los mercados financieros, es muy probable que los países del sur de Europa crezcan lentamente y tengan que seguir haciendo ajustes económicos adicionales e incluso que veamos alguna reprogramación del valor o del calendario de pagos de las deudas de algunas naciones; pero ya nadie piensa que la Europa del euro se va a diluir, se va a deshacer. Ni Grecia, ni Irlanda van a abandonar el euro. Esto, que hubiera sido fatal, ya quedó atrás y es, sin duda, un paso enorme hacia la solución de la crisis.
América Latina
-Ante ese panorama en Europa, ¿cómo están mirando los inversores españoles a Latinoamérica? -Las grandes empresas españolas, que se internacionalizaron en la década del noventa fundamentalmente invirtiendo en América Latina, han soportado la crisis mucho mejor que las compañías que se quedaron atendiendo el mercado interno. Hoy su apuesta por Latinoamérica es una clara historia de éxito. Por ejemplo, el 43% de los 8.200 millones de euros, a que ascienden los beneficios que el Banco Santander obtuvo en 2010, provino de América Latina, mientras que los resultados atribuidos a España sólo representaron el 17%. El año pasado Brasil ya fue más importante, como fuente de utilidades, que el mercado español.
Ese no es un caso único. Todo lo contrario. Esta "lección" es fuente de inspiración para otros empresarios hispanos -grandes, medianos o pequeños- que ya han comprendido que es vital buscar los mercados en los que se pueda anticipar tasas de crecimiento elevadas. Las empresas que tienen una gran dependencia del mercado español están intentando diversificarse e incursionar en los mercados emergentes, ya sea en América Latina o Asia. La globalización no tiene marcha atrás.
-¿No cabe la posibilidad de que se produzca una crisis en un país emergente, en particular latinoamericano?
-Si hay algo que ahora sabemos es que los ciclos económicos son inevitables y que los países que optan por políticas financieras inconsistentes e insostenibles en el medio plazo de hecho están apostando a que su economía, más temprano que tarde, termine abocada a una crisis. A veces la crisis es salida súbita de capitales, en otras son crisis bancarias o hiperdevaluaciones, y, aun en otras, sobreendeudamiento privado, defaults o déficits públicos imposibles de financiar. Pero, en otros casos como el que ahora nos ocupa, lo que se ve amenazado es la estabilidad de precios. Hace seis meses nadie hablaba de la inflación en los países emergentes. Sin embargo, desde hace tres semanas la palabra "inflación" está pegada a la de "emergente" y el gobierno que no la trate de controlar seriamente tendrá un problema.
Monedas
-¿A qué obedece que la región ha podido hacer frente a los impactos de la crisis global?
-Lo logró aplicando, por primera vez en su historia, políticas anticíclicas, que bajaron las tasas de interés en forma dramática, dejaron que el tipo de cambio absorbiera parte del shock y adoptaron políticas fiscales expansivas. Este diseño funcionó tan bien que el nivel del PIB de Latinoamérica hoy está por encima del que tenía cuando estalló la recesión, ubicándose casi a la misma altura en la que habría estado si la actividad económica hubiera seguido creciendo a la tasa media del período 2003-2008. En realidad, el crecimiento de la región está muy cerca del potencial. Si uno ve lo que ha ocurrido con la política monetaria, las tasas de interés siguen siendo más bajas que las existentes en 2008, es decir que no se han sacado todos los impulsos monetarios dados a la economía porque, básicamente, los gobiernos temen que una suba de las tasas haga apreciar los tipos de cambio.
-¿Cómo se equilibran los niveles de las tasas de interés con un tipo de cambio que continúa apreciándose?
-No se puede pecar de ingenuo en este tema porque nadie sabe cuánto puede terminar costando un rezago cambiario en América Latina. También hay que ser consciente de que no se deben adoptar impulsos monetarios excepcionales cuando una economía está creciendo por encima de su "output" potencial. Si algún gobierno llegase a ponerlos en práctica, eso exigiría una política fiscal mucho más restrictiva que la actual.
-¿Qué políticas recomendaría a los gobiernos de la región para hacer frente a la apreciación de sus monedas? -Habría que ir eliminando los impulsos monetarios y fiscales adoptados al estallar la crisis en los países desarrollados porque la recesión ya no existe. Y si existe una apreciación del tipo de cambio nominal, hay que utilizar diversas herramientas tales como la esterilización monetaria, la compra de reservas, la inversión en el exterior, e incluso la imposición de tributos a la entrada de capitales que, pese a no ser demasiado efectivos, indican que hay un compromiso del país para evitar el fortalecimiento de la moneda local.
Burbujas
-América Latina se encuentra en una etapa de auge económico, por lo cual ingresan cantidades enormes de capitales internacionales. ¿Cómo se deberían manejar esos recursos para evitar que esta bonanza se transforme en una borrachera? -El capital está fluyendo a Latinoamérica porque se vive una etapa de crecimiento y porque la tasa de rentabilidad de un proyecto de inversión aquí es más alta que la que se puede obtener en países con economías más maduras.
Pero hay que distinguir dos aspectos. Lo que realmente nos tiene que preocupar es si los ingresos de capitales obedecen a razones no permanentes. Si se piensa que Uruguay no tiene las condiciones de rentabilidad ni de crecimiento sostenido, entonces los fondos que están entrando en forma masiva son puramente especulativos. En cuanto generen una ganancia sustancial, se irán en un proceso rápido de salida que provocará la depreciación de la moneda, un ajuste fiscal, etc. como ha ocurrido tantas veces.
En cambio, si el gobierno uruguayo está en condiciones, a través de políticas fiscales y monetarias sostenibles, de mantener una tasa de crecimiento promedio del 4,5% anual durante los próximos veinte años, quien invierta aquí no se habrá equivocado. Por lo tanto, es lógico que su moneda se aprecie dado que la economía local crece más que en otros países. Es decir que, si el ingreso de capitales y la apreciación del tipo de cambio son sostenibles, no son perversos de manera alguna.
- ¿Son los países latinoamericanos candidatos a generar burbujas inmobiliarias en la medida que los flujos masivos de capitales especulativos inundan sus mercados? -Si bien podría estallar una burbuja inmobiliaria en algún país latinoamericano, no la vislumbro a corto plazo. Recuerdo que el presidente chileno Ricardo Lagos solía decir que el populismo sin chequera tiene las patas cortas. Creo que la burbuja inmobiliaria sin crédito hipotecario no tiene futuro. Y, para que el crédito hipotecario se consolide, todavía tendrá que transcurrir algún tiempo en esta región. La razón fundamental es que, de acuerdo con su renta per cápita, América Latina tiene un sistema financiero infradesarrollado. Mientras que el ratio créditos/PIB en esta región se ubica entre 25% y 40%, los países con una renta per cápita similar de US$ 8.000-10.000 tienen ratios de 60%-70% del producto.
-¿Por qué la exclusión financiera es tan alta en los países latinoamericanos?
-Esta no es una región apalancada debido a su historia de crisis bancarias. En esta región se produjeron 48 crisis bancarias, con países afectados por dos y hasta tres colapsos bancarios en treinta años. Estas crisis económicas semi-crónicas han impedido la emergencia de una clase media que creciera sostenidamente y que impusiera el crecimiento en paralelo de un sistema financiero profundo, sólido, eficiente, competitivo y rentable que intermediara entre el ahorro y el consumo y la inversión. En cada una de las crisis, los bancos solían perder unos 30-40 puntos de depósitos y otros tantos de créditos. En las crisis del 2008-2010, por primera vez en la historia, ningún país de América Latina tuvo un default, una devaluación o una corrida bancaria. No obstante, el sistema financiero de la región sigue estando muy por debajo de donde debería estar, pese a que hoy está mucho mejor regulado y, sobre todo, que los bancos están más capitalizados y prestan mayor atención a los riesgos.
Planificar a largo plazo cómo atender a los ancianos
-¿Cómo evalúan los españoles el clima de negocios en Uruguay?
-Uruguay se ha ganado el reconocimiento de los empresarios por su institucionalidad y seguridad jurídica. La reputación que ganó por la forma como supo manejar su crisis entre 2002 y 2003 es un verdadero activo. Incluso algunos conflictos vecinales, como el de la construcción de la planta de pasta de celulosa, han servido para difundir la imagen de un país que cumple sus contratos, responde a sus compromisos y que el manejo de su economía es predecible en el mediano plazo. Por lo tanto, no hay ningún tipo de recelos respecto a las inversiones en Uruguay.
-¿Qué opina del comportamiento de la economía uruguaya? -El área macroeconómica está funcionando bien, aunque la tasa de crecimiento podría ser más alta en la medida en que se puliesen algunas deficiencias microeconómicas, sobre todo en cuanto a ciertas restricciones laborales graves. Pero este no es un tema que requiera una reforma laboral. Bastaría con definir una visión estratégica, en la cual se estableciera si se quiere cambiar o no el actual funcionamiento del mercado de trabajo. Es fundamental tener un objetivo al respecto y querer alcanzarlo. Cuando el gobierno uruguayo fije sus pautas en materia laboral, seguramente los inversores le van a creer porque lograron cumplir otras metas en tiempos más difíciles.
-¿Qué vulnerabilidades significativas advierte en la economía de Uruguay?
-La gran debilidad de Uruguay, que ya sido señalada por el presidente Mujica, es su reducida población, con el agravante del envejecimiento demográfico. Si bien el tamaño del mercado puede remediarse mediante la aceleración del proceso de integración regional, el progresivo aumento de la población anciana requiere profundizar la planificación para prever cómo atender a sus mayores. Por razones éticas, redistributivas y de sostenibilidad no se pueden improvisar planes de este tipo en un año, ni en un quinquenio. Hay que visualizar un horizonte de veinte o veinticinco años para que el país esté preparado para tener un sistema orgánico de servicios cuando el 35% de la población esté por encima de los 60 años de edad.
Ley de secreto bancario no es obstáculo para mayor bancarización
-Desde el 1º de enero pasado rige en Uruguay la ley de flexibilización del secreto bancario que habilita a la Dirección General Impositiva (DGI
), ante la presunción de defraudación tributaria, a investigar las cuentas bancarias previa autorización de la Justicia. ¿En qué medida esta legislación habrá de afectar los esfuerzos que hace el gobierno para aumentar la bancarización en este país?
-En el 99% de los países del mundo existen leyes de secreto bancario muy similares a la que describe. El proceso de bancarización de Uruguay se debe construir en torno a la consistencia macroeconómica, el crecimiento de sus clases medias y la reducción de la pobreza, así como en la solvencia y competitividad de su sistema bancario. Cuando existen razones acotadas y garantías judiciales plenas -y el respeto del Estado de Derecho en Uruguay es modélico- esa ley no debiera ser un impedimento a la expansión de la bancarización en el país.
-¿Es factible que Uruguay vuelva a ser una plaza financiera regional bajo esta legislación? -Su rol como plaza internacional depende mucho más de que la deuda soberana de Uruguay recupere su nivel de investment grade que de la posibilidad que los jueces investiguen las cuentas bancarias de cualquier persona por presunción de defraudación tributaria. Esto me recuerda que, luego del estallido de la crisis global, la primera de las peticiones del G20 fue que se terminaran los paraísos fiscales y se estableciera la mayor transparencia en el negocio bancario. De modo que Uruguay debe tratar de apalancar su posición internacional en la competitividad y la predecibilidad de su economía y no en el secreto o la opacidad,
-El equivalente a un tercio del total de depósitos en el sistema bancario uruguayo está colocado en el exterior pese a que esas cuentas obtienen tasas de interés bastante bajas. ¿Considera que ese es un comportamiento "irracional" de los inversores locales? -El mercado no es irracional. Se puede equivocar, pero nunca sostenidamente. Esa situación es atribuible a la valoración del riesgo que hacen los inversores, a la falta de oportunidades interesantes de inversión en el país, a que la bancarización no ha avanzado al ritmo adecuado, a que los sectores factibles para invertir no tienen necesidad de captar más capitales, etc.
Por otra parte, Uruguay no es el único país en donde sus habitantes invierten considerablemente en el exterior. Los alemanes, por ejemplo, también son excedentarios en depósitos y, por eso, adquieren bonos griegos, irlandeses, españoles, etc. De todos modos, en el caso uruguayo, la tendencia de los ciudadanos a colocar sus ahorros fuera de fronteras tiene mucho que ver con la historia de inestabilidad económica del país.
Ficha técnica
José Juan Ruiz, español, 53 años, es economista por la Universidad Autónoma de Madrid y técnico comercial y economista del Estado. Hoy es economista jefe para América Latina y jefe de Análisis y Estrategia en la División América del Banco Santander. Con anterioridad fue economista jefe de Argentaria; presidente del Comité de Política Económica de la Unión Europea; y secretario general de Economía Internacional y Competencia del Ministerio de Economía y Hacienda de España.

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