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martes, 20 de noviembre de 2012

Las desigualdades y la redistribución del ingreso

La UNAF efectuó un extenso trabajo que aborda la redistribución del ingreso o la renta generados por la sociedad, explicando sus diferentes perspectivas y haciendo referencia al origen de las desigualdades.
 El análisis reveló que la Pampa Húmeda, más Mendoza, concentran casi el 80 por ciento de los ingresos generados en el país y aclara cuáles son los instrumentos de los que dispone la política económica para la redistribución del ingreso, entre otros aspectos.
La indispensable participación del Estado en la economía, y qué y cuánto producir, cómo hacerlo y a quién distribuir lo producido.
 Para diseñar la organización económica, todo país se hace los siguientes interrogantes: qué y cuánto producir, cómo hacerlo y a quién distribuir lo producido.
 El trabajo realizado por un grupo de especialistas de la UNaF aborda los aspectos centrales de la política de redistribución, es decir, cómo redistribuir los ingresos o la renta generados por la sociedad, cuestión que implica la participación del Estado en la economía. La intervención del Estado es una consecuencia de los fallos del mercado, que en busca de la maximización de los beneficios, olvida el costado ético y social de la economía.
Entre los criterios clásicos de distribución del ingreso se encuentran la manera de distribuir a todos por partes iguales, lo que lleva a distribuir la pobreza, según las necesidades. Se requiere que alguien elabore un esquema de reparto y priorización de necesidades sociales para reducir el nivel de insatisfacción, sobre la base de la solidaridad y la caridad -ancianidad y enfermos-.
 La distribución de la renta puede ser analizada desde diversas perspectivas como la funcional, la territorial, la personal, per cápita y sectorial. En el primer caso, se analiza la evolución en el tiempo de la participación en la producción y apropiación de la renta por parte de la renta salarial y la renta no salarial.
 El equilibrio territorial se mide a partir de la proporción de la participación de cada provincia o región en la producción y apropiación del ingreso nacional.
Este análisis muestra que la Pampa Húmeda, más Mendoza, concentran casi el 80 por ciento de los ingresos generados en el país.
 La distribución personal se analiza a partir de la estratificación, en diez partes iguales, de los perceptores de ingresos, que da cuenta del grado de concentración por segmentos.
A su vez, el ingreso per cápita denota un correlato entre la distribución territorial y este indicador ya que las provincias que no pertenecen a la Pampa Húmeda también poseen menores ingresos per cápita. Por último, la distribución sectorial se refiere a la participación que tienen los sectores primario, secundario y terciario en la renta como a cada uno de sus subsectores, en los que también existen rentas o ingresos salariales e ingresos no salariales.
 Origen de las desigualdades
 La pregunta de rigor es: ¿cuáles son los orígenes de la desigual distribución de los ingresos entre individuos? 
Las diferencias personales (capacidad) es uno, sin embargo no es el único.
La diferencia tiene dos causas: los caracteres hereditarios- biológicos, sumada al entorno social y la inversión en capital humano.
Las causas biológicas denotan una fuerte asociación entre la educación y el nivel de ingresos.
 Otra de las causas es la distribución de la riqueza (capital), ya que a mayor riqueza mayores los ingresos generados por este capital. Políticas de redistribución del ingreso
 El objetivo es reducir la brecha entre los receptores de ingresos más elevados y los de menores ingresos, o generar ingresos a aquellos que no los perciben (desocupados).
La intervención del Estado, mediante instrumentos de política económica, puede reducir estas desigualdades.
 Toda política de redistribución de la renta tendrá tres objetivos centrales: fomentar la igualdad de oportunidades, integrar social y económicamente a los excluidos, y reducir el nivel de concentración del ingreso y la riqueza.
Los instrumentos de la política económica que pueden utilizarse son: política impositiva (impuestos directos e indirectos), política de gastos y transferencias públicas: (gastos para la igualdad de oportunidades, transferencia netas, redistribución entre grupos y política de inversión pública), política de rentas y precios (salario mínimo vital y móvil, política de precios agrarios, precios máximos o controlados) y distribución de activos (reforma agraria e intervenciones del mercado de trabajo).
 Así, entre las medidas que conforman las políticas de gastos y transferencias, están los programas de gastos para la igualdad de oportunidades, cuyo objetivo es garantizar el acceso a los sectores menos favorecidos por la distribución de ingresos que hace el mercado.
Los programas de seguridad social son medidas que apuntan a reducir la marginación y la pobreza, como los seguros de desempleo, las jubilaciones y pensiones o el sistema sanitario público, que es una clara política de redistribución de ingresos.
Tanto las pensiones como la salud pública no son contributivos, por lo tanto son claramente redistributivos. A través de las transferencias netas generales se entregan subsidios o ayudas a familias de bajos recursos con cargas familiares, que pueden ser en efectivo, en orden al número de hijos, o en especies como guarderías gratuitas, subsidios para viviendas y tarifas diferenciales para los perceptores de rentas bajas (transporte, luz, agua, gas, alimentos), cuyo objetivo final es aumentar la renta disponible de los perceptores de ingresos bajos.
 Con la redistribución directa de grupos específicos se aspira a ayudar a grupos sociales con otros más favorecidos.
Por ejemplo, un impuesto a las camionetas 4 por 4 para financiar transporte escolar o impuestos a yates para financiar la flota pesquera argentina. Las políticas de inversiones públicas pueden generar el desarrollo de programas de obras públicas (caminos, vivienda, escuelas, hospitales) que tienen importantes y variados impactos redistributivos ya que crean puestos de trabajo en forma masiva y los bienes son utilizados por los mismos sectores de bajos ingresos.
La política de rentas y precios puede tener una finalidad redistributiva mediante la intervención en los mecanismos de fijación de salarios y precios en el mercado.
El sostenimiento de los ingresos de los agricultores, ante el debilitamiento de los precios de los productos y sus fluctuaciones, fue un objetivo tradicional.
En cambio, la política de precios máximos fija un precio que permite a los sectores de bajos ingresos adquirir bienes de primera necesidad (pan, azúcar, fideos, yerba, polenta, etcétera).
 Finalmente, según la política de distribución de activos, se marca que la propiedad de los activos suele estar más concentrada que los ingresos y esta es la causa central de esa concentración.
Para resolverla se pueden llevar adelante medidas como la reforma agraria, que consiste en realizar cambios en el régimen de tenencia y explotación de la tierra cultivable.
O por la vía del reparto de la tierra o uso colectivo con sociedades cooperativas, intervenir en el mercado de trabajo estableciendo subsidios para la creación de empleo.

FUENTE http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=las_desigualdades_y_la_redistribucion_del_ingreso&id=700

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