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jueves, 9 de agosto de 2018

Reduccionismo Económico


Reduccionismo Económico

Desde sus orígenes la ciencia Económica ha pretendido convertirse en una ciencia exacta, como la Física, encontrando leyes generales que fueran validas en cualquier lugar y en cualquier momento. Consecuentemente es común encontrar teorías u opiniones económicas que atribuyen los problemas económicos a una sola causa y reducen la recomendación de política a un único instrumento. “La inflación es siempre y en cualquier lugar un problema monetario, hay que eliminar la expansión monetaria (o congelar el tipo de cambio) para eliminar la inflación”, es un ejemplo de pensamiento económico reduccionista. “Las recesiones económicas son siempre causadas por una falencia de la demanda privada, es necesario aumentar el gasto público y generar déficits fiscales para alcanzar el pleno empleo”, es otro ejemplo.
El pensamiento reduccionista puede ser correcto en determinadas circunstancias, pero no en otras. Las “leyes” económicas no son siempre verdaderas, a diferencia de la ley de gravedad. Es cierto que si se aumenta continuamente la cantidad de dinero, en el largo plazo ocurrirá un aumento proporcional en la inflación; pero no es cierto que si hoy se aumenta 10% la cantidad de dinero, mañana los precios aumentaran 10%. Lo mismo ocurre con el pensamiento Keynesiano: las políticas fiscales expansivas pueden ser útiles para reducir el desempleo en tiempos de recesión, cuando el financiamiento al gobierno es abundante y barato; pero las políticas fiscales expansivas pueden ser inútiles y contraproducentes –e incluso imposibles de ejecutarse- cuando el financiamiento al gobierno ha colapsado.
Un ejemplo reciente de pensamiento reduccionista es el famoso articulo de Rogoff y Reinhart que concluyó que una deuda publica bruta superior a 90% del PBI está asociada con una menor tasa de crecimiento, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo. Su análisis está limitado a una sola variable (el nivel de deuda pública bruta) e induce a concluir que superávits fiscales y una deuda pública declinante son la mejor alternativa de política económica para países que han alcanzado una relación de deuda a PBI del 90%. Este articulo trascendió la discusión académica cuando fue usado por políticos conservadores para apoyar equilibrios fiscales aún en las circunstancias recesivas de los últimos años.
La anécdota es que tres economistas de la Universidad de Massachussetts recientemente descubrieron errores en los datos usados que, si se corrigieran, debilitarían significativamente (pero aun mantendrían) las conclusiones originales de Rogoff y Reinhart. Pero una objeción mas substancial fue planteada por Paul Krugman y otros economistas Keynesianos: la asociación estadística entre deuda publica y crecimiento no implica necesariamente causalidad de menor deuda a mayor crecimiento. Una causalidad inversa podría existir, al menos en el corto plazo, en la cual sería la recesión económica la que provocaría mayores déficits fiscales y una mayor deuda pública en relación al PBI.
Una causalidad en un solo sentido no puede ser demostrada y por lo tanto una nueva ley económica ( el limite de 90% hallado por Rogoff y Reinhart) no puede ser promulgado. Es cierto que a medida que aumenta la deuda pública, la economía se vuelve mas vulnerable. Pero el punto critico de vulnerabilidad es muy diferente para Japón o EE.UU en comparación con Argentina. No es lo mismo para EE.UU –que emite dólares demandados como moneda mundial- que para Argentina – que es un defaulteador serial con una moneda no confiable. Otro ejemplo: La deuda pública de Japón excede el 200% de su PBI; sin embargo, Japón todavía puede financiar sus déficits públicos a una tasa de interés de 0.7% en bonos a 30 años!; mientras Argentina colapsó en 2002 con una deuda en relación al PBI del 46%…
También es cierto que antes de llegar al colapso financiero, la causalidad entre deuda pública y crecimiento puede ser de ambos sentidos. En España por ejemplo, los ingresos de capitales privados hasta 2007 produjeron un gran crecimiento económico que contribuyó a reducir la deuda pública en relación al PBI. La vulnerabilidad no fue originada en déficits estatales sino en insostenibles ingresos privados de capitales que financiaron una burbuja inmobiliaria. Cuando el financiamiento externo colapsó después de 2008, la recesión económica redujo la recaudación impositiva, aumentaron los gastos (asociados al subsidio de desempleo, fundamentalmente), los déficits fiscales y la deuda pública crecieron exponencialmente. España es un ejemplo que la deuda pública no es la única causa original de la vulnerabilidad financiera; ingresos insostenibles de capital privado también pueden serlo.
Qué es lo que sucede cuando se adhiere a enfoques reduccionistas de la economía? Ocurre que es fácil encontrar excepciones y destruir el pretendido hallazgo reduccionista. Entonces un sano principio –en este caso, la prudencia fiscal- puede ser desafiado como una receta equivocada. Los enfoques reduccionistas pueden ser aún más dañinos cuando la política económica se rige por ellos. Un ejemplo es la Convertibilidad en Argentina (1991-2001). Después de la hiperinflación de 1989, el control de la inflación se transformó en el problema dominante de la economía, tal como lo diagnosticó la mayoría de los economistas. Fijar el tipo de cambio en relación al dólar fue visto como la solución mágica. Un sector externo competitivo y una cuenta corriente sostenible no fueron considerados como objetivos importantes. Una política fiscal y una política financiera prudentes no fueron consideradas como complementos necesarios a un régimen de tipo de cambio fijo. La inflación fue finalmente controlada en 1995 pero la política económica reduccionista deterioró la competitividad y generó un endeudamiento externo que culminó en el colapso de 2001. Las políticas económicas de libre mercado quedaron desacreditadas y el intervencionismo económico retornó para dominar la economía política argentina.
Ha sido fácil para Krugman y otros Keynesianos demostrar que la causalidad propuesta por Rogoff y Reinhart podría ser la opuesta; y presentar su caso a favor de otro enfoque reduccionista: la política fiscal expansiva como la única política para salir de las recesiones. Pero el reduccionismo Keynesiano también está equivocado. Las políticas fiscales expansivas pueden ser inconvenientes cuando el financiamiento es escaso y pueden ser imposibles de ejecutar cuando el financiamiento se ha agotado. En esas circunstancias un enfoque comprensivo (no reduccionista) reconocería que la política fiscal no es el único instrumento macroeconómico; la política monetaria (o la política cambiaria, según sea el patrón monetario elegido) es también un instrumento válido disponible. En tiempos normales, una política macroeconómica sólida requiere un mix balanceado de políticas monetarias y fiscales. En circunstancias extremas, cuando un instrumento ha sido agotado, el otro puede ser la única alternativa disponible. En esa circunstancia se encontró Argentina en 2001; en esa circunstancia se encuentra hoy la periferia Europea.
Argentina se vio imposibilitada de ejecutar una política fiscal expansiva en 2001 (como Stiglitz recomendaba) porque el financiamiento externo colapsó; y esto forzó a una devaluación que actuó al mismo tiempo para restaurar la competitividad y para lograr un importante superávit fiscal primario. El crecimiento retornó un trimestre después de abandonar la Convertibilidad por impulso del sector externo mientras el gasto publico se contrajo significativamente. Las predicciones de hiperinflación -también basadas en visiones reduccionistas- nunca se materializaron.
La periferia Europea está condenada hoy a la recesión pues no hay financiamiento para las políticas fiscales expansivas y una devaluación no es posible mientras se mantenga dentro del Euro. No hay instrumentos disponibles para combatir la depresión económica. El tema sustantivo no es que la austeridad es mala y la contracción fiscal debería ser evitada. Mas acumulación de deuda pública no es posible y seria probablemente insostenible a los niveles actuales. La única salida seria una devaluación, que restaurara la competitividad y facilitara un inevitable ajuste fiscal. La mejor alternativa para compensar la caída de la demanda privada interna no es más gasto público sino más demanda externa incentivada por una devaluación (de la periferia Europea en relación a los países centrales del Euro). Y si se creyera que los países de la periferia deberían permanecer en el Euro ya sea por razones políticas o para evitar los riesgos financieros asociables a un rompimiento del Euro, entonces debería ser aceptado que la depresión económica es el precio a pagar, sin alternativas.
La política económica es muy compleja; los objetivos e instrumentos válidos son múltiples y deben ser combinados apropiadamente según sean las circunstancias. Por qué entonces hay economistas brillantes que sostienen enfoques reduccionistas para solucionar los problemas económicos actuales? En mi opinión, son una o varias de las siguientes razones:
⦁ La economía ha llegado a un elevado grado de especialización. Muchos economistas brillantes tienden a mirar la economía desde el estrecho campo de su especialización. Un caso notable ha sido el de Robert Mundell y su sesgado enfoque monetario que inspiró la fijación de tipos de cambio o la adopción de uniones monetarias sin consideración debida de la adopción simultanea de políticas fiscales y financieras consistentes.
⦁ La profesión económica no puede escapar a posiciones ideológicas. Por ejemplo, Krugman y Stiglitz ponen la distribución del ingreso al tope de los objetivos económicos. Consecuentemente desestiman instrumentos económicos –como la devaluación- que pueden producir una caída de los salarios reales; y aprovechan la oportunidad para apoyar políticas fiscales expansivas (que probablemente se convertirían en un aumento permanente del gasto publico) como la solución única y óptima para la recesión y el desempleo.
⦁ Finalmente, en circunstancias extremas como la europea, en donde existe un riesgo de defaults y quiebras sustantivas, las opiniones económicas pueden auto censurarse por los intereses nacionales y privados en juego.

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http://www.libertadyprogresonline.org/2013/05/15/reduccionismo-economico/

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