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domingo, 15 de noviembre de 2015

La relatividad, un siglo después de su descubrimiento


CENTENARIO DE SUS DESCUBRIMIENTOS
El mundo entero rinde homenaje a Albert Einstein un siglo después de su 'teoría de la relatividad'





OLALLA CERNUDA

Albert Einstein, en la Universidad. (Foto: AP)
Albert Einstein, en la Universidad. (Foto: AP)
A D E M Á S ...
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MADRID.- El año 1905 ha pasado a la Historia como el 'Annus Mirabilis', ese en el que el mayor genio del siglo XX, el alemán Albert Einstein, revolucionó el mundo de la Física tras publicar tres importantes artículos cuyas ideas se convirtieron en la base de la física moderna. Un siglo después, el mundo le rinde homenaje con multitud de actos y exposiciones.


Ha sido la propia UNESCO la que ha decidido que éste era el año de rendir homenaje a Eistein, proclamando 2005 como Año Internacional de la Física, y ha pedido a gobiernos e instituciones de todo el mundo que realicen un esfuerzo para conmemorar este acontecimiento y acercar la Física a la sociedad. Una forma de reconocer la labor de este hombre que a los 25 años revolucionó la física, a los 40 era considerado el mejor físico de su tiempo y a los 60 era ignorado y denostado por los que antes le admiraban.

En 1905, el entonces desconocido Einstein, que trabajaba como funcionario de la Oficina de Patentes de Berna, escribió cuatro artículos para la revista 'Annalen der Physik' que resultaron fundamentales para la física de pequeña y gran escala. En ellos explicaba el movimiento Browniano, el efecto fotoeléctrico y desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. Sus trabajos, especialmente el del efecto fotoeléctrico, le valieron como reconiocimiento el premio Nobel de física en 1921, y el reconocimiento mundial.
Dicen sus biógrafos que fue un niño inquieto, que no aprendió a hablar hasta pasados los cuatro años, y muy mal estudiante. El jovencito Einstein no soportaba la escuela, la rigidez, las normas, y detestaba asignaturas como las Humanidades, la Historia, la Geografía... todas las que requerían memorización. Sin embargo, alentado por su tío, era capaz de conocer -y comprender- a Euclides cuando sólo tenía 12 años.
Huyendo del servicio militar, abandonó Alemania para ir junto a su familia a Milán, y desde allí terminar sus estudios en Zurich, aunque tuvo que soportar -en dos ocasiones- que sus profesores le recriminaran su falta de atención en público. "Einstein, usted no llegará a ninguna parte", le gritó un día en clase su profesor de griego. Poco acertado estuvo. A los 15 años, el ya brillante científico publicó su primer estudio: una investigación del éter en los campos magnéticos.
Pero Einstein, que se niega a admitir nada que no esté razonado, siguió teniendo encontronazos con sus maestros durante años, y de hecho no pudo encontrar trabajo en la Universidadpor la irritaciuón que causaba a los profesores. Así que acabó trabajando, de favor, en la Oficina de Patentes de Berna, donde tenía tiempo suficiente para el amor -se casó con su primera novia, Mileva Maric, con quien tuvo dos hijos- y sus investigaciones.
Einstein tuvo que abandonar Alemania y refugiarse en EEUU, donde se nacionalizó en 1940. (Foto: RSEF)
Einstein tuvo que abandonar Alemania y refugiarse en EEUU, donde se nacionalizó en 1940. (Foto: RSEF)
Su año mágico fue 1905, cuando logró meter cabeza en el 'Annalen' y publicar los cuatro artículos que le dieron fama mundial. De ahí fue fácil saltar a la Universidad de Berna, para luego pasar por Praga y acabar en Berlín. Pero su origen judío y su pacifismo irritaron a las autoridades, que empezaron unacampaña de descrédito que le llevó a marcharse del país, en 1930, con dirección a la meca estadounidense.
Tras la llegada al poder de Adolf Hitler, y pese a su sentido pacifismo, Einstein abandonó esta causa a la vista de la amenaza que suponía para la humanidad el régimen nazi en Alemania. Por eso en 1939 participó junto con otros físicos en la redacción de una carta dirigida al presidente Franklin D. Roosevelt en la que se pedía la creación de un programa de investigación sobre las reacciones en cadena. La carta, que sólo iba firmada por Einstein, consiguió acelerar la fabricación de la bomba atómica, en la que él no participó ni supo de su finalización. En 1945, cuando ya era evidente la existencia de la bomba, Einstein volvió a escribir al presidente para intentar disuadirlo de utilizar el arma nuclear.
Una de las últimas imágenes de Albert Einsteint. (Foto: RSEF)
Una de las últimas imágenes de Albert Einsteint. (Foto: RSEF)
Después de la guerra, Einstein se convirtió en activista del desarme internacional y del gobierno mundial, y siguió contribuyendo a la causa del sionismo, pero declinó una oferta de los líderes del Estado de Israel para ocupar el cargo de presidente.
A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, defendió en Estados Unidos la necesidad de que los intelectuales del país hicieran todo lo posible para mantener la libertad política. Pasó sus últimos días dando clases en la Universidad de Princeton, la misma que le acogió con los brazos abiertos cuando llegó a EEUU.
Allí trabajaba por integrar en una misma teoría las cuatro fuerzas de la naturaleza: gravedad, electromagnetismo y las subatómicas fuerte y débil. No pudo acabarla. Murió el 18 de abril de 1955, denostado por muchos de los que aprendieron de él, aunque años más tarde aprendieron a reconocerle como el genio más grande del siglo XX.

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