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martes, 10 de septiembre de 2019

La economía aún necesita de la filosofía

2015/11/18


Por Martha Nussbaum*



Martha Nussbaum, filósofa estadounidense.



A propósito de la visita de Martha Nussbaum a Medellín el próximo mes, el Parque Explora y la Universidad de Antioquia comparten con Arcadia algunos apartados de una conferencia dictada por la filósofa en la Asociación para la Economía Social en enero de 2014








I. Ausencia de filosofía
La economía nació de la filosofía. Adam Smith —por no hablar de antiguos contribuyentes como Aristóteles— articuló su fundamental análisis económico con argumentos filosóficos normativos que con frecuencia los economistas ignoran, interpretando así a Smith de manera errónea y torpe.[1] Los utilitaristas británicos Bentham, Mill y Sidgwick, cuyas ideas son cruciales para la economía moderna, fueron tres filósofos distinguidos y perspicaces; separar la contribución de sus complejos planteamientos filosóficos a la economía, sería distorsionar su trabajo. Por otro lado, cada día se hace más visible la pasión vívida y fuerte de John Maynard por la filosofía a lo largo de su existencia; escribió sobre temas éticos y normativos, aunque muchos de sus escritos no se publicaron en vida.
Hoy, sin embargo, vivimos en un mundo en el que la economía goza de un gran prestigio, mientras que la filosofía (generalmente de la mano de las humanidades) tiene un prestigio relativamente bajo. Las comisiones gubernamentales que tienen que ver con asuntos de bienestar social, con frecuencia solicitan la asesoría de economistas, no de filósofos. La deferencia con la cual son generalmente acogidos los economistas en el mundo político, contrasta con la indolencia, e incluso desdén, que se muestra hacia la filosofía. En muchos períodos, la política buscó la asesoría de los filósofos, aún después de que la economía pasara a un primer plano. Sin dejar de considerar la gran influencia política de figuras como Séneca y Marco Aurelio, podemos simplemente mencionar al mismo Smith, y a sus contemporáneos Rousseau y Montesquieu, así como a predecesores influyentes tales como John Locke y Roger Williams, todos ellos figuras políticas de gran importancia en su tiempo. Podemos continuar la lista con Augusto Comte y, por supuesto, con los utilitaristas británicos.
Y hoy, ya sea como consecuencia del descuido público hacia la filosofía o bien como una causa parcial, los economistas se han alejado muchísimo del estudio serio de la filosofía. Entre los economistas destacados, Amartya Sen se encuentra prácticamente solo (y quizás completamente solo) en el hecho de combinar trabajo en economía de avanzada con trabajo igualmente fundamental en filosofía. Desde hace tiempo, Sen viene haciendo campaña por un matrimonio más general entre las disciplinas, y ha demostrado al mundo, de muchas maneras, por qué son importantes las conexiones. Durante años he colaborado con él, tratando de consolidar ese trabajo colaborativo —primero en un proyecto en el World Institute for Development Economics Research (WIDER) [Instituto Mundial de Investigaciones en Economía del Desarrollo] en Helsinki, una filial de la Universidad de las Naciones Unidas, y luego, actualmente, a través de la Human Development and Capability Association (HDCA) [Asociación para el desarrollo y las capacidades humanas], una organización internacional con ochocientos miembros en ochenta países, que realiza reuniones anuales y publica una revista. Uno de los propósitos centrales de la Asociación ha sido mejorar el trabajo colaborativo entre la filosofía y la economía. Sen y yo nunca pensamos que cada individuo necesite adquirir un alto grado de conocimiento experto en ambas disciplinas. (De hecho, yo no tengo un alto nivel de conocimiento experto en economía y nunca podría trabajar en un departamento de Economía, pero me he educado para participar seriamente con economistas en debates sobre el desarrollo. De manera rutinaria enseño con un colega economista). Desde el comienzo de nuestros proyectos piloto en WIDER, esperábamos, más bien, que las conversaciones entre los mejores expertos en cada disciplina alimentaran el trabajo conjunto, y que mucha gente, a medida que pasaba el tiempo, produjese trabajo que, basado bien en una u otra disciplina, mostrara una comprensión seria y respetuosa hacia la otra disciplina.

(...)
A veces, esta confiada indolencia se instiga con el pensamiento de que la filosofía, dado que es en su totalidad no-matemática, debe ser fácil, algo que se puede aprender en pocos días. Con frecuencia se escucha hablar de esta forma a reconocidos economistas. Cada filósofo, también, puede dar muchos ejemplos de trabajos de economistas que utilizan textos filosóficos de manera displicente, sin rigor filosófico, incluso sin comprensión. No voy a mencionar nombres aquí, pero es fácil deducirlos. Que esta gente sea ampliamente admirada demuestra que en economía es aceptable mostrar desprecio por la filosofía y utilizarla de cualquier manera. Si yo tuviera que presentar una conferencia cometiendo errores fundamentales en economía y demostrando que no podría pasar un curso introductorio en esta disciplina, ninguna puerta se abriría para mí. Tal desprecio por la filosofía puede evitarse con prácticas regulares de coautoría, co-enseñanza, pero esas prácticas no son tan comunes como deberían ser.
Desde el comienzo de la colaboración, estas actitudes comunes en economía causaron dificultades. Sen y yo nos preguntábamos cuáles economistas podíamos invitar, que tomasen las ideas filosóficas con seriedad y reflejasen ese estudio serio en su trabajo. Y por supuesto, encontramos gente, incluso distinguida, como Kotaro Suzumura, John Roemer, Kaushik Basu (ahora director económico en el Banco Mundial, quien había sido presidente de HDCA), y, por supuesto, Jean Drèze. Mucho más cercanas, figuras destacadas como Tony Atkinson (quien fuera también presidente de HDCA) y Angus Deaton, mostraron respeto por este trabajo interdisciplinario. Sin embargo, las personas que Sen y yo invitábamos, en un entorno de alto perfil, personas con iniciativas destacadas e iluminadoras en su profesión, simplemente perdían el arrojo, particularmente los jóvenes. Llegaron a presentar conferencias mucho más convencionales y menos interdisciplinarias de lo que esperábamos. Después de todo, estaban haciendo su camino en una profesión muy intolerante y jerárquica, en la que las principales revistas, por lo regular, no publican trabajos que sean seriamente interdisciplinarios.
Del lado de los filósofos, las dificultades fueron de otro tipo. De manera general, los filósofos no saben mucho sobre el mundo, y en lo que conocen de él, no siempre encuentran maneras útiles de revelar ese conocimiento en sus escritos. Tienen miedo de un estigma añadido al término “aplicada” y tienden a evitar material empírico, a menos que se encuentren en un sub-campo relativamente autónomo como la bioética, la que, por ser aplicada, muchos filósofos miran con desprecio. Una vez más, este problema hizo incómoda la colaboración desde el comienzo. Pedíamos a los filósofos invitados a nuestras conferencias que hicieran inmersión en literatura sobre la economía del desarrollo y que escribieran artículos que reflejaran esa inmersión. (¡Les pagábamos bien!). Esa instrucción fue pocas veces atendida.[2] De todas maneras, el trabajo que se traía a WIDER era lo que cada uno estaba haciendo, sin mostrar gran preocupación por las problemáticas del desarrollo, era sencillamente bastante fácil para el trabajo que rutinariamente realizaban, con frecuencia excesivamente abstracto y técnico, y al parecer irrelevante para los economistas.
(...)

Pero ¿por qué es esto importante? ¿No superó ya la economía su necesidad por la filosofía? Después de todo, la filosofía acostumbraba incluir campos como la cosmología y la biología, y estos campos se desarrollaron floreciendo como ciencias independientes. Se podría sugerir que esto ya sucedió con la economía. Sus premisas son propias, no asuntos triviales discutibles en un debate filosófico, y las conclusiones sacadas de estas premisas tienen una independencia similar. Permítaseme ahora dedicar el resto de este artículo a la discusión en siete áreas en las cuales la indolencia por la filosofía perjudica el trabajo académico sobre el desarrollo humano, donde hay un rico espacio para trabajos originales. La lista es solo una muestra y refleja mis propios intereses. En este segundo momento —escribí un artículo con relación a esto en 1997, con el significativo título “Flawed Foundations” [Cimientos imperfectos], mi lista tiene un enfoque diferente y no repite las mismas cuestiones que fueron el foco del texto previo.[5] En lo que sigue, expresaré por momentos mi propia perspectiva sobre el tema. Pero, por supuesto, el hecho de que algunas personas, y yo misma, nos hayamos interesado por estos asuntos no impide que otros también lo hagan. Uno de los peores aspectos de la penuria de la filosofía en determinado campo es que ciertas posiciones pueden pasar por ortodoxas e inobjetables, cuando en realidad son altamente objetadas y objetables. Si estas cuestiones estuviesen resueltas, un solo filósofo podría de manera autoritaria representar la profesión y los economistas podrían simplemente escuchar a esa autoridad, en lugar de invertir tiempo aprendiendo a hacer filosofía. Pero estas cuestiones no están resueltas, y el debate continuo debe entenderse antes de que un especialista forme su propia opinión sobre el asunto.
La economía tiene varios lados. Mi propia experiencia es primeramente con la economía del desarrollo, que es atípica en ser franca e implacablemente normativa. La misma palabra “desarrollo” es un término normativo que significa que las cosas están mejorando.[6] Al exponer mis argumentos me enfocaré en el área que conozco mejor, pero también espero poder indicar por qué estas problemáticas que presento están también en el corazón de la economía del bienestar, y en la teoría de la elección social.

II. Por qué y dónde interesa la filosofía
Antes de adentrarme en las áreas concretas, permítanme decir algo sobre la filosofía y su historia. La historia de la filosofía es una parte viva de ella, lo que, prácticamente, no es del caso, para la economía. Hoy, un buen trabajo filosófico necesita prestar atención a las figuras del pasado (tanto en la tradición occidental como en la no-occidental) que han tratado cuestiones similares. Los departamentos de filosofía más prestigiosos llevan a cabo un estudio serio y de alto nivel académico de la historia de la filosofía como parte central de sus exigencias de preparación para los jóvenes filósofos en formación. Y aquí, una vez más, ellos no aprenden lo que los textos dicen como si fuera absolutamente claro y no hubiese lugar para la discusión. Ellos aprenden los argumentos existentes sobre lo que pensaron Kant o Hume sobre problemas cruciales, y aprenden a leer textos de manera crítica y erudita, produciendo lecturas propias. ¿Por qué prestar toda esta atención a lo que parecen ser asuntos solo para especialistas?
En parte, las razones para esta necesidad de historia tiene que ver con el contexto y la cultura. Necesitamos entender qué partes del problema filosófico están construidas por nuestra manera local de ver el mundo, y qué partes pueden ser más perdurables. También necesitamos recuperar alternativas que nos han sido ocultadas debido a corrientes culturales y religiosas. Por ejemplo, los filósofos siempre vuelven a los antiguos griegos para recuperar maneras de enmarcar un problema oscurecido por las tradiciones cristianas. 
Existe otra razón para estudiar textos históricos en relación con los métodos que usamos para formarnos en pensar bien en tanto que filósofos. Necesitamos estar en conversación con las mentes más grandes y mejores, no con las más recientes. En cada siglo solo habrá unos pocos filósofos con verdadera profundidad y grandeza. Así que nuestro propio pensamiento progresa en la medida en que nos aferramos a lo que es grande y profundo. John Rawls siempre enseñó textos históricos, y casi nunca su propio trabajo u otro trabajo contemporáneo. Sus puntos de referencia principales fueron Aristóteles, Hume, Kant y Hegel. El volumen-homenaje que le presentaron sus estudiantes fue llamado de manera bastante apropiada: Reclaiming the History of Ethics. (Recuperación de la historia de la ética), y los editores dieron cuenta, según Rawls, del progreso del pensamiento haciendo la mejor interpretación constructiva de un texto histórico.[7] Rawls impartió a sus distinguidos estudiantes la idea de que un trabajo gana en profundidad y sutileza si es desafiado continuamente por los realmente grandes pensadores; filósofos tales como Joshua Cohen, Christine Korsgaard y Amartya Sen (fuertemente influenciado por Rawls como colega), han seguido su perspectiva. El maravilloso libro de Sen The Idea of Justice[8] [La idea de justicia], muestra la gran importancia, por ejemplo de un estudio intensivo y a largo plazo de John Stuart Mill y John Rawls.
El enfoque histórico de Rawls prevalece aún hoy, pero es importante notar que no siempre fue sí. Hubo un tiempo en que los jóvenes filósofos eran motivados a leer solamente artículos de revistas recientes, pues era todo lo que necesitaban. Un filósofo destacado de una universidad importante llegó a tener un aviso en su puerta que decía: “No más historia de la filosofía”. Recuerdo una ocasión en la que, siendo profesora asistente, tenía la tarea de entrevistar candidatos para una vacante en el Departamento, junto con Rawls en la American Philosophical Association [Asociación Estadounidense de Filosofía]. Uno de ellos era un joven del mismo departamento que exhibía ese anuncio. El candidato expuso algunos argumentos en contra del utilitarismo. Cuando salió, Rawls dijo con tristeza: “¡Qué lástima que ese joven haya sido educado tan mal! Piensa que todo lo que necesita hacer es criticar la versión del utilitarismo que encuentra en las revistas, y es claro que nunca se ha acercado a la versión del asunto en Sidgwick, mucho más sutil”.
En lo que sigue, queda entonces incluida mi recomendación que los economistas deberían estudiar el pensamiento de los más importantes textos que la filosofía ha producido a través de la historia, y no limitarse a artículos publicados en revistas contemporáneas. Ahora bien, entro en áreas sustantivas en las que el estudio del desarrollo humano necesita alimentarse continuamente de la filosofía.

Primero, la justicia. Los filósofos del siglo pasado progresaron de manera radical pensando la justicia social y describiendo sus condiciones necesarias. Ese trabajo necesita convertirse en una presencia constante en cualquier trabajo en economía que tenga una dimensión normativa, tanto en bienestar social como en desarrollo. Dos importantes libros de Jhon Rawls, A Theory of Justice [Una teoría de la justicia] y Political Liberalism [Liberalismo político],[9] galvanizaron y transformaron la profesión. Previo al trabajo de Rawls, el estudio normativo de la justicia había languidecido, pues los filósofos, influenciados por un positivismo lógico convencieron a muchos de que las únicas indagaciones que tenían sentido eran investigaciones empíricas y asuntos de análisis conceptual abstracto. Para ellos, teorizar acerca de la justicia, a la manera de Aristóteles, Hume y Kant no era ni lo uno ni lo otro, por lo que concluyeron que carecían de contenido real. Rawls demostró que no tenían razón. Mostró cómo una indagación abstracta normativa acerca de la justicia podía tener suficiente fundamentación, qué tipo de justificación proveía para sus resultados y por qué debíamos tomar seriamente los resultados. También presentó, evidentemente, un reporte enérgico de los resultados que podían ser alcanzados por medio de una indagación racional sobre los principios que gobiernan la distribución de libertades, oportunidades, y recursos materiales en una sociedad bien ordenada, construida según ciertas reglas morales (imparcialidad, ante todo).

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Segundo, bienestar social y no-conmesurabilidad. La mayoría de las versiones del enfoque de capacidades propuesto por Sen / Nussbaum funciona con una lista de bienes considerados plurales y no-conmensurables, articulando esta idea con la idea de bienestar o de una buena vida. Este enfoque filosófico ya está en Aristóteles, y sorprende que la mayoría de los economistas no sientan la necesidad de tomarlo en consideración. Sin embargo, fuera del pequeño grupo heterodoxo de economistas, la mayoría de los reportes económicos sobre bienestar social sigue inclinándose pesadamente, implícita o explícitamente, hacia la tradición benthamiana del utilitarismo, ignorando incluso la perspicaz crítica de John Stuart Mill que ya hacía énfasis en distinciones cualitativas y, en consecuencia, dejaba de reconocer la prominencia de los bienes plurales y no-conmensurables. El libro de Amartya Sen On Ethics and Economics [Sobre ética y economía] mostró tiempo atrás la importancia de que los modelos económicos se interesaran realmente por este enfoque. Jonathan Wolff y Avner De-Shalit hicieron un trabajo maravilloso sobre este problema en el contexto de pensar las capacidades.[16] Pero estos enfoques no han logrado integrarse en las principales corrientes económicas, lo que indica que todavía falta mucho por hacer.

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Tercero, pluralismo razonable y liberalismo político. El enfoque de capacidades, como otras teorías del desarrollo, puede ser utilizado meramente de manera comparada, para dar cuenta de un espacio de comparación. Pero ya, en la mayoría de los escritos sobre el desarrollo, y en los reportes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo —PNUD— la normatividad entra a hurtadillas en la selección de los criterios utilizados para clasificar las naciones. Versiones más teóricas del enfoque del desarrollo humano son profundamente normativas y recomiendan determinadas metas, especialmente en salud y educación, para todas las naciones. Incluso si el PIB per cápita es el único criterio para clasificar las naciones, eso también es normativo, a partir de lo cual se sugiere, o bien incrementar el PIB como lo más importante en las metas de desarrollo de una nación, o bien confiar en el efecto que este incremento produce en las otras cosas que son importantes. Entonces, la economía del desarrollo es normativa en esencia, y lo es también la del bienestar social. He ido un poco más lejos que la mayoría de los economistas del desarrollo con mi detallada teoría de las metas sociales, pero se trata de una diferencia de grado, no de clase. Para prácticamente todos los teóricos del desarrollo, se seleccionan ciertas metas en el foco de la planeación política, y estas son recomendadas para toda la gente en grandes sociedades heterogéneas tales como India o los Estados Unidos. Aun más, son recomendadas para las diversas naciones del mundo. (En realidad, pienso que es la misma cuestión, solo que mucho más amplia, porque todas las naciones modernas actualmente cuentan con religiones y con otras doctrinas del significado de la vida, como cualquier nación diversa; solo que la historia y los números son diferentes. Me enfocaré primero en el caso doméstico, y luego, para concluir, abordaré el caso mundial.[20]) Entonces por qué, y bajo qué condiciones, puede ser apropiado recomendar un conjunto de metas para esta diversidad de gente en una nación de dimensión importante. Y las consideraciones del pluralismo cultural y religioso ¿qué restricciones nos llevan a introducir, con el fin de hacer de esto una concepción del desarrollo defendible? En otras palabras, ¿qué está equivocado en la idea de Aristóteles de que basamos nuestros principios políticos en una descripción completa de la vida como florecimiento humano?
Olvidémonos de la implementación. Creo que la mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que las concepciones de una buena vida no deberían sernos impuestas por la fuerza por otra nación soberana. Los paradigmas normativos del desarrollo que los teóricos plantean son solamente patrones para persuadir, y si alguna vez van a ser implementados, debe ser como resultado de la deliberación y elección de la gente de una nación. Por esto es que nos preguntamos en qué medida se justifica que los pensadores hagan recomendaciones para una sociedad pluralista.
¿Cuál es el problema? En resumen, es lo siguiente. En cualquier sociedad moderna, los ciudadanos tienen diferentes visiones del significado y del propósito de la vida; algunos una visión religiosa, otros una visión secular. Los principios políticos deberían reconocer y respetar dicha diversidad. Una manera de respetar la diversidad es protegiendo amplias áreas de libertad: la gente debería ser libre de vivir según sus propias ideas de lo que es bueno, excepto cuando interfieren en los derechos de los otros o en algunas otras consideraciones públicas urgentes, como en lo que tiene que ver con la paz y la seguridad. Podemos pensar en este principio como una versión más amplia de la cláusula de la Constitución de los Estados Unidos, la “Cláusula del libre ejercicio”. Esa cláusula está formulada en términos de religión, pero también podemos extenderla a las ideas no-religiosas de la vida.

(...)
Ya que supongo que la mayoría de los economistas defienden el no-establecimiento de la religión como materia de los principios constitucionales, parece extraño que ellos ignoren la manera como sus propias recomendaciones de una doctrina comprehensiva y general del bienestar social es un tipo de establecimiento (secular) que plantea los mismos problemas. Claro que siempre pueden objetar el argumento de Rawls /Larmore y defender la posición de que una doctrina comprehensiva y general es la mejor base para una política pública. (Algunos filósofos que lo han hecho —Joseph Raz, con argumentos elegantes, aunque, publicados antes que Rawls y Larmore— ni siquiera intentan refutar esa posición.) Lo que parece desafortunado es ignorar el asunto por completo y no ofrecer argumentos, cuando se trata de una de las cuestiones más urgentes en todas las sociedades modernas. No obstante, aun economistas extremadamente filosóficos escriben copiosamente sobre la promoción del bienestar social, y simplemente ignoran el asunto.[24]
Al notar esta inmensa ausencia, decidí que tendría que escribir acerca de la urgente importancia de esta idea, y sobre las razones por las cuales la teoría y las políticas del desarrollo deberían considerarlo en el proceso, como lo hice en Philosophy and Public Affairs [Filosofía y Asuntos Públicos] en el invierno de 2011, tratando de aclarar algunas confusiones sobre la manera como el mismo Rawls articuló esta perspectiva. Luego confronté este punto de vista con las versiones perfeccionistas del liberalismo desarrolladas por Isaiah Berlin y Joseph Raz, argumentando que el punto de vista de Rawls / Larmore (desarrollado a mi manera) es superior.[25]  Este artículo es para mí uno de los más importantes de mi carrera, y parece difícil interpretar mi trabajo sin él. Aun si esta contribución filosófica, publicada en una revista de filosofía, es casi totalmente ignorada por los profesionales del desarrollo, incluso por aquellos comprometidos con el enfoque del desarrollo humano.[26] También he encontrado que las discusiones, en su mayoría amigables sobre mi libro Creating Capabilities [Crear capacidades] han ignorado por completo el asunto, y me han interpretado como proponente de una doctrina comprehensiva general, a pesar de mi insistencia en el asunto del liberalismo político que aparece en el libro. Tengo que estar recordándolo una y otra vez. No me preocupa si la gente no está de acuerdo conmigo en estas opiniones, y proponen contra-argumentos defendiendo, digamos, las posiciones de Joseph Raz que yo crítico. Pero no deberían ignorar el asunto.
Cuarto, y un asunto relacionado: la filosofía nos ofrece argumentos ricos y persuasivos concernientes al relativismo y al universalismo, una cuestión de importancia central en las políticas del desarrollo, y una cuestión sobre la que los economistas son generalmente ingenuos. Mucho del trabajo que realicé con Sen en WIDER se enfocó sobre esta cuestión, recurriendo a filósofos destacados como Hilary Putnam, Seyla Benhabib, Charles Taylor y Thomas Scanlon con el fin de presentar argumentos sobre estos temas claramente para una audiencia de políticos y economistas. Argumentábamos que las culturas son de manera inherente lugares de debate y crítica, y que por esto precisamente la idea de nombrar “la cultura” necesita ser cuestionada.[27]  ¿Ha servido esto para algo? Pues bien, los argumentos siguen presentes de manera sutil dentro de la filosofía y en esas contribuciones a la literatura del desarrollo escrita por filósofos. Pero todavía queda mucho por hacer, y encuentro que necesito repetirme con más frecuencia de lo que me gustaría, en lo que tiene que ver con cómo respondo a los cargos sobre el imperialismo cultural. La visión utilitarista es inherentemente relativista, en cuanto que las preferencias que se forman bajo condiciones de fondo injustas o sub-estándar se incluyen en la función de elección social, a menos que se llegue a un compromiso explícitamente filosófico concerniente a preferencias cuidadosamente seleccionadas. Entonces el asunto no es secundario, como lo han considerado economistas serios como John Harsanyi y Amartya Sen.[28]
(...)

Quinto, libre albedrío y responsabilidad. Esta es claramente una de las cuestiones filosóficas más amplia, antigua y más contenciosa en cada tradición. Más aun, se intersecta con una amplia gama de asuntos que están en discusión y que encuentran relación tales como la naturaleza de la culpa y la justificación del castigo que anida en el corazón de las políticas públicas. Es difícil crear una teoría social, y seguramente cualquier teoría del desarrollo o del bienestar social, sin pensar en profundidad acerca de si la gente es responsable, y hasta qué punto, por sus acciones. ¿Es el mundo determinista? Si lo es, ¿niega el determinismo el libre albedrío o es compatible con él?
Hay dos ejes para el argumento: el del determinismo versus indeterminismo y el de la “compatibilidad” versus la “incompatibilidad”. Hay cuatro posibles posiciones, todas tomadas de filósofos destacados. La primera es la de la incompatibilidad determinista: el mundo es determinista y niega el libre albedrío. (Nietzsche es un ejemplo de alguien que sostiene esta perspectiva, pero es bastante común en la filosofía reciente). La segunda es la de la compatibilidad determinista: el mundo es (en cierto nivel) determinista, pero esto no niega el libre albedrío. Esta posición tiene un alto pedigrí filosófico, articulándose con los antiguos estoicos griegos, con Kant, Hume y con muchos pensadores contemporáneos. La tercera es la de la incompatibilidad indeterminista: el libre albedrío no es compatible con el determinismo, pero poco importa, puesto que el mundo, de todas maneras, no es determinista. Aristóteles pudo haber sostenido esta idea, como Epicuro y Lucrecio, y los pensadores modernos usan la mecánica cuántica para desarrollar una versión de la misma cosa. La cuarta opción, la de la compatibilidad indeterminista, presenta menos interés, pues no presenta una amenaza determinista para el libre albedrío, entonces ni siquiera necesitamos elevar la cuestión de la compatibilidad. Es fácil para quien no ha estudiado filosofía seriamente confundir las posiciones aquí: por ejemplo, confundir incompatibilidad indeterminista con compatibilidad determinista, puesto que ambas nociones defienden una noción significativa del libre albedrío. Tales confusiones necesitan evitarse en una teoría social que aspire a lograr una precisión intelectual.
(...)

Sexto, la naturaleza de la emoción y el deseo. Este es, naturalmente, un amplio grupo de cuestiones, sobre las cuales la filosofía ha desarrollado de tiempo atrás descripciones sutiles, mientras la economía tiende a utilizar un conjunto de conceptos más estrecho y crudo (aunque recientemente la economía del comportamiento ha mejorado las cosas). Los filósofos han articulado cuidadosamente un número de categorías diferenciadas: emociones, deseos, apetitos, modos, elecciones que la economía normalmente incorpora  bajo la amplia noción de “preferencia”, a menudo sin decir mucho sobre de qué preferencias se trata o cómo se relacionan con estas otras categorías; aunque bajo la presión de Sen, han dicho por lo menos un poco más. En 1997 yo argumentaba que necesitan distinguirse diferentes conceptos de manera clara y sistemática, y que estas distinciones hacen una diferencia para las aseveraciones que hacen los economistas. Sen argumentó algo similar en su importante y famoso artículo “Rational Fools” [Los tontos racionales].[30] Pero, finalmente, ha habido poco del trabajo fundacional necesario para presentar distinciones relevantes con claridad.

(...)
Séptimo y último, justificación. ¿Cómo se justifica una teoría ética, cómo establece su reivindicación por la validez? ¿Tiene la teoría política diferentes estándares de justificación? En el último caso, ¿cómo se relaciona la justificación con la legitimidad? Todos estos interrogantes han sido discutidos perspicazmente por años en el ámbito de la filosofía, ¡por lo menos desde Platón! Platón, Spinoza y Sidgwick defienden algún tipo de explicación fundacionalista, con credenciales epistémicas superiores, y otros, como Aristóteles y recientemente, John Rawls, quien defiende un tipo de “coherentismo”, según el cual una explicación se establece gracias a su disposición para organizar creencias, intuiciones y nociones teóricas en un todo potente y coherente. Por supuesto, hay varios tipos de fundacionalismo, que difieren según su perspectiva de lo que es fundacional, y de cómo este consigue un estatus privilegiado, y también hay diferentes tipos de coherentismo. El gran especialista Bimal Matilal (quien trabajó un corto tiempo con Sen y conmigo en WIDER, antes de su muerte prematura en 1991) muestra que un debate paralelo ha tenido lugar en el seno de la filosofía de la India.[34]
Este debate está totalmente ausente de la economía del desarrollo y de la economía del bienestar social contemporáneos y, me atrevo a sugerir, la mayoría de los economistas piensa que es una pérdida de tiempo. No es una pérdida de tiempo, porque si no se piensa al respecto, se estaría simplemente argumentando en el aire, como un equilibrista de cuerda floja sin cuerda. Uno podrá permanecer en el aire por algún tiempo, ¡pero la caída es inevitable! Por supuesto, la economía tiene algo para decir sobre estos problemas, por lo menos de manera implícita, pero es un duro desafío calcular ese algo, y compararlo con las explicaciones de los filósofos que he mencionado.
Los economistas acostumbraban a dejar espacio para tales problemas, en los tiempos de Adam Smith. Hoy, sin embargo, la economía los olvida casi por completo, y al seguir su camino como si el progreso pudiera darse sin entenderlos, los considera sin importancia. Las explicaciones sobre el bienestar social y el desarrollo que son producidas sin la participación activa y continua de la filosofía dejan mucho que desear. Embarcarse en un trabajo serio sobre estos temas fundacionales no es un picnic, porque son fundacionales, y una vez que un economista los entienda, puede resultar que mucho de lo que se ha hecho tenga que volver a hacerse. Aun más, puesto que los debates filosóficos no están resueltos, entenderlos puede llevar a un pluralismo metodológico en economía, más amplio de lo que muchos economistas considerarían deseable. Pero la alternativa parece ser construir intricados castillos en el aire. Esto es divertido y estéticamente agradable, pero no es una buena ni responsable manera de construir progreso intelectual.

Conferencia plenaria presentada en la Asociación para la Economía Social, en enero 2 de 2014

*Marta Nussbaum es Ernst Freund Distinguished Service Professor of Law and Ethics, [Profesora de servicios distinguidos en Derecho y Ética Ernst Freund], vinculada al Departamento de Filosofía y a la Escuela de Derecho. La autora señala que lo expuesto aquí se traslapa con su artículo “Philosophy and Economics in the Capabilities Approach: An Essential Dialogue,” [“Filosofía y Economía en el enfoque de las capacidades: Un diálogo esencial”], Journal of Human Development and Capabilities 16 (2015), 1-15, que se centra en asuntos internos al enfoque del desarrollo humano, algunos de los cuales están desarrollados ampliamente en el presente escrito. Este traslape fue aprobado por el editor del Journal, para quien la autora expresa sus agradecimientos.

**Traductora: Martha Pulido Correa, Profesora Universidad de Antioquia. 

[1] Sobre estas representaciones equivocadas, veáse Emma Rothschild, Economic Sentiments: Adam Smith, Condorcet, and the Enlightenment [Sentimientos económicos: Adam Smith, Condorcet y la Ilustración] (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2001). Otras contribuciones recientes de gran valor para entender las nociones filosóficas de Smith en su relación con la economía incluyen Charles L. Griswold, Jr., Adam Smith and the Virtues of Enlightenment [Adam Smith y las virtudes de la Ilustración] (New York and Cambridge: Cambridge University Press, 1999); Samuel Fleischacker, A Third Concept of Liberty: Judgment and Freedom in Kant and Adam Smith [Un tercer concepto de libertad: Juicio y libertad en Kant y Adam Smith] (Princeton: Princeton University Press, 1999); Fleischacker, On Adam Smith’s “Wealth of Nations”: A Philosophical Companion [Sobre “La riqueza de las naciones” de Adam Smith: Compendio filosófico] (Princeton: Princeton University Press, 2009); Jerry Z. Muller, Adam Smith in His Time and Ours: Designing the Decent Society [Adam Smith en su tiempo y en el nuestro: Concebir la sociedad decente] (New York: The Free Press, 1993, Princeton: Princeton University Press, 1995).  Para una visión de conjunto, veáse Stephen Darwall, “Sympathetic Liberalism: Recent Work on Adam Smith,” [Liberalismo compasivo: Trabajo reciente sobre Adam Smith] Philosophy and Public Affairs 28 (1999), 139-64. 
[2] Una ilustre excepción, desde el comienzo, fue el destacado bioético Dan Brock: veáse su “Quality of Life Measures in Health Care and Medical Ethics,” [Medidas para la calidad de vida en cuidados de salud y ética médica] en The Quality of Life, ed. Martha C. Nussbaum y Amartya Sen (Oxford: Clarendon Press, 1993), 95-132.
[5] "Flawed Foundations: The Philosophical Critique of (a Particular Type of) Economics," [Cimientos imperfectos: la crítica filosófica de (un tipo particular de) la economía] University of Chicago Law Review 64 (fall 1997), 1197-1214.
[6] Esto también se aplica al término normativo de “Bienestar social”.
[7] Reclaiming the History of Ethics: Essays for John Rawls,[Recuperación de la historia de la ética: Ensayos para John Rawls] ed.Andrews Reath, Barbara Herman, and Christine M. Korsgaard (Cambridge:Cambridge University Press, 1997).  Entre los autores del volumen seincluyen los tres editores, así como Nancy Sherman, Joshua Cohen, ThomasPogge, Onora O’Neill, Jean Hampton, y otros.
[8] Cambridge, MA: Harvard University Press, 2009.
[9] Rawls, John. A Theory of Justice. [Una teoría de la justicia] Cambridge, MA: Harvard University Press,  1971;  Political Liberalism [Liberalismo Político] (New York: Columbia University Press, 1986).
[16] Wolff y De-Shalit, Disadvantage [Desventaja] (Oxford, New York: Oxford University Press, 2007). 
[20] Para la relación entre los dos problemas, veáse mi “Political Liberalism and Global Justice” [Liberalismo politico y justicia global], Journal of Global Ethics 2015, pp. 1-12. 
[24] Por ejemplo Matthew Adler, Well-Being and Fair Distribution: Beyond Cost-Benefit Analysis [Bienestar social y distribución justa: mas allá del análisis costo-beneficio] (New York: Oxford University Press, 2011).
[25] “Perfectionist Liberalism and Political Liberalism” [Liberalismo perfeccionista y liberalism político], Philosophy and Public Affairs 39 (2011), 3-45.
[26] Por esta razón, he insistido en incluirlo en el volumen: Capabilities, Gender, Equality: Towards Fundamental Entitlements[Capacidades, género, igualdad: hacia privilegios fundamentales], ed.Flavio Comim y Martha C. Nussbaum (Cambridge: Cambridge UniversityPress, 2014), pp. 19-56.
[27]Veáse en particular el excelente artículo de Seyla Benhabib “CulturalComplexity, Moral Interdependence, and the Global Dialogical Community”[Complejidad cultural, interdependencia moral y comunidad dialógicaglobal], en Women, Culture, and Development [Mujeres, cultura ydesarrollo], ed. Martha C. Nussbaum y Jonathan Glover (Oxford: ClarendonPress, 1995), 235-55. Doy mi versión de este argumento en mi Women and Human Development: The Capabilities Approach [Las mujeres y el desarrollo humano: El enfoque de capacidades] (Cambridge: Cambridge University Press, 2000), chapter 1. 
[28] Para el punto de vista de Harsanyi, veáse su “Morality and the Theory of Rational Behavior,” ya citado. 
[30]Veáse mi “Flawed Foundations,” y Sen “Rational Fools: A Critique of theBehavioral Foundations of Economic Theory” [Tontos racionales: Unacrítica de las fundaciones behavioristas de la teoría de la economía],  Philosophy and Public Affairs 6 (1977), 317-44, reeditado en Sen, Choice, Welfare, and Measurement  [Elección, Bienestar social y Medida] (Oxford: Blackwell, 1982).
[34] Bimal Matilal, Perception [Percepción] (Oxford: Clarendon Press, 1985).

https://www.revistaarcadia.com/opinion-online/articulo/martha-nussbaum-economia-necesita-filosofia/45082



















sábado, 7 de septiembre de 2019

¿Científicos o ingenieros?

¿Científicos o ingenieros?
Por todo ello, rescatamos un clásico y brillante texto de Gregory Mankiw titulado “El macroeconomista como científico e ingeniero”. En él, se hace un repaso a la larga batalla ideológica entre distintas escuelas y se llega a la conclusión de que, independientemente de quién tenga razón en diversos temas, el macroeconomista con responsabilidades en política económica tiene a su disposición muy pocos mecanismos y herramientas con los que actuar, y para ello necesita reglas sencillas y claras. Es decir, más que como un científico, el responsable de política económica acaba actuando como un ingeriero que necesita una herramienta concreta para un problema concreto.
Mankiw argumenta que, desde ese punto de vista, la macro moderna ha avanzado en una dirección poco útil, pues ha sido incapaz de generar herramientas y reglas útiles de política económica. No obstante, también reconoce el valor puramente científico de los nuevos modelos macro y cree que tarde o temprano acabarán dando sus frutos. La crisis actual, en este sentido, es toda una mina de datos que puede ayudar a aumentar la comprensión sobre las fluctuaciones de los grandes agregados.
Recomendamos encarecidamente leer el artículo completo. La capacidad y claridad del autor a la hora de explicar ideas complejas hace la lectura realmente amena
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EL MÉTODO AXIOMÁTICO DEDUCTIVO

EL MÉTODO AXIOMÁTICO DEDUCTIVO

Es uno de los métodos que coadyuvan al conocimiento de las condiciones del mundo objetivo y es utilizado por la Escuela Austriaca

El método axiomático-deductivo es una conquista del pensamiento en sus esfuerzos por conocer el mundo
Allí, donde se desarrolla el destino de la humanidad, sobre todo, si postulamos, von Mises, que el axioma se logra por el conocimiento intuitivo
A pesar de ello, la Escuela Austriaca, que la sustenta intransigentemente    lo hace con dos desventajas muy nítidas.

Primera, pretende ser el único método para el conocimiento de la verdad, pretensión exagerada y falsa desde cualquier punto crítico
Los fundamentalistas de la deducción axiomática no entienden que, al igual que los otros, el método axiomático es sólo uno más
Uno más en la tarea de conocer los procesos objetivos y subjetivos

Segunda, postula que las condiciones a priori son independientes del Tiempo Espacio y, por lo tanto, serían válidas para todo lugar y fecha
No importa que se refiera al pasado, al presente o al futuro del calendario mundial, la “Acción Humana” sería atemporal y siempre activa

El Axioma Puro
Por otra parte, es fácil comprobar que la selección de los axiomas no es un producto extraído exclusivamente de la Razón
Surge de la experiencia pasada del grupo al que se analiza, experiencia que queda registrada en lo que Jung llamaría la Memoria Colectiva
La que ha sido establecidapor los empresarios de las grandes corporaciones, y registradas en sus respectivas Curvas de Aprendizaje
La descripción de los experimentos realizados por esas empresas sobre la Memoria Colectiva va más allá de la extensión de esta obra
Lo que sí se debe dejar establecido es que los axiomas no son enteramente racionales; más bien son Intuitivo-Racionales
Tal como lo quiso Kant, la Razón por sí sola es insuficiente y los axiomas a priori de la experiencia son provisionales
El proceso cognitivo tiene a la dupla Razón-Intuición como instrumento integral que permite al analista conocer lo que desea conocer
Los “racionalistas” a ultranza se obstinen en negar la influencia que la Intuición tiene en la percepción de la objetividad
Pero, con los resultados de la mecánica cuántica y de la relatividad, los racionalistas son cada vez menos y los intuitivos, cada vez más
En síntesis: un axioma surge de la experiencia y de la abstracción mental para percibir la síntesis de los comportamientos
En el caso de las ciencias humanas, comportamientos que se refieren a los colectivos sociales, para generalizar las tendencias de cada grupo
Esa generalización, lo repetimos, adopta la forma de Tendencias Probabilísticas, con un una probabilidad aceptada de error
Ese método pertenece a la disciplina Estadística en su observación sistemática de cada grupo y en su interpretación de los hallazgos
La tendencia probabilística emerge del análisis del comportamiento del grupo humano, los que cambian con las circunstancias o condiciones
La interacción de los individuos en el grupo puede cambiar y ofrecernos diversos ángulos y esferas del comportamiento colectivo
Los grupos cambien cualitativamente porque las Relaciones Interactivas cambian cuando las condiciones son nuevas
Se intensifican las que eran poco significativas o se minimizan las que parecían relevantes en el análisis de la situación original
Por su lado, el individuo no vive ni puede vivir fuera de la sociedad, ligazón que se expresa en cada uno de sus actos
Come, se viste, disfruta… de todo lo que la sociedad ha creado con él o sin él, pero que el individuo ha sabido percibir
Desde el comportamiento básico hasta el aprendizaje de la lectura, desde el conocimiento del calendario hasta la las leyes de la ciencia
Desde el modo de sembrar hasta el de cosechar… el individuo aprende todo lo que sabe en el seno de la sociedad en la que vive
Aprendizaje que puede expandirse a medida que se traslada de una sociedad determinada a otra, por razones objetivas o subjetivas
En todo caso, la subjetividad del individuo lleva el sello que le imprime la sociedad donde vive o se ha criado
Ahora bien, por supuesto que el individuo no es un ente que recibe pasivamente las lecciones que la sociedad le enseña
Al contrario, es un ser que puede transformar lo aprendido con la capacidad individual que tiene
Cuando transforma maneras de vivir o instrumentos sociales, se realiza como ciudadano y miembro activo de la sociedad a la que pertenece
En otras palabras, objetiva su subjetividad transformadora y cuanto más aporta y transforma, más realizado se siente como ser humano
De ahí la incongruencia de dos extremos perceptivos
La marxista, que minimiza la importancia del individuo en pro de la omnipresencia de la sociedad, por una parte
Y la percepción neoliberal, que niega la existencia de la sociedad misma, definiéndola como una simple suma de individuos
Con esa idea desconoce la importancia de los grupos sociales que conforman la sociedad en general
Y que lo hacen, en mi opinión, por medio de la interacción de las instituciones, no por la suma de los individuos que la componen
Ningún individuo puede existir si no es en el seno de la sociedad
La que existe antes y después de que el individuo en particular ha cumplido su ciclo de vida.
Principales Postulados
de la Acción Humana
En el contenido de esa obra, el ser humano tendría una naturaleza inmutable en todas las eras y en todos los puntos geográficos del mundo
Desde su aparición en el planeta como homo erectus
Generalizar de ese modo, lo que es históricamente determinado y culturalmente modelado, es un gran error
El Axioma de la Acción Humana de von Mises, es muy real:
Todos los seres humanos racionales tratan de pasar de una situación inferior a una superior
Pero, la generalización del principio de racionalidad que sustenta, es, falso; en sus términos, diremos que es “irracional”
No creo que toda acción realizada por el ser humano sea racional, inclusive el crimen pasional realizado bajo por un impulso de ira
Por otra parte, tampoco es aceptable la afirmación de que todos los individuos del planeta tengan opciones para elegir
Que todos tengan la potestad de optar por la que le conviene y dejar las demás o retomarlas cuando las condiciones cambien
Esta generalización es otro error, pues margina de la Acción Humana a casi la mitad de la población mundial
La que está en los umbrales de la pobreza, pues esas personas no tienen opciones para elegir “la que más le convenga”.
Tercera, el Individualismo Metodológico es un intento de conocer las relaciones verdaderas entre los seres humanos
Concedido, pero pretender conocerlas simplemente por medio de lo que denominan el “libre albedrío” suma otro error al inventario
Ya vimos que en la realidad el individuo está fuertemente influido por el momento histórico en el que vive y por la cultura donde se ha criado
Además de las condiciones económicas, políticas y sociales en las que el individuo se desenvuelve
La ciencia actual ha establecido que las acciones y comportamiento cotidiano del individuo, están determinadas por sus genes en un 80%
Este razonamiento nos muestra que no es posible determinar el comportamiento de cada individuo
Pero sí, puede hacerlo a través de las tendencias de los grupos.
Un Ejemplo de la Física
Como un ejemplo de la relevancia del grupo sobre el Individuo, imaginemos que se tiene un globo inflado con aire
Si la cantidad de aire rebasa la capacidad del globo, la ley física pronosticará que el globo habrá de reventar
Trasladado este ejemplo a la Economía, deducimos que el análisis de los grupos sociales no necesita del individuo como base de sustento
No lo necesita ni para explicar el cómo ni para pronosticar la tendencia
Así, se puede pronosticar la explosión del globo por el exceso de aire con relación a su capacidad de contención
Pero no se puede establecer la dirección que seguirá cada molécula del aire, al ser expulsado por la explosión
Quizá la trayectoria de cada molécula expulsada sea de valor para la Física Nuclear, no para explicar el comportamiento del colectivo social
Mi propuesta económica, publicada en “Eumed”, Principios de Economía Vital no toma en cuenta el comportamiento de cada individuo
Más bien recurre a las tendencias que expresan el comportamiento del grupo, por la interacción de los individuos que lo conforman
En este orden de cosas, el Individualismo Metodológico no tomará en cuenta los efectos de la explosión del globo
Pretenderá enfocar su análisis en la dirección y trayectoria de cada molécula, después de que la explosión hubiera tenido lugar
Como no pueden y no les interesa observar directamente estas trayectorias, simplemente establecerán axiomas a priori
Axiomas de los cuales intentarán deducir los principios que usarán de base para sus postulados, sus teoremas, definiciones y conceptos
De ahí la falsedad de las predicciones y la imposibilidad de verificar las premisas, segregadas por algún médium en momento de trance
Von Mises, afirma que la Intuición es el instrumento que aprehende los axiomas existentes a priori en el cerebro del hombre desde la ameba
La importancia del grupo
omitida por los individualistas
Los análisis de las tendencias del comportamiento colectivo son mucho más útiles y reales que el estudio del comportamiento individual
Eso lo vimos en un capítulo anterior, referido a la Inferencia Estadística
Los grupos pueden estar representados por las poblaciones de los municipios, de las provincias, de los departamentos y de países enteros
Al intentar conocer estas tendencias, será necesario recurrir a la información que presta la Sociología, la Antropología, las Ciencias Jurídicas
A las que se añaden las Ciencias Políticas, la Religión, la Etnia y otras que complementan el retrato dinámico del grupo humano
Su objetivo será prever los resultados de una medida, después de haber estudiado las características de los grupos sociales
Especialmente, de los colectivos afectados por esa medida
Para ello, no necesita averiguar la trayectoria de cada individuo, sino la del conjunto del grupo humano que se analiza en cada caso
Pues sólo entonces se puede establecer los axiomas congruentes, la explicación y el adelanto en la tarea del pronóstico

Una fiesta como
ejemplo
Supongamos que asistimos a una gran fiesta pública en la que bailan miles de personas de toda edad y nacionalidad
Cada una bailará a su modo y hará los movimientos que le parezcan más expresivos, acorde con su personalidad
Sin embargo, una vista panorámica nos mostrará que los miles de bailarines se moverán al ritmo de la música que las orquestas tocan
Formarán un conjunto de personas que se mueve al mismo ritmo, aunque cada individuo ejercite sus movimientos personales
Es posible que el sicólogo esté interesado en averiguar las razones por las que un individuo determinado se mueve como se mueve
Incluso, del por qué no sigue el ritmo general
A la ciencia económica que deduce sus axiomas y postulados del mundo real no le interesa los comportamientos psicológicos del individuo
Al contrario, debe tomar en cuenta las costumbres, tradiciones, valores que rigen para el grupo es decir, analizar el ritmo colectivo
Otra de las incongruencias
del Marxismo
Por otro lado, el concepto marxista de “Clase” toma a la persona como un simple sujeto económico, que ocupa “un lugar en la producción”
De esta manera, ese sujeto económico sólo enfrentaría una contradicción antagónica: la que existe “entre el proletariado y la burguesía”
Con este precepto conceptual, si un trabajador en una fábrica o en cualquier otra será siempre proletario y nada más que proletario
Ése es un error que ha traído muchos problemas y sufrimiento a la población pobre de los países subdesarrollado
Como ejemplo, tomemos el caso de Bolivia y la caducidad del concepto de “clase” analizando el comportamiento individual y colectivo
Una persona representativa sería, la Señora Francisca Mamani Ticona
La Señora Francisca
Mamani Ticona
La señora es trabajadora fabril, miembro de la junta de vecinos de su barrio, nacida en La Paz, católica, boliviana, militante del MAS y Aimara
Cuando el sindicato de fabriles tiene reivindicaciones con de la empresa, la señora Francisca forma parte de los fabriles; lucha junto a ellos
Pero cuando la junta de vecinos hace una solicitud para lograr el servicio de alcantarillado para el barrio, sus intereses ya no son fabriles
Ahora está con la junta de vecinos para lograr el objetivo y enfrentará a cualquier persona que pretenda oponerse, sea ésta fabril, campesino…
Cuando la contradicción es departamental, estará al lado del grupo paceño y luchará contra el que esté al frente
Lo hará independientemente de que esa persona sea fabril o pertenezca a la Junta de Vecinos de su barrio
Si hay problemas entre naciones, que atañen a Bolivia, la señora Mamani se enfrentará quienes formen parte de un grupo antagónico al país
Esto lo hará sin averiguar si el contrincante es fabril, de su junta de vecinos o de cualquier paceño que no defienda debidamente a Bolivia
Si la contradicción se presenta entre las religiones, ella defenderá la católica, en contra de cualquiera que no sea de ese Credo
No importará que sean fabriles, que pertenezca a la junta de vecinos, que sean paceños o bolivianos
Cuando las mujeres salen a reclamar sus derechos, ella forma parte de ese grupo y considerará enemigo a quien se oponga a esos objetivos
No tendrá importancia que esas personas son fabriles, de su junta de vecinos, paceños, católicos o bolivianos en general
Si la lucha se realiza en la arena política, defenderá su partido contra todo aquél que sea antagónico a ese partido
Lo hará con independencia que los rivales políticos sean fabriles, de su junta de vecinos, mujeres, paceños, católicos o bolivianos
Si la contradicción es cultural y siente que como aimara, ella sufre procesos de exclusión, luchará contra todos los que pretendan excluirla
Aquí es oportuno hacer notar que, en realidad, su identidad de aimara primará sobre su pertenencia a cualquier otro grupo
Podrá dejar la junta de vecinos o se convertirá en evangelista y en vez de trabajadora fabril será campesina, pero nunca dejará de ser aimara
La Identidad de
la Señora Mamani
El Ser Aimara será su principal identificación como persona en la sociedad; como individuo que conforma la sociedad
En este actuar de todos los días, la señora Mamani Ticona recorre cotidianamente dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales
Por ello es que la pretensión de encasillarla sólo como un sujeto económico en su condición de “proletaria” queda rebasada
La señora Mamani tiene una actividad multifacética cada día de su vida
La “clase” se convierte en un ataúd y la persona, en un cadáver viviente que cobraría vida sólo cuando hay contradicciones como fabril
De este pequeño análisis deducimos la pluralidad de la personalidad de cada individuo y la relatividad de los intereses que debe defender
De acuerdo con el grupo al que debe enfrentarse, excepto el grupo cultural al que pertenece, cuyos intereses son absolutos en toda su vida
Así, el grupo al que pertenece la señora Mamani en un momento determinado, se conforma en relación al grupo que debe enfrentar
Su condición de “proletaria” surge sólo cuando debe hacer frente al empresario en busca de sus reivindicaciones económicas y sociales
En todas las otras esferas donde se desenvuelve, las contradicciones que enfrentará serán de todo tipo
Esta propuesta pone de relieve la actividad multifacética de los individuos durante su vida
No importa el grupo al que pertenezca el individuo, su actitud siempre estará determinada por los intereses del grupo al que representa
Su acción siempre será un reflejo de los deseos del grupo
Su sus percepciones, todo lo que es significativo conformará la fuerza y la voluntad de su individualidad, propulsoras de su accionar
Desde este punto de vista, reducir la acción social al individuo no sería sino una descripción de cosas intrascendentes
De ahí la necesidad de enfatizar que no es posible negar la importancia del Individuo en la dirección e intensidad de los procesos históricos
A condición de que tengamos una visión de la Sociedad que va más allá de la simple suma de los individuos que la componen
Que también es anterior y posterior a cualquiera de ellos.
La percepción de Ludwig von Mises
En cualquier caso, el “Yo y nosotros, el Ego” es la unidad del ser que actúa; “el nosotros” es el resultado de una suma que pone juntos a dos o más egos. Si alguien dice “Yo”, no hay problema de identificación; lo mismo con “tú” “él” o “ella”, pero si alguien dice “nosotros” es necesario información adicional para saber quiénes son los que están incluidos en “nosotros”.
Es preciso hacer notar que en la realidad, el “yo”, “tú” “él” o “ella” no necesiten información adicional para saber de quién se trata
Pues cada uno está debidamente identificado con el grupo al que se refiere cuando dice “Nosotros”
Ese “Nosotros” hace que los interlocutores sepan a quiénes tienen al frente; esto se logra en el contexto de la conversación
Cuando alguien dice “Yo”, por ejemplo, se está identificando con relación al otro, ya sea a “él”, a “ella” o a “ti”
Puesto que si en ese momento el individuo no estuviera con alguien, no necesitaría identificarse
El “Yo” es la identificación del individuo ante los demás y en nombre de quienes habla en una reunión con representantes de otros grupos
El “Nosotros”
Lo mismo sucede con el grupo
Cuando alguien dice “nosotros”, está identificando al grupo al que pertenece y en nombre del que habla
“Nosotros” es la forma de identificarse con relación a los otros grupos: “ustedes”, “ellos, “ellas”
Al identificarse de esta manera siempre lo hará dentro de un contexto de relaciones entre los diferentes grupos
Sin embargo, cuando dos o más personas se encuentran dentro del grupo, entonces se identifican como “yo”, “él” o “ella”
Por lo que, la identificación no es privativa del “nosotros”, sino de todo individuo dentro del grupo social que sirve de contexto
Von Mises también dice que: es siempre el individuo el que dice “nosotros”; ésa es una verdad que carece por completo de contenido
Bien sabe que eso se debe simplemente a la imposibilidad física de que todos los miembros del grupo puedan hablar al mismo tiempo
Pero el que habla en nombre de “nosotros” no lo hace como una persona individual, sino como la encarnación de un colectivo social
Es decir, de una opinión que sintetiza las de todos, incluyendo la de él
Por eso, cuando habla de “nosotros” no tiene ningún derecho de hablar de acuerdo con su opinión de individuo aislado.
Ludwig von Mises dice que es una muestra de colectivismo corporativo:
El que mata toda individualidad y hace que el ser humano no pueda desarrollarse sino bajo la presión del grupo
Pero desde el punto de vista real, sería una muestra más de que el individuo aislado no existe
Supongamos que el presidente de una corporación transnacional debe tomar una ética, aunque legal, para sacar del mercado a su rival
El presidente de esa compañía representa a cien mil accionistas que han puesto sus ahorros en su pericia para ganar mercados
¿Tiene el derecho de obrar de “acuerdo con su propia conciencia” y, por lo tanto, abstenerse de la jugada legal, para dormir tranquilo?
Algo más: una vez tomada esa decisión ¿podrá dormir tranquilo sabiendo que ha traicionado la confianza de los accionistas? En la percepción de von Mises
“…el ego praxeológico está más allá de cualquier duda: no importa que es lo que un hombre es: en el acto de escoger, él es un Ego.”
En mi opinión, el buen sentido y la experiencia nos hacen saber que en la realidad el dilema no existe
¿Un empresario
con Sentimientos?
Para una mejor comprensión del concepto, supongamos que el presidente de una corporación transnacional debe tomar una decisión
Una decisión que incluye un determinado comportamiento ético, aunque legal, para sacar del mercado a su rival
El presidente de esa compañía representa a cien mil accionistas que han puesto sus ahorros en su pericia para ganar mercados
¿Tiene el derecho de obrar de “acuerdo con su propia conciencia”?
¿Abstenerse de la jugada legal, con el objeto de dormir tranquilo?
Algo más: una vez tomada esa decisión, legal pero poco ética:
 ¿Podrá dormir tranquilo sabiendo que ha traicionado la confianza de miles de accionistas que confiaron en su capacidad empresarial?
Para von Mises, el ego praxeológico está más allá de cualquier duda:
No importa que es lo que un hombre es: en el acto de escoger, es un Ego
En mi opinión, el buen sentido y la experiencia nos hacen saber que en la realidad el dilema no existe
La responsabilidad mayor que tiene un empresario es velar por el interés de sus accionistas; si no lo hace, perderá su empleo
Para conservarlo, su ética se basará en las categorías de lo “bueno” y lo “malo”, desde el punto de vista de los intereses de su empresa
Bondad o maldad que son medidas en términos de ganancias
En este sentido, un empresario con “sentimientos” sería tan antinatural como una anguila con abrigo de frisa
El empresario de una corporación habla y obra en nombre de “nosotros”, es decir, de la empresa y de los accionistas
No tiene ningún derecho a hablar de “yo” porque representa a un colectivo social: el conjunto de sus accionistas y de la empresa en general
Por lo tanto, siempre hablará en nombre del grupo, no del individuo
Von Mises, no sale de su remolino subjetivo para exclamar:
“…de cualquier manera, el que toma la decisión del grupo sigue siendo un Ego
Pero se olvida que en su obra afirma:
Hay casos en que el Ego se confunde con el colectivo social cuando, por ejemplo un canadiense dice, con orgullo: “somos los mejores jugadores de hockey del mundo” o un italiano afirma que “somos los pintores más eminentes”
… aceptando, explícita, aunque parcialmente, que el “nosotros” es el modo de identificación del grupo con relación a los demás
En estos casos, el individuo se da cuenta, conscientemente, de que es un reflejo del grupo al que pertenece
La responsabilidad mayor que tiene un empresario es velar por el interés de sus accionistas; si no lo hace, perderá su empleo
Para conservarlo, su ética se basa en las categorías éticas de lo “bueno” y lo “malo”, desde el punto de vista de los intereses de su empresa
La bondad o la maldad son medidas en términos de ganancias
En este sentido, un empresario con “sentimientos” sería tan antinatural como una anguila con abrigo de frisa
El empresario de una corporación habla y obra en nombre de “nosotros”, es decir, de la empresa y de los accionistas
No tiene ningún derecho a hablar de “yo” porque representa a un colectivo social: el conjunto de sus accionistas y de la empresa en general,
Por lo tanto, siempre hablará en nombre del grupo, no del individuo.
Von Mises dice que de cualquier manera, el que toma la decisión del grupo sigue siendo un Ego, pero se olvida que en su obra afirma:
Hay casos en que el Ego se confunde con el colectivo social cuando, por ejemplo un canadiense dice, con orgullo: “somos los mejores jugadores de hockey del mundo” o un italiano afirma que “somos los pintores más eminentes”
… aceptando, explícita, aunque parcialmente, que el “nosotros” es el modo de identificación del grupo con relación a los demás
En estos casos, el individuo se da cuenta, conscientemente, de que es un reflejo del grupo al que pertenece
En mi opinión, la experiencia nos dice que cuando el individuo llega al mundo, encuentra una sociedad ya hecha
Lo encuentra con sus sistemas de vida en proceso, a los que puede o no aportar en escalas de gradación
Simétricamente, cuando el individuo se va, la sociedad sigue, no necesita de él para continuar con su evolución histórica
Por supuesto, no es posible negar los aportes del individuo al grupo, los que pueden transformar incluso, los valores del colectivo original
Por otra parte, considero que la sociedad no es una suma de individuos aislados, es el resultado de sus interacciones en el colectivo social
Participa de la interacción de los grupos humanos, cada uno, respectivamente, luchando por sus propios intereses.
Las Instituciones
En un sistema capitalista de tipo democrático, estos grupos humanos se expresan a través de las instituciones organizadas
Ahora bien, las instituciones se dividen en grupos más pequeños
Esos grupos llegan al límite cuando su estructura ya no se descompone en otros subgrupos, sino en individuos
De este modo, si la sociedad es el resultado de la interacción de grupos humanos organizados, cada grupo se conforma, de individuos
Para ejemplarizar lo señalado, analicemos una institución representativa:la Confederación Nacional de Empresarios Privados (CNEP)
Esta institución está conformada por los representantes de los empresarios de todas las ramas congregados en las filiales
Los que representan a los diferentes sectores, zonas y conglomerados de la producción de bienes y servicios de un país
A su vez, una Federación regional se estructura sobre los representantes de los sectores de la región
Aquéllos que resultan de la agrupación de representantes de las empresas existentes en esas regiones
Ahora bien, hasta el momento, todas las estructuras de la CNEP se basan en la reunión de personas que no se representan a sí mismas
No se representan como individuos, sino que son la representación de otros grupos humanos, cada vez más concretos
Cuando se reúnen entre sí, para tomar decisiones, nunca lo hacen a nivel individual, sino como portadores de la voluntad de sus afiliados
Sólo cuando se llega al nivel de la empresa en cuestión, la reunión se realiza a través de los individuos que la conforman.
En este caso, cada empresario habla individualmente
Pero, a partir de este nivel, todos los que vayan subiendo en la escala representarán a los grupos que los nombran para el efecto
Cuando la CNEP al presentar un pliego de peticiones al gobierno, lo hacen en su calidad de representantes de todos los empresarios
Lo mismo sucede con la Unión de Trabajadores, el Sistema Universitario Nacional, la Confederación de Profesionales…
Cada uno de estos grupos humanos se reúne en sus respectivas instituciones para salir en defensa de los intereses de la institución
Al hacerlo, interactúan con las otras, conformando así, una red de interacciones que da lugar a la existencia de la sociedad organizada
El Estado, por su parte, resulta de la interacción de sus tres poderes:
Legislativo, Ejecutivo y Judicial, instituciones que no representan a ramas de actividad ni a sectores particulares
Más bien representan a todos los grupos humanos que conforman la sociedad de un país, quienes desean que sus intereses sean respetados
De este modo, postulo que la sociedad está organizada a través de sus instituciones, no de individuos aislados
Por eso es que la visión de los individualistas se podría aplicar a una horda, con algún Atila como Jefe Supremo
Horda que sí sería un conjunto de individuos ante la inexistencia de las instituciones organizadas que singularizan a una sociedad actual
Al autor de “The Human Action” también dice que aparte del individualismo metodológico, existe el Singularismo Metodológico,
... el que no se ocupa de la acción humana en términos vagos, sino con la acción concreta que un hombre definido ha desarrollado determinado espacio y tiempo, sin que se interese con los rasgos accidentales de su acción y con lo que la distingue de otras acciones; más bien se preocupa de lo que es necesario y universal en su accionar.
Para ello, se pregunta: ¿Qué pasa cuando se acciona? ¿Qué significa que un individuo actúa, dondequiera que esté? ¿Qué resulta si escoge o rechaza algo?
Al proponer el Singularismo Metodológico, me pregunto si no se trata de una simple sicología escondida bajo otro nombre
Pero von Mises dice:
Son dos cosas diferentes una de otra, tal como lo comprobaremos de inmediato. El acto de escoger es siempre una decisión entre varias oportunidades abiertas. El hombre nunca escoge entre virtud y vicio, sino entre dos modos de acción, que sí pueden ser virtuosas o viciosas. El hombre nunca escoge entre oro y hierro en general, sino entre una determinada cantidad de oro y de hierro. Cada acción es estrictamente limitada en sus inmediatas consecuencias; veamos estas limitaciones primero.
La vida humana es una incesante secuencia de acciones, pero la acción en sí no es aislada, es una cadena de acciones que conforman una acción de nivel más alto y que apunta a un fin más distante. El camino a la realización de grandes cosas siempre se realiza a través de la acción de tareas parciales. El único procedimiento para construir una catedral es poniendo piedra encima de piedra. Para el arquitecto, lo principal es el proyecto como un todo; para el albañil es una pared. Lo que cuenta para la praxeología es el hecho de que el único método para lograr grandes tareas es construir desde los cimientos, paso a paso
Su Praxeología se ocuparía de ese “paso a paso” no de los fines
Así, no estaría en su dimensión analítica la catedral, sino el hecho de que ésta se edifica piedra sobre piedra
Ejemplo propuesto para intentar demostrar que una acción estaría siempre incluida en otra. Veamos
El asesino mata de un solo reflejo anímico a su víctima con el objeto de robarle, así, poseer más dinero, comprarse un auto, adquirir más status
Con ese razonamiento llegamos hasta el infinito, donde todo lo que hace el asesino está determinado por un fin previsto
Una especie de planificación de la existencia que no tiene paralelo en ninguna otra que se haya dado, por lo menos, no en el mundo real
La Praxeología tomaría pues el camino del Singularismo Metodológico para llegar a todo galope a la idea de lo teleológico
Cada acción del individuo tiene un fin predeterminado, aunque no de consolidación inmediata, sino en un tiempo más generoso
En verdad, esto se hace difícil de soportar sin regateo, pero me imagino que más adelante tendremos ocasión de evaluar tu tesis
Así comprobaremos si la rudeza del argumento es anulada por la claridad de criterio.
Más sobre
lo mismo
No es un misterio que si un individuo tiene la posibilidad de escoger entre hierro y oro para aumentar su riqueza, a igual peso, escogerá oro
Entre ser millonario o no ser millonario, escogerá ser millonario, es decir, escogerá tener más dinero que menos dinero
Si la opción está en su rango de alternativas
Von Mises, por el contrario, afirmaría que un individuo no escogería entre error y verdad; sería el acto el que estaría errado o cierto
No lo creo así; el Individuo Político o el Individuo Capitalista escogen entre decir la verdad o recurrir a una mentira
La acción se realiza en consonancia de las circunstancias y el beneficio que recibirán de ello
Si un empresario tiene la idea de estafar a sus accionistas, se decidirá por robar o no robar, que es una elección sobre opciones dicotómicas
Pero sabrá que robar es delito, que está mal, por lo que, si se decide por el robo, se estará decidiendo conscientemente por el delito
Es decir, por el mal, por lo menos, en esa acción concreta
Precisamente el acto de decidirse por el bien o por el mal es una de las experiencias existenciales que más abruma a toda clase de individuos
Von Mises contesta:
Esperemos que todo eso se vaya aclarando paulatinamente; por el momento, me gustaría recordar que los medios y los fines de la acción están determinados por las cualidades personales de cada hombre. Él es formado por la cadena biológica y el medio ambiente donde crece en sus diferentes facetas: hijo, miembro de una raza, edad, ciudadano…como un miembro de un grupo social, por lo que no crea su escala de valores, pues la toma de la sociedad y su ideología es lo que le impone su medio ambiente. Sólo muy pocos tienen el privilegio de crear nuevas ideas y cambiar los credos y doctrinas de su grupo
Mi impresión es que el ser humano: sus cualidades, percepciones, ideología, costumbres, valores… están determinadas por la la historia
Como también por la cultura, el medio ambiente, el idioma… en fin, por lo que singulariza al grupo social al que pertenece
Queda establecido que el comportamiento del individuo tiene como fondo las tradiciones, costumbres y los valores de su grupo
También sabemos que por la Ley de la Acción y de la Reacción, el individuo puede transformar al grupo en el que vive
De de esa manera, puede transformar las costumbres, tradiciones y valores del grupo de acuerdo con su capacidad y temperamento
En esta tarea, a veces la atmósfera de su entorno está llana y otras veces no está para andar sin tropiezos, mucho menos, sin enfrentamientos
En este proceso, el fatalismo de presentar al individuo como un ente que sólo expresa los valores del grupo, es una dogma fallido

De todo esto deducimos que el conocimiento de las ciencias naturales, exactas o sociales, siempre es un fenómeno colectivo, no individual
Es colectivo, debido a que el individuo utiliza libros, conceptos, definiciones, instrumentos… producidos por la Sociedad
La que existía con anterioridad a su llegada a este mundo
No olvidamos los aportes que el individuo hace a la sociedad en todas las áreas del conocimiento, como un fenómeno social, no individual.
Un ejemplo real:
Incendio de una discoteca
Si observamos el comportamiento cotidiano de los individuos reales llegaremos a una conclusión pavorosa
La diaria coexistencia entre ellos semeja una discoteca donde se ha producido un gran incendio y hay una sola vía de salida
En la necesidad de salvar la vida propia a cualquier precio los que pueden, pasan por los cuerpos de los caídos
Los pisotean para lograr salir
En actos como éste aparece la verdadera naturaleza humana y la incongruencia de afirmar la tesis de la suma de los intereses individuales
Thomas Hobbes, tenía razón; El hombre es el lobo del hombre
Lo es, muy especialmente en el sistema capitalista no regulado
Pero salgamos de la esfera de la ciencia para internarnos en la psique de la gran mayoría de la población pobre del mundo
Comprobamos que se encuentra tan abatida por el hambre que bien podríamos decir que percibe el mundo con el estómago
Este modo de conocer también deforma la realidad, aumentando la brecha que separa al mundo objetivo del mundo subjetivo
Aceptémoslo de una vez: la Razón, por sí sola, no tiene la capacidad de conocer el fenómeno en su versión integral
Que el verdadero instrumento cognitivo está conformado por la triada: Razón, Intuición y Experiencia
Por otra parte, la economía, como todas las ciencias sociales necesita de los axiomas y deducciones surgidas de la experiencia histórica
El “Ego” en
Ludwig von Mises

En cualquier caso, el “Yo y nosotros, el Ego” es la unidad del ser que actúa; “el nosotros” es el resultado de una suma que pone juntos a dos o más egos. Si alguien dice “Yo”, no hay problema de identificación; lo mismo con “tú” “él” o “ella”, pero si alguien dice “nosotros” es necesario información adicional para saber quiénes son los que están incluidos en “nosotros”.
En mi opinión, en la realidad concreta establece, el “yo”, “tú” “él” o “ella” y no necesitan información adicional para saber de quién se trata
Cada uno está debidamente identificado con el grupo al que se refiere cuando dice “Nosotros”
Lo que hace que los interlocutores sepan a quiénes tienen al frente
Esto se logra en el contexto de la conversación
Cuando alguien dice “Yo”, por ejemplo, se está identificando con relación al otro, ya sea a “él”, a “ella” o a “ti”
Si en ese momento el individuo no estuviera con alguien, no necesitaría identificarse: el “Yo” es la identificación del individuo ante los demás
El “Nosotros” es el colectivo en nombre del cual habla en una reunión con representantes de otros grupos.
Mi percepción del “Nosotros”
A mi anterior referencia, añadiré que lo mismo sucede con el grupo
Cuando alguien dice “Nosotros”, está identificando al grupo al que pertenece y en nombre del que habla
 “Nosotros” es la forma de identificarse con relación a los otros grupos: “ustedes”, “ellos, “ellas”
Al identificarse de esta manera siempre lo hará dentro de un contexto de relaciones entre los diferentes grupos
Sin embargo, cuando dos o más personas se encuentran dentro del mismo grupo, entonces se identifican como “yo”, “él” o “ella”
Por lo que, la identificación no es privativa del “Nosotros”, sino de todo individuo que representa un colectivo ante otros grupos colectivos
Al parecer a Von Mises se le hace difícil entender esa relación entre el individuo y el “Nosotros” al que representa o en el que se encuentra
Un ex abrupto
Académico-emocional
En un arranque de lealtad patriótica a su visión, recurre a un abrupto asombroso; dice; es siempre el individuo el que dice “nosotros”
Esa es una verdad que carece por completo de contenido
¿Espera von Mises que todo el grupo hable al mismo tiempo cuando debe entablar conversaciones con los otros colectivos sociales?
Quizá le sea complicado percibir que el individuo que habla en nombre de “nosotros” no lo hace como una persona individual
Lo hace como la encarnación de un colectivo social
Es decir de una opinión que sintetiza las de todos los representados, incluyendo la de él
Por eso, cuando habla de “nosotros” no tiene ningún derecho de hablar de acuerdo con su opinión de individuo aislado
Von Mises dice que ésa es una muestra de colectivismo corporativo
El que mataría toda individualidad y haría que el ser humano no pudiera desarrollarse sino bajo la presión del grupo
Sin embargo, advierto que desde el punto de vista real, sería una muestra más de que el individuo aislado no existe
Pero el autor de “The Human Action” no cede un micromilímetro en su cruzada en contra del grupo social; nos trae una nueva declaración
El Singularismo Metodológico
“…aparte del individualismo metodológico, existe el Singularismo Metodológico,  ... el que no se ocupa de la acción humana en términos vagos, sino con la acción concreta que un hombre definido ha desarrollado determinado espacio y tiempo, sin que se interese con los rasgos accidentales de su acción y con lo que la distingue de otras acciones; más bien se preocupa de lo que es necesario y universal en su accionar. Para ello, se pregunta: ¿Qué pasa cuando se acciona? ¿Qué significa que un individuo actúa, dondequiera que esté? ¿Qué resulta si escoge o rechaza algo?
El Singularismo Metodológico, parece que tiene todo lo que es un punto de vista sicológico del individuo; pero von Mises dice:
Son dos cosas diferentes una de otra, tal como lo comprobaremos de inmediato. El acto de escoger es siempre una decisión entre varias oportunidades abiertas. El hombre nunca escoge entre virtud y vicio, sino entre dos modos de acción, que sí pueden ser virtuosas o viciosas. El hombre nunca escoge entre oro y hierro en general, sino entre una determinada cantidad de oro y de hierro. Cada acción es estrictamente limitada en sus inmediatas consecuencias; veamos estas limitaciones primero. La vida humana es una incesante secuencia de acciones, pero la acción en sí no es aislada, es una cadena de acciones que conforman una acción de nivel más alto y que apunta a un fin más distante. El camino a la realización de grandes cosas siempre se realiza a través de la acción de tareas parciales. El único procedimiento para construir una catedral es poniendo piedra encima de piedra. Para el arquitecto, lo principal es el proyecto como un todo; para el albañil es una pared. Lo que cuenta para la praxeología es el hecho de que el único método para lograr grandes tareas es construir desde los cimientos, paso a paso
Por lo que dijo antes, no estaría en su dimensión analítica la catedral, sino el hecho de que ésta se edifica piedra sobre piedra
Ejemplo propuesto para intentar demostrar que una acción estaría siempre incluida en otra. Veamos
El asesino mata de un solo reflejo anímico a su víctima con el objeto de robarle; así, poseer más dinero, comprarse un auto, adquirir status…
Con ese razonamiento llegamos hasta el infinito, donde todo lo que hace el asesino está determinado por un fin previsto
La Praxeología tomaría pues el camino del Singularismo Metodológico para llegar a todo galope a la idea de lo teleológico
Cada acción del individuo tiene un fin predeterminado, aunque no de consolidación inmediata, sino en un tiempo más generoso
 En verdad, esto se hace difícil de soportar sin regateo
Pero más adelante tendremos ocasión de evaluar tu tesis y comprobar si la rudeza del argumento es anulada por la claridad de criterio
Mi impresión es que el ser humano: sus cualidades, percepciones, ideología, costumbres, valores… están determinadas por la historia
También por el medio ambiente, el grupo social al que pertenece, la cultura, las costumbres, el trato a los enemigos…
Todo lo que singulariza al grupo al que pertenece
Así tenemos una prueba determinista del comportamiento del individuo, como expresión de los valores del su grupo
Pero, también sabemos que por la Ley de la Acción y de la Reacción, ese individuo tiene la capacidad de transformar los valores que recibe
Así pueda transformar las costumbres y valores del grupo mismo
En esta tarea a veces la atmósfera de su entorno está llana y otras veces no está para andar sin tropiezos, mucho menos, sin enfrentamientos
El fatalismo presenta al individuo como un ente que sólo expresa los valores del grupo y que no tiene ninguna capacidad para cambiarlo
Hay pruebas innumerables de que eso no es así
De todo esto deducimos que el conocimiento de las ciencias naturales, exactas o sociales, siempre es un fenómeno social, no individual
Es social, debido a que el individuo utiliza conceptos, instrumentos… producidos por la Sociedad con anterioridad a su llegada al mundo
Por lo que ya determinamos, esta afirmación no niega el aporte que el individuo hace a la sociedad en todas las áreas del conocimiento
Aunque éste también es un fenómeno social, no individual.

La Necesaria Complementación
de las propuestas

Hay muchas dicotomías en el campo de la Epistemología, como en todos las otras áreas da conocimiento, que pueden ser mejor utilizadas
Sería un gran avance si en vez de rechazarse mutuamente, se complementaran en un solo cuerpo cognitivo
Sostengo que el conocimiento es posible gracias a las propiedades de lo axiomático-deductivo, estructurado sobre la experiencia
Pero, en sinergia con el proceso de conocimiento
Aquél que lleva de lo concreto-sensible del pasado a la formulación de un nuevo concreto-sensible a través de la abstracción
Una vez diseñado el nuevo concreto, se toma las medidas para canalizar el nuevo devenir que las Relaciones Interactivas tomarán en el futuro
La declaración de A. Smith de que el egoísmo individual es el que hace posible la felicidad de todos, contradice una propuesta anterior
 “La Teoría de los Sentimientos Morales”; en esa obra postula que la suma de intereses individuales coincide con el interés general.
Al hacer esa identificación, nos da la impresión de que A. Smith confunde los preceptos éticos con el comportamiento de los individuos reales
Que lo hace en un mundo donde la competencia convierte a los individuos en enemigos potenciales recíprocos
En el afán de “tener más que el otro”, pues el éxito se identifica sólo y solo con la riqueza.

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