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jueves, 27 de noviembre de 2014

Eugenesia china

Eugenesia china

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Respuesta de Geoffrey Miller a la pregunta EDGE de este año¿Sobre qué deberíamos estar preocupados?
China ha estado llevando a cabo el programa eugenésico más exitoso del mundo en más de treinta años, dirigiendo todavía más rápidamente el ascenso de China al superpoder global. Me preocupa que esto plantee una amenaza existencial a la civilización occidental. Aún así el resultado más probable es que América y Europa persistan unos cuantos cientos de años más como candidatos vencidos en el escenario histórico mundial, cuidando nuesta corrección política anti-hereditaria hasta el agrio final.
Cuando aprendí sobre la eugenesia china este verano, me dejó asombrado que sus políticas de población hayan recibido tan poca atención. China no mantiene en secreto sus ambiciones eugenistas, ni en su historia cultural ni en sus política de gobierno.
A través de generaciones, los intelectuales chinos han enfatizado estrechos vínculos entre el estado (guojia), la nación (minzu), la población (renkou), la raza Han (zhongzu), y, más recientemente, el patrimonio genético (jiyinku). La medicina tradicional china se ha centrado en prevenir defectos de nacimiento, promoviendo la salud materna y la “educación fetal” (taijiao) durante el embarazo, nutriendo el semen del padre (yangjing) y la sangre de la madre (pingxue) para producir bebés más brillantes y saludables (ver el libro de Frank Dikötter’s Imperfect conceptions). Muchos y científicos y reformadores de la república china (1912-1949) eran ardientes darwinistas y galtonianos. Se preocupaban sobre la extinción racial (miezhong) y “la ciencia de los fetos deformes” (jitaixue), y veían la eugenesia como un modo de restaurar el lugar adecuado de China como líder de la civilización mundial después de un siglo de humillación por el colonialismo europeo. Sin embargo, la revolución comunista impidió que estos ideales eugenistas tuvieran mucho impacto político durante unas pocas décadas. Mao Zedong estaba demasiado obsesionado con promover el ejército y por mantenerse en el poder, y demasiado aterrorizado por las revueltas campesinas, como para interferir con las prácticas reproductivas tradicionales en China.
Pero entonces Deng Xiaoping tomó el poder después de la muerte de Mao. Deng había entendido desde hace tiempo que China sólo podría triunfar si el partido comunista cambiaba su atención desde la economía política a la política de población. Liberalizó los mercados, pero implementó la política de un sólo niño, en parte para restringir la explosión de población en China, pero también para reducir la fertilidad disgénica entre los campesinos rurales. A través de los años ochenta, la propaganda china urgió a las parejas para que tuvieran niños “más tarde, más tiempo, menos y mejores”, a una edad más avanzada, con un mayor intervalo entre el nacimiento, resultando en menos niños de mayor calidad. Con la Ley de Salud Materna e Infantil de 1995 (conocida como la Ley Eugenésica hasta que la oposición occidental obligó a cambiar el nombre), China prohibió que se casaran las personas con desórdenes físicos o mentales, y promovió tests masivos de ultrasonidos prenatal para detectar defectos de nacimiento. Deng también apoyó el matrimonio selectivo promocionando la urbanización y la educación superior, de forma que las jóvenes parejas, brillantes y trabajadoras, pudieran conocerse más fácilmente, incrementando la proporción de niños que se situarían en los extremos altos de la inteligencia y la rectitud. Uno de los legados de Deng a la actual estrategia de China de maximizar el “Poder Exhaustivo Nacional”. Esto incluye poder económico (PIB, recursos naturales, energía, manufactura, infraestructura, propiedad de la deuda nacional estadounidense), poder militar (giberguerra, misiles balístico antiaéreos, misiles antisatélite) y “poder suave” (prestigio cultural, los juegos olímpicos de Pekín, turismo, cine chino y arte contemporáneo, institutos confucianos, rascacielos de Shangai). Pero, de modo crucial, el Poder Exhaustivo Nacional incluye el “biopoder” la creación de un capital humano de la mayor calidad en términos de genes en la población china, salud, y educación (ver Governing China’s population, por Susan Greenhalgh y Edwin Wingler).
El biopoder chino tiene unas viejas raíces en el concepto de “yousheng” (“Buen nacimiento”, que tiene el mismo significado literal que “eugenesia”). Durante miles de años, China ha sido gobernada por una meritocracia cognitiva seleccionada a través de exámenes imperiales altamente competitivos. Los hombres jóvenes más brillantes se convertían en los funcionarios-académicos que dirigían a las masas, amasaban fortuna, atraían a múltiples esposas y tenían más niños. Los examenes “gaokao” actuales para la admisión en la universidad, hechos por más de 10 millones de jóvenes chinos cada año, son simplemente una versión actualizada de estos exámenes imperiales, la ruta hacia el éxito educativo, profesional, financiero, y matrimonial. Con la relajación de la política de un sólo hijo, las parejas más prósperas pueden ahora pagarse una “cuota social” (shehui fuyangfei) para tener un niño extra, restaurando el vínculo chino tradicional entre inteligencia, educación, riqueza y éxito reproductivo. La eugenesia china se convertirá pronto en algo todavía más eficaz, dada la inversión masiva en investigación genómica sobre rasgos humanos mentales y físicos. BGI-Shenzhen emplea a más de 4000 investigadores. Posee más secuenciadores de DNA de “siguiente generación” que nadie en el mundo, y está secuenciando más de 50.000 genomas por año. Recientemente adquirió la firma californiana Complete Genomics para convertirse en el mayor rival de Illumina.
El proyecto BGI de Genómica Cognitiva actualmente está secuenciando todo el genoma de 1000 personas de alto CI alrededor del mundo, a la búsqueda de conjuntos de alelos predictores de IC. Lo sé porque recientemente contribuí con mi ADN al proyecto, sin entender del todo las implicaciones. Estos conjuntos de genes CI eventualmente se encontrarán, pero probablemente sean usados mayormente en China y para China. Potencialmente, los resultados permitirán a todas las parejas chinas maximizar la inteligencia de su descendencia seleccionando entre sus propios óvulos fertilizados aquellos que incluyen una mayor probabilidad de la inteligencia más alta. Teniendo en cuenta la lotería genética mendeliana, los niños producidos por cualquier pareja diferirán típicamente entre 5 y 15 puntos del CI. De modo que este método de “preimplantación de embrión selectiva” podría permitir que el CI de cada familia china se incremente entre 5 y 15 puntos de CI por generación. Tras un par de generaciones, esto supondía el fin de la competitividad global occidental.
Hay una inusualmente estrecha cooperación en China entre el gobierno, la universidad, la medicina, la educación, los medios, los padres y el consumismo para promover un utópico etno-estado Han. Teniendo en cuenta lo que entiendo sobre genética del comportamiento evolucionista, creo y espero que triunfarán. El bienestar y la felicidad del país más poblado del mundo depende de ello.
Mi preocupación real es la respuesta occidental. La respuesta más probable, dados los sesgos ideológicos euro-americanos, sería un pánico bioético que lleva a las críticas de las política de población china con la misma hipocresía farisaica que hemos mostrado al criticar varias políticas socio-culturales chinas. Pero los retos mundiales están demasiado altos para nosotros como para actuar de un modo tan estúpido y corto de miras. Una respuesta más madura se basaría en el respeto mutuo de civilizaciones, preguntándonos qué podemos aprender de lo que los chinos están haciendo, cómo podemos ayudarles, y cómo pueden ayudarnos a conservarnos al tiempo que crean su mundo feliz.

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