¿Por qué,
para qué, cuándo, cómo surge y que es «la ingeniería económica»?
¿Por qué?
Porque en los medios
académicos se sigue confundiendo los principios de la
ingeniería económica tradicional con la “economía” como principio de la ingeniería; – principios
formulados por Eugene L. Grant en 1930 en su texto Principles of
Engineering Economy– que se siguen
enseñando en las diferentes Facultades de Ingeniería usando la vieja
reliquia de otra época, reliquia que estaba personificada por DeGarmo desde 1942. como si fuera una disciplina vigente.
Porque algunos economistas ortodoxos convencionales –considerados por sus colegas y alumnos como economistas que hace teoría económica–, como es el caso del Ph. D. Adolfo Figueroa quien en su
artículo “Ciencia y desarrollo: el papel de la ciencia económica”, asegura que: “La economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería
económica.”
Porque hacía falta la creación de una Facultad de ingeniería
que
forme un nuevo economista que se encargue del auténtico «rol económico proactivo» –dentro de la
sociedad–, que colabore con el empresariado la construcción del futuro
(y
no sólo lo suponga retóricamente) realizando –con su ingenio y visión del futuro– las
innovaciones (que rompan frecuentemente y constante el «status quo» económico) y,
que no sólo espere que el
estado-fiscal corrija lo que el economista
ortodoxo supone errado; y, que, además coactue con los demás ingenieros en «la
transformación: –a través del «cambio» para el progreso de la
civilización (y no sólo custodien
la civilización, como decretó Keynes). Estos economistas
(ingenieros) no pretenden realizar predicciones económicas, ya que consideran
que los fenómenos empíricos son variables, de manera que en los acontecimientos
sociales no existen constantes, puesto que todos son variables, hecho que
imposibilita realizar predicciones. Están en contra de toda
intervención estatal, pretenden que se reduzca el tamaño del Estado, se
postulan como unos fervientes creyentes de que la propiedad privada es uno de
los principios esenciales de la economía. Tal como Friedrich Hayek (Premio
Nobel de Economía en 1974)
Para que no ofrezca
–como
los economistas keynesianos– la "tierra prometida"
(introducida desde los años cuarenta), en la que el rey-economista garantizaría el equilibrio perfecto de una economía eternamente
estable a través del control del dinero, el crédito, el gasto e los
impuestos. Schumpeter –en cambio– estaba cada vez más preocupado por el
tema de cómo podría ser controlado y
limitado el sector público para mantener la libertad política y una economía
capaz de rendimiento, crecimiento y cambio.
Porque Jean Baptiste Say, en 1802, al describir la misión del “entrepreneur” había conceptualizado ya la acción (problema o
tarea) del “ingeniero economista”; sin embargo, se había mal interpretado como
si éste (entrepreneur) fuera la
actitud aventurera del arriesgado empresario, como lo había entendido el economista Richard Cantillon, en 1755. Ciento
cuarenta años después, el economista Schumpeter,
teorizó la “innovación”, que hacía falta para completar la definición
de «ingeniería económica»
“el entrepreneur «cambia» recursos económicos
de zonas de baja productividad y eficacia a zonas de alta productividad y
eficacia”
Veamos por qué:
La ingeniería, cambia el
estado las condiciones de un bien inicial “A” a otro
estado “B” mejorado (haciendo uso de su ingenio,
en el proceso de transformación, propio de la ingeniería). Por
ejemplo, cambia pulpa de madera a papel (como aplicación de la
ingeniería tradicional); cambian las funciones de las computadoras, teléfonos
móviles y los televisores (incorporando las funciones de las computadoras)…
Pero, este «cambio» de A
a B, que hace el ingeniero, es idéntico a su método (para resolver los problemas, establecido por el teorema de Jean
Baptiste SAY cuando explica el «cambio» que
hace el «entrepreneur».
Podemos deducir entonces que el
primer economista teórico que formuló la aplicación de la economía y el método
ingenieril, fue Jean Baptiste SAY. Porque él planteó la proactividad y la vocación para provocar el cambio (como propio
del «entrepreneur»); pero no lo hace como ejemplo de
conducta (actitudinal) a seguir (o como comportamiento de los líderes), sino
como un ejemplo de ruptura del status quo
económico (al cambiar los recursos a zonas de mayor productividad y
eficacia), que busca un efecto
económico (de abaratamiento del producto) que beneficie también al
productor, con lo que asegura su ventaja funcional y de precio cuando el
demandante decida en el mercado. En otras palabras: “cambia” las estructuras
económicas del mercado.
Porque la
innovación no es un fenómeno como así lo entendió la economía clásica
y también Keynes. Hay
que enfocarlo desde la economía de Schumpeter y
actuar con la mentalidad ingenieril de Say (dos grandes visionarios:
–verdaderos profetas – que no buscaron el impacto de corto plazo de sus
teorías).
Para aplicar los tipos de Innovación de Schumpeter:
Introducción de un producto nuevo en el mercado o un cambio cualitativo
de un producto ya existente: (1) Proceso de innovación nuevo para la empresa;
(2) Apertura de un nuevo mercado; (3) Desarrollo de nuevas fuentes de
abastecimiento de materias primas u otras entradas; (4) Cambios en la
organización industrial. (Schumpeter J, 1934).
Porque la innovación se ha escapado de la acción de
los economista (a pesar de los postulados de Say y Schumpeter). No es una única
ni principalmente actitud empresarial,
sino sobre
todo es una actitud social. La
innovación es más que un nuevo método (que requiere de manuales) o
que hay que detectar las tendencias (de
innovación), analizando su impacto en la sociedad y modelos de negocio
–tal como si fuera un fenómeno que requiere de una reunión presencial de expertos –no
de economistas– que realicen un informe enfocado a ofrecer conclusiones
respecto a los posibles efectos del tema tratado con el fin de transmitir a la
sociedad un conocimiento práctico y cercano a la realidad.
Porque es necesario que un
economista aplique el «Desarrollo
Económico» de Schumpeter que hace –lo que ni los economistas
clásicos ni Marx ni Keynes fueron capaces de hacer–: hacer cumplir una
función económica al beneficio. En la Economía del cambio y la
innovación, el beneficio, en contraste con Marx y su teoría, no es un Mehrwert, una
"plusvalía" robada a los trabajadores. Por el contrario, es la única fuente de empleo para los
trabajadores y de los ingresos laborales. La teoría del desarrollo
económico muestra que nadie, excepto el innovador, obtiene un
"beneficio" genuino; y el
beneficio el innovador es siempre de breve
duración. El
"innovador" de Schumpeter con su "destrucción creativa" es
la única teoría que explica por qué existe algo que llamamos "beneficio". Los economistas
clásicos sabían perfectamente que su teoría no daba ninguna razón fundamental
para el beneficio. De hecho, en una economía de equilibrio un
sistema económico cerrado no hay lugar para el beneficio, no hay justificación
para él, ni explicación. No obstante, si el beneficio es un costo genuino,
y especialmente si el beneficio es la única manera de mantener los empleos y
crear otros nuevos, entonces el capitalismo vuelve a ser un sistema moral. Cuanto más progresa una economía, más formación de capital va a
necesitar. Por eso, lo que el economista clásico –o el contador o el
corredor de bolsa– considera
"beneficio" es un costo genuino, el costo de mantenerse en los
negocios, el costo de un futuro en el cuál nada es predecible excepto que el
negocio rentable hoy se convertirse en el elefante blanco de mañana. Por
eso, la formación de capital y la productividad son necesarias para mantener la
capacidad de producción de la economía y, sobre todo, mantener los trabajos del
presente y crear empleos del futuro.
Porque la economía clásica
consideraba que la innovación estaba fuera del sistema, como también lo hizo Keynes. La innovación (para ellos) pertenecía a la categoría de
"catástrofes externas" como terremotos, clima, o la guerra, que, como
todos sabían, tiene una profunda influencia en la economía, pero no forma parte
de ella. Schumpeter insistió en que, por el contrario, la innovación —es
decir, la actividad que hace pasar los
recursos de lo viejo y obsoleto a empleos más nuevos y productivos— es la esencia misma de la economía y sin duda
una economía moderna.
Porque la tecnología
–resultado de las innovaciones ingenieriles– está siendo mal entendida dentro
del campo de las ciencias sociales, especialmente entre sociólogos e
historiadores de la tecnología (en torno a las relaciones entre la tecnología y
la sociedad), donde se muestra el debate y los términos en que se ha enfrascado
la polémica– como "eso" que aparece ante nosotros como una fuerza irresistible, un
dinamismo alterador del mundo que transformará nuestros trabajos, revolucionará
nuestras familias y educará a nuestros hijos. Para que las nuevas
generaciones comprendan que la innovación es un fenómeno es asunto de
economistas que aplican los postulados
que Joseph Schumpeter de su libro “Teoría del Desenvolvimiento
Económico”, para posteriormente hacer un contraste entre las tres teorías y los
principales postulados que Schumpeter planteó en su libro. Y no se sigan entendiendo que
no hay ninguna alternativa y que, no queda sino aceptar lo inevitable y celebrar su
venida. Porque de ahora en adelante "eso" decidirá nuestro futuro…
–como si "eso" tuviera vida propia.
Porque las innovaciones
–ahora– son el resultado del saber que está deviniendo rápidamente como
el factor número uno de la producción, desplazando al capital y la mano de obra
a un segundo plano. Tanto en el
Este como en el Oeste el saber siempre ha sido considerado algo referente a ser y casi de la noche a la mañana
empezó a hacer: se convirtió en
un recurso y en un servicio. El saber había sido siempre un bien privado; de súbito
se transformó en un bien público. Durante unos cien años, en la primera fase,
el saber se aplicó a herramientas, procesos y productos; esto creó la
Revolución Industrial, pero también creó lo que Marx denominó “alienación”, y
nuevas clases, y la guerra de clases y, con ellas, el comunismo. En su segunda
fase, que empezó alrededor de 1880 y culminó hacia la Segunda Guerra Mundial,
el saber, con su nuevo significado, empezó a aplicarse al trabajo, esto marcó
el comienzo de la revolución de la
productividad, que en sesenta y cinco años convertiría al proletariado en
una burguesía de clase media con unos ingresos de clase alta. De esta forma, la
revolución de la productividad derrotó a
la guerra de clases y al comunismo. La última fase se inició después de la
Segunda Guerra Mundial; ahora el saber se aplica al saber mismo y es la
revolución de la gestión. –Que
sólo lo podemos ver desde la economía de la producción.
Porque el surgimiento de la
economía simbólica como economía dominante abría la puerta a la tiranía y, de
hecho, la invitaba. Porque es pura arrogancia el
hecho de que el economista se proclamara a sí mismo infalible. Pero, por sobre
todo, porque no son economistas los que ejercen el poder, sino políticos.
Porque la macroeconomía de
la economía ortodoxa – la economía de la nación-estado— es todo: con
individuos y empresas que no tienen poder para influir, y menos dirigir, la
economía ni la capacidad de adoptar decisiones efectivas contrarias a las fuerzas de la
macroeconomía. –Como un determinismo de mercado donde las personas no
tienen vida, son pasivas, y dependen del mercado; opuesto al individualismo
austriaco.
Para que no
se entienda que los fenómenos
económicos, la formación del capital, productividad y empleo son funciones de
la demanda.
Para que no
se defina un problema, sino que se organice el conjunto.
Porque la economía debe
enfocarse sistémicamente en el corto y
largo plazo. La economía convencional descuida el largo plazo, busca
únicamente el impacto inmediato por irresponsabilidad y
falta de visión del futuro. En cambio, la ingeniería económica, tiene serias dudas acerca del mercado
libre. La ingeniería económica piensa que un "monopolio
inteligente" –la tecnología digital, por ejemplo– tiene mucho para recomendare solo. Tiene perspectivas a
largo plazo en lugar de pasar de transacción a transacción debido a las
ventajas momentáneas del corto plazo.
Porque el corto plazo de hoy
tienen impactos a largo plazo. Hacen el futuro de una manera irrevocable. No
pensar en el porvenir de las decisiones
a corto plazo y su impacto mucho después de que "estamos todos
muertos" es irresponsable. También lleva a adoptar las decisiones
erradas. Este énfasis constante que pone Schumpeter en la reflexión referida a la consecuencias de lo momentáneo,
lo popular, lo hábil y brillante es lo
que hace de él un gran economista y lo convierte en el guía apropiado para el presente cuando una
economía acelerada, hábil y brillante –y una política acelerada— nos han llevado a la ruina.
Porque la microeconomía
de los individuos y las empresas –según la economía ortodoxa- determina, y el
gobierno puede, como mucho, corregir discrepancias menores y, en el peor de los
casos, crear dislocaciones; y la oferta controla, con la demanda como una
función de ella
Porque Ahora sabemos, tal
como Schumpeter lo supo hace más de cien años atrás, que cada uno de las
respuestas keynesianas estaba erradas. O por lo menos que son válidos sólo
en casos especiales y dentro de marcos muy estrechos. Tomemos, por
ejemplo, el teorema clave de Keynes: que los hechos monetarios —déficit
estatal, tasas de interés, volumen de crédito y volumen de dinero en
circulación— determinan la demanda y con
ella las condiciones económicas. Esto supone, y el mismo Keynes lo
subrayó, que
la velocidad del movimiento del dinero es constante y no es susceptible de ser
cambiada en el corto plazo por individuos o firmas. Schumpeter
señaló hace cerca de cien años que todas las evidencias niega esta
suposición. Y, de hecho, casa vez que se ensayaron las políticas económicas keynesianas, ya sea en la versión
original keynesiana o en la modificada por de Friedman, fueron derrotadas por
la microeconomía de las empresas y de los individuos, de manera imprevista y
sin aviso, cambiando la velocidad de movimiento del dinero casi de la noche a
la mañana.
¿Cuándo?
El
desarrollo de la ingeniería económica no ha seguido una estructura arbóreo: no posee una linealidad, va
cambiando de forma, se conectan con cualquier punto, no existe relación de
elementos comunes. Posee una estructura anti-jerárquica donde todos los puntos
están de una u otra forma conectados entre sí, influenciándose y creando nuevas
variables para finalmente formar un sistema integrado: que no tienen principio
ni fin, que tiene formas heterogéneas y múltiples. Todo esto, nos obliga a usar
la metáfora del rizoma para hacer más fácil su comprensión:
–Brota (la raíz primaria) con el concepto de «entrepreneur»,
de JB Say, Francia, 1802; de esta
idea, nace el concepto de «innovación» y la «destrucción creativa», retomada muchos años después por Joseph Alois Schumpeter (en 1942) y de beneficio como resultado del riesgo empresarial innovador, que rompe el «status quo» económico de
la competencia de precios, al cambiar a la competencia por la imposición de lo
nuevo. Los primeros tallos brotaron con la revolución industrial; luego se
vuelven más notorios con la aceleración innovadora de la tercera revolución
(digital) industrial…
–Paralelamente, sin
conexión alguna con los avances teóricos de economía, ese mismo año (1942)
surge –desde las facultades académicas de ingeniería– el concepto (errado) de «Ingeniería
Económica».
–En el siglo anterior, en 1867, desde la sociología –con Marx
como ideólogo– surge el concepto de propiedad y de formación de capital (que es
la que analizó Karl
Marx, Hegel
tuvo una gran influencia en la teoría de la alienación de Karl Marx
(1818-1883), quien profundiza en este concepto, sobre todo, en sus Manuscritos
económico-filosóficos, 1844), que dio origen al concepto alienación en economía, que según Marx, lo mismo ocurre en el sistema de
producción capitalista: aquí el hombre se hace cosa, mercancía, usada por
el propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más
en la cadena de producción de bienes. La propiedad privada convierte los
medios y materiales de producción en fines en sí mismos a los que subordina al
mismo hombre. La propiedad
privada aliena al hombre porque no lo trata como fin en sí mismo,
sino como mero medio o instrumento para la producción. Sin embargo, según Schumpeter, la acumulación
del capital es un concepto relativo a la creación y paulatina
acumulación de capital económico en el sistema capitalista. Este
aumento de capital se basa en el ahorro y la inversión, que
debidamente utilizados (empresarialmente bien invertidos) produce un aumento de
la riqueza de la sociedad. Acumulación de capital que no responde a la explotación sino a la innovación.
–En un espacio de ciento cincuenta años, desde1750 a 1900, el
capitalismo y la tecnología conquistaron el globo y crearon una civilización
mundial. Ni el capitalismo ni las innovaciones tecnológicas eran algo nuevo;
ambos eran fenómenos usuales y recurrentes a lo largo de todos los tiempos,
tanto en el Este como en el Oeste; lo que si resultó absolutamente nuevo fue su
rapidez de difusión y su alcance mundial a través de culturas, clases y
geografías; y fue esto, su rapidez y amplitud, que convirtió al capitalismo en
“Capitalismo” y en un “sistema”, y lo que convirtió los avances tecnológicos en
la “Revolución Industrial”.
–Con Keynes surge la economía simbólica como economía dominante
que abre la puerta a la tiranía y, de hecho, la invitaba. Para Keynes, los
principales problemas de la economía son la relación entre la " economía
real de bienes y servicios y la "economía simbólica" de dinero y
crédito; la relación entre individuos y empresas y la "macroeconomía"
de la nación-estado.
–Pero, Schumpeter señaló hace más de cien años que todas las
evidencias niega esta suposición. Y, de hecho, casa vez que se ensayaron
las políticas económicas keynesianas, ya
sea en la versión original keynesiana o en la modificada por de Friedman,
fueron derrotadas por la microeconomía de las empresas y de los individuos, de
manera imprevista y sin aviso, cambiando la velocidad de movimiento del dinero
casi de la noche a la mañana.
–Cuando se probaron inicialmente las prescripciones de Keynes
—en los Estados Unidos, a comienzo del New Deal— al principio pareció que
funcionaba. Pero más tarde, aproximadamente en 1935, los consumidores y
las empresas repentinamente redujeron drásticamente la velocidad del movimiento
del dinero en unos pocos meses, lo que hizo abortar la recuperación basada en
el gasto del déficit estatal y provocó un segundo colapso del mercado de la
bolsa, en 1937. No obstante, el mejor ejemplo es lo que ocurrió en ese país en
1981 y 1982. El intento de La Reserva Federal de controlar la economía
controlando la oferta de dinero fue ampliamente burlado por los consumidores y
empresas, que, de repente y en forma casi violenta pasaron el dinero de los
depósitos de ahorros a fondos del mercado de dinero, y de inversiones a largo
plazo a activos líquidos —es decir, de dinero de baja velocidad a la de alta
velocidad— hasta tal punto que ya nadie
puede decir qué es la oferta de dinero o
incluso que significa el plazo. Los individuos y las empresas que tratan de
optimizar su propio interés y se guían por su percepción de la realidad
económica siempre encontrará una manera de vencer al "sistema" —ya sea,
como en el bloque soviético, convirtiendo a toda la economía en un gigantesco
mercado negro, o como en Estados Unidos
en 1981 y 1982, transformando el sistema financiero de la noche a la mañana
pese a las leyes, reglamentaciones o los economistas.
–Ahora, dentro del campo de las ciencias sociales, especialmente
entre sociólogos e historiadores de la tecnología (en torno a las relaciones
entre la tecnología y la sociedad), donde se muestra el debate y los términos
en que se ha enfrascado la polémica– como "eso" que aparece ante
nosotros como una fuerza irresistible, un dinamismo alterador del mundo que
transformará nuestros trabajos, revolucionará nuestras familias y educará a
nuestros hijos.
–ahora, el resultado del saber está deviniendo rápidamente como el
factor número uno de la producción, desplazando al capital y la mano de obra a
un segundo plano. Tanto en el
Este como en el Oeste el saber siempre ha sido considerado algo referente a ser y casi de la noche a la mañana
empezó a hacer: se convirtió en
un recurso y en un servicio.
–La innovación para Drucker no es única ni principalmente una
actitud empresarial, sino sobre todo una actitud social:
"Sin embargo, la innovación es más que un nuevo método. Es una nueva
perspectiva del universo, del riesgo antes de que de la casualidad, o de la
certeza. Es una nueva comprensión del papel del hombre en el universo. Y esto
significa que la innovación, más que ser una afirmación del poder humano, es la
aceptación de la responsabilidad humana"20. Landmarks of Tomorrow, pp.
90-91
–Finalmente, las innovaciones –ahora– son el resultado del saber
que está deviniendo rápidamente como el factor número uno de la producción,
desplazando al capital y la mano de obra a un
segundo plano. Tanto en el Este como en el Oeste el saber
siempre ha sido considerado algo
referente a ser y casi de la noche a la mañana empezó a hacer:
se convirtió en un recurso y en un
servicio. El saber había sido
siempre un bien privado; de súbito se transformó en un bien público. Durante
unos cien años, en la primera fase, el saber se aplicó a herramientas, procesos
y productos; esto creó la Revolución Industrial, pero también creó lo que Marx
denominó “alienación”, y nuevas clases, y la guerra de clases y, con ellas, el
comunismo. En su segunda fase, que empezó alrededor de 1880 y culminó hacia la
Segunda Guerra Mundial, el saber, con su nuevo significado, empezó a aplicarse
al trabajo, esto marcó el comienzo de la revolución
de la productividad, que en sesenta y cinco años convertiría al proletariado
en una burguesía de clase media con unos ingresos de clase alta. De esta forma,
la revolución de la productividad
derrotó a la guerra de clases y al comunismo. La última fase se inició
después de la Segunda Guerra Mundial; ahora el saber se aplica al saber mismo y
es la revolución de la gestión. –Que
sólo lo podemos ver desde la economía de la producción.
¿Que es «la ingeniería
económica»?
La ingeniería (económica) es el conjunto de conocimientos
científicos, tecnológicos y humanísticos que aplica
los principios científicos que, partiendo de la economía como el principio
capital, logra la innovación permanente, el desarrollo tecnológico y económico para el
beneficio de la humanidad.
Él examinó la importancia de los factores de juicio y de
la evaluación de inversiones. Desde entonces los desarrollos modernos
estuvieron empujando fronteras de la “Ingeniería Económica” hasta hacerlas
abarcar nuevos métodos de riesgo, sensibilidad, análisis de intangibles. Los
métodos tradicionales siguen siendo refinados para reflejar la preocupación
actual por la conservación de los recursos y la utilización eficaz de los
fondos públicos. DeGarmo, contemporáneo de Woods, era uno de los pocos
pares, que aceptaron los principios de la ingeniería económica de Eugene Grant
(escrito en 1930). Ésta aceptación quizá tenía razón de ser, y en rigor la
explicaba el éxito económico de la ingeniería de aquel entonces. Resultaba muy
claro que DeGarmo era partidario de la aplicación de los principios de Grant,
mientras ella dirigía los buenos criterios económicos; pero ya era muy extraño
que después de unos años aceptáramos que esto es ingeniería económica, ni
siquiera es la aplicación de la teoría económica, hasta ahora llamada ciencia.
La ingeniería económica tradicional se encargaba de los aspectos monetarios de
las decisiones tomadas por los empleados de las organizaciones desde los años
20 cuando J. C. L. FISH Y O. B. Coldman empezaron a utilizarla mediante el
análisis de las inversiones efectuadas desde la perspectiva de las matemáticas,
formulando un modelo donde representaba la inversión y la relación con el
mercado. Los métodos que se utilizaban antes, aún siguen siendo utilizados para
reflejar los recursos y fondos públicos. Posteriormente, el profesor Eugene L.
Grant formula los Principios de Ingeniería Económica en 1930 en
su texto Principles of Engineering Economy. Él examinó la
importancia de los factores de juicio y de la evaluación de inversiones. Desde
entonces los desarrollos modernos estuvieron empujando fronteras de la
“Ingeniería Económica” hasta hacerlas abarcar nuevos métodos de riesgo,
sensibilidad, análisis de intangibles. Los métodos tradicionales siguen siendo
refinados para reflejar la preocupación actual por la conservación de los
recursos y la utilización eficaz de los fondos públicos. DeGarmo, contemporáneo
de Woods, era uno de los pocos pares, que aceptaron los principios de la
ingeniería económica de Eugene Grant (escrito en 1930). Ésta aceptación quizá
tenía razón de ser, y en rigor la explicaba el éxito económico de la ingeniería
de aquel entonces. Resultaba muy claro que DeGarmo era partidario de la
aplicación de los principios de Grant, mientras ella dirigía los buenos
criterios económicos; pero ya era muy extraño que después de unos años
aceptáramos que esto es ingeniería económica, ni siquiera es la
aplicación de la teoría económica, hasta ahora llamada ciencia.
“Numerosas son las cátedras, pero escasos los profesores sabios y nobles.
Numerosos y grandes son las aulas pero pocos los jóvenes que realmente tienen
sed de verdad y justicia” “¡Que cada cual juzgue ateniéndose a su
opinión personal, basada en sus propias lecturas, pero que no se base en
lo que dicen otros!” Einstein, de “La libertad de enseñanza”, a propósito del
caso Gumbel.
John Maynard Keynes alguna vez llamó a
los economistas "custodios, no de la civilización, sino de la
posibilidad de civilización". ¿Serán
los economistas de hoy, los de la administración Clinton-Gore, los de la
Reserva Federal, los del FMI o los del Banco Mundial, leales custodios que
promueven la posibilidad de una sociedad civilizada?
Para Say, solo un análisis causal basado en las
naturalezas esenciales de las entidades implicadas pueden alcanzar ese fin y un
análisis así es la tarea central de la economía política. Ve a la economía como
una ciencia genuina capaz de establecer “verdades absolutas”, pero insiste
en que “solo se ha convertido una ciencia desde que se ha limitado a los
resultados de la investigación inductiva”. De hecho, Say declara que la economía
política “forma parte de la ciencia experimental” y es por tanto bastante
similar a la química y la filosofía natural. J.B. Say fue en varios
sentidos verdaderamente un precursor de la Escuela Austriaca, pero no debe
llegarse a la conclusión de que era un austriaco en todos los sentidos que
estaba sencillamente adelantado a su tiempo. Uno no debería leer a Say y
esperar en todo momento encontrar a Mises
Cada vez resulta más evidente que el
cambio tecnológico no es un procedimiento mecánico que consiste simplemente en
encontrar mejores productos y procesos, sino que para introducir rápidamente
innovaciones es necesario fomentar la iniciativa empresarial. Y
para esto se requiere de gente preparada, con visión del futuro, que perciba lo
que es mejor de lo que hoy se tiene… Según Paul Romer (Endogenous
Technological Change, 1990: S71), el producto por hora trabajada en los
Estados Unidos es ahora diez veces el producto por hora trabajada hace cien
años. La explicación estaría en el cambio tecnológico. La aproximación
de Say a la economía, en términos filosóficos, es la de un realista y un
esencialista. Combina un sano escepticismo con respecto a la utilidad de
las investigaciones estadísticas con un énfasis en observar los hechos de la
realidad. Una descripción estadística “no indica el origen y consecuencias de
los hechos que ha recogido”.
El término entrepreneur fue utilizado por
primera vez por el economista Richard Cantillon en su obra Essai sur
la nature du commerce en general (1755), para referirse
básicamente a un empleador o a una persona de negocios que opera bajo
condiciones donde los gastos son conocidos y ciertos y los ingresos
desconocidos e inciertos, por cuanto existe un alto grado de incertidumbre en
la demanda. J.B. Say añadió a la definición de Cantillon que el
emprendedor era también un líder que atraía a otras personas, con el objetivo
de constituir organizaciones productivas, Cabe destacar que estos
dos autores eran hombres de negocios de la época y que fueron los primeros en
definir con claridad la función del empresario, a diferencia del capitalista o
el que aporta el capital, alejándose de las teorías clásicas que solo concedían
importancia al funcionamiento de los mercados.
Say decía que el
estudio de la economía no debía comenzar con análisis matemáticos y
estadísticos abstractos sino con la experiencia real de la persona
humana. Say estudió el libro de Smith y, aunque estuvo de acuerdo en todos los
puntos, encontró que la omisión de empresarios emprendedores era un defecto
serio. Los empresarios buscan oportunidades de lucro y, al hacerlo, crean
nuevos mercados y nuevas oportunidades. Al interrumpir constantemente el
equilibrio de la competencia, los empresarios evitan que los monopolios se formen y creen una amplia
diversidad de productos que mantienen a los consumidores y productores. A
cambio de tomar estos riesgos, los empresarios exitosos como Bill Gates y Henry Ford cosechan fortunas
mucho más allá de los agentes normales en la economía.
Entrepreneur: ninguna de estas
palabras –de origen francés– tiene un equivalente en castellano. Un
entrepreneur no es necesariamente un pequeño empresario que inicia o dirige un
nuevo negocio, ni un capitalista, ni un propietario, ni un empleador. Tampoco
es un «emprendedor» que corre riesgos. Richard Cantillon, en
1755, definió el término por primera vez como «el proceso de
enfrentar la incertidumbre». Así se fue utilizando para identificar a quien
comenzaba una empresa y fue ligado a empresarios innovadores. Famosos
economistas ingleses, como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill,
interpretaron el término como "Gerentes de negocios". Sin embargo,
posteriormente, ellos llegaron a la conclusión de que ser
empresario no requería de habilidad extraordinaria alguna, y que habían
subvalorado el significado que en francés tenía el concepto de entrepreneur. J.B.
Say añadió a la definición de Cantillon que el entrepreneur era también un
líder que atraía a otras personas, con el objetivo de constituir organizaciones
productivas.
Quien insistió en que,
por el contrario, la innovación —es decir, la
actividad que hace pasar los recursos de lo viejo y obsoleto a empleos más
nuevos y productivos— es la esencia
misma de la economía y sin duda una economía moderna.
La macroeconomía –
la economía de la nación-estado— es todo, con individuos y empresas que no
tienen poder para influir, y menos dirigir, la economía ni la capacidad de
adoptar decisiones efectivas contrarias
a las fuerzas de la macroeconomía. (determinismo de mercado: las personas
no tienen vida, son pasivas, y dependen del mercado) Y los fenómenos
económicos, la formación del capital, productividad y empleo son funciones de
la demanda.
"Sin embargo, la innovación es más que un nuevo método.
Es una nueva perspectiva del universo, del riesgo antes de que de la
casualidad, o de la certeza. Es una nueva comprensión del papel del hombre en
el universo. Y esto significa que la innovación, más que ser una afirmación del
poder humano, es la aceptación de la responsabilidad humana"20. Peter Drucker, Landmarks of Tomorrow, pp. 90-91
Análisis del libro Teoría Del Desenvolvimiento Económico, de Joseph A.
Schumpeter.
En 1973 el precio del petróleo provocó grandes
desequilibrios internacionales en la balanza de pagos y desató las fuerzas
inflacionarias en las naciones consumidoras de petróleo. El consecuente
trastorno económico puso en aprietos a los formuladores de políticas. Sin tener
que reconocer su propia incapacidad, se deshicieron de las instituciones que
habían adaptado la idea keynesiana de la incompatibilidad y utilizaron el
modelo clásico de los sesenta para racionalizar su comportamiento. De esa
manera, si algo salía mal, los formuladores de políticas podían argumentar que
no se les podía culpar a ellos, ya que, después de todo, el eficiente mundo del
mercado "sabe más que todos", como aseguraban continuamente Friedman,
Lucas, Merton y Scholes, ganadores del premio Nobel de economía. El tipo de
cambio en sí mismo se convirtió en objeto de especulación. Desde mediados de
los setenta, las transacciones financieras internacionales han crecido más
rápidamente que el comercio internacional. Los pagos comerciales están
dominados por flujos financieros internacionales. Hoy en día los bancos realizan
transacciones por más de 1.5 billones de dólares diarios en el mercado de
divisas, casi 70 veces el volumen de comercio diario en bienes y servicios. Las
variaciones en el valor de las monedas responden más a factores especulativos
que a los relacionados con los patrones comerciales.
Este énfasis
constante que pone Schumpeter en la reflexión
referida a la consecuencias de lo momentáneo, lo popular, lo hábil
y brillante es lo que hace de él un gran
economista y lo convierte en el guía
apropiado para el presente cuando una economía acelerada, hábil y brillante –y
una política acelerada— nos han llevado
a la ruina.
Con tallos no tan altos ni grandes como
un árbol necesita un anclaje firme en el suelo
para mantenerse en pie frente a los vientos y las tormentas. Por consiguiente,
aunque las raíces sean la parte
menos visible del árbol, dado que están en el interior del suelo, forman una
red tan frondosa como la estructura de las ramas en el exterior. En
muchos árboles, las raíces presentan
a menudo mayor extensión que la copa de los mismos. El árbol ya
es la imagen del mundo, o bien la raíz es la imagen del árbol-mundo
Muchas teorías desarrolladas por los
primeros economistas de la escuela austríaca han sido absorbidas ya por la
economía dominante.
Las teorías austriacas también han influido significativamente en el
pensamiento económico dominante, incluyendo la teoría
subjetiva del valor, el marginalismo y el debate sobre el cálculo económico. (Birner, Jack; van Zijp, Rudy
(1994). Hayek, Co-ordination and Evolution: His Legacy in Philosophy,
Politics, Economics and the History of Ideas (en inglés). Londres, Nueva York: Routledge. p. 94. ISBN 9780415093972.) Desde
mediados del siglo XX en adelante, la escuela austríaca ha sido considerada
fuera de la corriente principal del pensamiento económico. Su reputación aumentó a mediados de
los años 1970, después de que el economista austriaco Friedrich
Hayek compartió el Premio Nobel de Economía en 1974. (Meijer, G. (1995). New Perspectives on
Austrian Economics (en inglés). Nueva York: Routledge. ISBN 9780415122832.) Según el
economista de la escuela austríaca Peter Boettke, la posición de la escuela austríaca al interior de la
profesión económica ha cambiado varias veces de tradicional a heterodoxa y,
ahora, mantiene una posición claramente minoritaria. (Boettke, Peter J. (2003). «28A: The Austrian
School of Economics 1950-2000». En Warren Samuels,
Jeff E. Biddle y John B. Davis. A Companion to the History of Economic
Thought(en inglés). Blackwell Publishing. pp. 446-452. ISBN 9780631225737.)
La escuela Austriaca: cuyo máximo exponente fue Friedrich Hayek, Premio Nobel de Economía en el año 1974, .estos
economistas, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, desarrollaron
una teoría económica opuesta al enfoque marxista y con ideas contrarias a los
clásicos de la economía. También denominada Escuela de Viena, es una escuela de
pensamiento económico que defiende un enfoque individualista metodológico para
la economía denominado praxeología. La mayoría de economistas usan modelos
económicos y métodos estadísticos para llegar al comportamiento económico, pero
los economistas de la escuela austriaca dicen que estos medios son imperfectos,
poco fiables e insuficientes para analizar el comportamiento económico y crear
teorías económicas. Los métodos que usan difieren radicalmente de las prácticas
habituales en Economía, que usan el método científico como base para sus
estudios. Esta escuela se basa en una defensa radical de la libertad del
individuo frente a cualquier intromisión del estado en la economía. Consideran
que el ámbito ideal para estudiar la economía es el del individuo, que los
datos solo interesan cuando no interesan las consideraciones de tipo
individual. El empresario juega un papel fundamental como factor de producción,
de manera que el ámbito de la toma de decisiones corresponde al
individuo-empresario. Estos economistas no pretenden realizar predicciones
económicas, ya que consideran que los fenómenos empíricos son variables, de
manera que en los acontecimientos sociales no existen constantes, puesto que todos
son variables, hecho que imposibilita realizar predicciones. Resumiendo: están en contra de
toda intervención estatal, pretenden que se reduzca el tamaño del Estado, se
postulan como unos fervientes creyentes de que la propiedad privada es uno de
los principios esenciales de la economía. Máximo exponente es Friedrich Hayek
(Premio Nobel de Economía en 1974)
Schumpeter insistió en que, por el contrario, la innovación —es
decir, la actividad que hace pasar los recursos de lo viejo y obsoleto a
empleos más nuevos y productivos— es la
esencia misma de la economía y sin duda una economía moderna.
La pregunta en la economía de Schumpeter es siempre,
¿Hay suficiente beneficio?
¿Hay suficiente formación
de capital para hacer frente a los costos del futuro, los costos de mantenerse en los negocios, los costos de
la "destrucción creativa"?
Ésta noción la sacó Schumpeter, como él fue el primero en
admitir, de Marx. Pero lo usó para refutar Marx. El Desarrollo
Económico de Schumpeter hace lo que ni los economistas clásicos
ni Marx ni Keynes fueron capaces de hacer: hacer
cumplir una función económica al beneficio. En
la Economía del cambio y la innovación, el beneficio, en contraste con Marx y
su teoría, no es un Mehrwert, una
"plusvalía" robada a los trabajadores. Por el contrario, es la
única fuente de empleo para los trabajadores y de los ingresos laborales. La
teoría del desarrollo económico muestra que
nadie, excepto el innovador, obtiene un "beneficio"
genuino; y el beneficio el innovador es siempre de breve duración. Pero la innovación es, en la
famosa frase de Schumpeter, también "destrucción
creativa." Convierte en obsoletos el equipamiento y las inversiones
de capital del pasado. Cuanto más
progresa una economía, más formación de capital va a necesitar. Por eso,
lo que el economista clásico –o el contador o el corredor de bolsa-- considera "beneficio" es un costo genuino, el
costo de mantenerse en los negocios, el costo de un futuro en el cuál nada es
predecible excepto que el negocio rentable hoy se convertirse en el elefante
blanco de mañana. Por eso, la formación de capital y la productividad son
necesarias para mantener la capacidad de producción de la economía y, sobre
todo, mantener los trabajos del presente y crear empleos del futuro.
La acumulación
del capital es un concepto relativo a la creación y paulatina
acumulación de capital económico en el sistema capitalista. Este
aumento de capital se basa en el ahorro y la inversión, que debidamente utilizados
(empresarialmente bien invertidos) produce un aumento de la riqueza de la
sociedad. Acumulación de capital que no responde a la explotación sino a la innovación.
Que para Hegel la
alienación consiste en el peculiar procedimiento por el cual la Idea se
hace otra cosa radicalmente distinta de sí, se enajena y se hace Naturaleza; y
las razones de este extraño destino son de índole
teológica, pues tienen que ver con los planes de la Idea (Dios) para su
propia perfección o autoconocimiento. En Marx la alienación se
refiere a la explotación del hombre por el hombre, se refiere a la pérdida
de autonomía y libertad de una clase social como consecuencia de la
explotación a la que le somete otra clase social, principalmente por el
hecho de existir la propiedad privada de producción.
La teoría
marxista de la alienación es la interpretación antropológica del
concepto psicológico y sociológico de alienación. Dicha
interpretación considera que el trabajador, desde el punto de vista capitalista,
no es una persona en sí misma sino una mercancía -llamada fuerza de trabajo-
que puede representarse en su equivalente dinerario, es decir, el trabajador es
una determinada cantidad de dinero utilizable,
como mano de obra, para la multiplicación del mismo.
Cuando se probaron
inicialmente las prescripciones de Keynes —en los Estados Unidos, a comienzo
del New Deal— al principio pareció que funcionaba. Pero más tarde,
aproximadamente en 1935, los consumidores y las empresas repentinamente
redujeron drásticamente la velocidad del movimiento del dinero en unos pocos
meses, lo que hizo abortar la recuperación basada en el gasto del déficit
estatal y provocó un segundo colapso del mercado de la bolsa, en 1937. No
obstante, el mejor ejemplo es lo que ocurrió en ese país en 1981 y 1982. El
intento de La Reserva Federal de controlar la economía controlando la oferta de
dinero fue ampliamente burlado por los consumidores y empresas, que, de repente
y en forma casi violenta pasaron el dinero de los depósitos de ahorros a fondos
del mercado de dinero, y de inversiones a largo plazo a activos líquidos —es
decir, de dinero de baja velocidad a la de alta velocidad— hasta tal punto que ya nadie puede decir
qué es la oferta de dinero o
incluso que significa el plazo. Los individuos y las empresas que tratan de
optimizar su propio interés y se guían por su percepción de la realidad
económica siempre encontrará una manera de vencer al "sistema" —ya
sea, como en el bloque soviético, convirtiendo a toda la economía en un
gigantesco mercado negro, o como en
Estados Unidos en 1981 y 1982, transformando el sistema financiero de la noche
a la mañana pese a las leyes, reglamentaciones o los economistas.
Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con
cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr un
propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en
matemáticas, algoritmia y otros campos también existen principios necesarios o
que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto
estado de hechos. Otra manera de concebir los principios inherentes a un sistema
o una disciplina es como un reflejo de las características esenciales de un
sistema, que los usuarios o investigadores asumen, y sin los cuales no es
posible trabajar, comprender o usar dicho sistema. (Alpa,
Guido (1994) "General Principles of Law," Annual Survey of
International & Comparative Law: Vol. 1: Iss. 1, Article 2.) Etimológicamente principio deriva
del latín principium 'comienzo, primera parte, parte
principal' a su vez derivado de prim- 'primero, en primer
lugar' y cap(i)- 'tomar, coger, agarrar', por lo que
literalmente principium es 'lo que se toma en primer lugar'.
Se le puede llamar principio a los valores morales de una persona o grupo.
Ni el capitalismo ni las innovaciones
tecnológicas eran algo nuevo; ambos eran fenómenos usuales y recurrentes a lo largo de
todos los tiempos, tanto en el Este como en el Oeste; lo que si resultó
absolutamente nuevo fue su rapidez de difusión y su alcance mundial a través de
culturas, clases y geografías; y fue esto, su rapidez y amplitud, que convirtió
al capitalismo en “Capitalismo” y en un “sistema”, y lo que convirtió los
avances tecnológicos en la “Revolución Industrial”. (La sociedad postcapitalista, Peter Drucker, Buenos Aires, Editorial
Sudamericana S. A., 1993, pp. 31).