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miércoles, 13 de abril de 2011

Aconsejan mantener cash en los cinco meses siguientes

Quienes tengan liquidez podrán aprovechar la oportunidad para comprar acciones y otros activos.

OMAR MANRIQUE P.

‘The cash is king’ o el efectivo es el rey, es una frase con la que los estadounidenses resaltan la importancia de mantener liquidez en periodos de incertidumbre, y que bien podría ser lo más aconsejable en la coyuntura electoral de nuestro pais.

Convencido de ello, el gerente general de MCC Seminario , Ricardo Cabello, enfatiza que estar líquido es lo más inteligente que uno puede hacer de aquí a cinco meses, cuando se espera haya claridad en las políticas que aplicará el nuevo gobierno.

Sostiene que con el dinero plenamente disponible, las personas podrán aprovechar las grandes oportunidades de inversión que ya existen en el mercado local, y otras que irán apareciendo en el corto plazo.

Por ejemplo, destaca que hoy es posible comprar acciones de empresas peruanas de gran valor y sólidos fundamentos con un descuento de 20%, si se considera el precio que alcanzaron a comienzos de año.

“La gente que está líquida hoy está muy tranquila, y puede ver los sucesos que vienen aconteciendo de modo más racional”, dice y precisa que esa liquidez puede mantenerse principalmente en depósitos a plazo bancarios, que aunque no rinden mucho son preferibles a las cuentas corrientes de nulo retorno.

Melvin Escudero, presidente de El Dorado Investment, también cree que en episodios de alta volatilidad como los que se viven ahora, aparecen oportunidades de compra selectiva de acciones, bonos y monedas, activos que han sido castigados en las últimas semanas y que corregirían al alza en algún momento.

Añade que las acciones son una buena opción principalmente para los inversionistas más tolerantes al riesgo, y con un horizonte de mediano plazo; mientras que para los más conservadores sería aconsejable mantener sus excedentes en bonos y depósitos pues así conservarían el valor de sus inversiones.

Ambos expertos coinciden en que los inversionistas que ya están dentro de la bolsa, deben tener paciencia y esperar que los precios de la mayoría de acciones corrijan al alza, por los buenos cimientos de la economía y las empresas locales.

Cabello resalta que los peruanos con mayor patrimonio están tranquilos porque en los ultimos tiempos diversificaron sus inversiones, en instrumentos y países.

Por otro lado, refiere que los que estaban por adquirir terrenos o viviendas, ahora optan por esperar al menos un mes hasta que el panorama político se aclare. Ver la fuente original

La bolsa de Lima acentuó sus pérdidas

18:53 El mercado de valores peruano se desplomó un 6.22% en la presente jornada. En lo que va del año acumula una pérdida de 20.37%.

La Bolsa de Valores de Lima (BVL) cayó más de un 6%, debido a la incertidumbre electoral generada por algunas propuestas de los candidatos presidenciales que se enfrentarán en la segunda vuelta, y a una baja de los precios de los metales en el mercado internacional.

El índice general de la BVL bajó un 6.22%, su peor caída diaria en casi dos años y medio; mientras que el selectivo retrocedió un 5.13%. El índice INCA, por su parte, cedió un 4.62%.

Según indica Reuters, el mercado sufre porque tanto Ollanta Humala, de Gana Perú, como Keiko Fujimori, de Fuerza 2011, plantean propuestas como gravar las ganancias extraordinarias de las mineras, el sector de mayor peso en la bolsa local.

Entre los papeles importantes más castigados figuraron los de las cupríferas Cerro Verde y Southern Copper, que cayeron un 4.1%, a 37.4 dólares, y un 2.79% a 36.94 dólares, respectivamente.

Asimismo, las acciones de la productora de zinc y plata Volcan cedieron un 10.27% a 3.23 soles, y las de la productora de metales preciosos Buenaventura bajaron un 1.76% a 38.61 dólares.

Desde el viernes, dos días antes de los comicios, el mercado bursátil peruano pierde un 12.4%. En lo que va del año registra una caída de 20.37%.

13/04/11 Ir a la fuente

domingo, 3 de abril de 2011

Si no está roto no lo arregles: Porter y Kramer sobre RSE

No apta para ortodoxos Por Antonio Veves No se agota la capacidad de ponerle nuevos nombres a nuestra querida RSE. Cada cierto tiempo sale alguien que para llamar la atención sugiere una variante, una nueva interpretación para las prácticas responsables. La mayoría de las veces es fácil ignorarlo, pero esta vez viene de autores muy respetados y en un medio de primer nivel. Los famosos Michael Porter y Mark Kramer publican en el Harvard Business Review de Enero-Febrero 2011 el artículo Creating Shared Value: How to reinvent capitalism and unleash a wave of innovation and growth (Creando valor compartido: Como reinventar el capitalismo y desatar una ola de innovación y crecimiento). El artículo es destacado en portada y tiene una extensión de 16 páginas, algo extraordinario para el HBR, y constituye la sección “The Big Idea” (La gran idea). ¡Mas prominencia imposible!

Empecemos por reconocer que es un artículo muy bien escrito y muy completo, de lectura recomendada para los no expertos en RSE. Pero no es lo que dice que es, ni añade mucho. Solo autores como Porter y Kramer se pueden dar el lujo de publicar un artículo con un subtítulo y una portada tan exageradas. Parece que todos los problemas de la economía y negocios se resolverán con las prescripciones del artículo: se reinventará el capitalismo y se desatará el crecimiento. Espero que mis lectores me perdonen el atrevimiento de criticar un artículo de tan reputados autores y les sugiero que lo lean para que saquen sus propias conclusiones. Lo hago con la mejor de las intenciones de promover discusión de los temas de actualidad en RSE. Sí este artículo viniera de autores menos reconocidos sería fácil de ignorar, pero nos encontramos ante el mismo fenómeno, pero al revés, de hace unos seis años, cuando The Economist publicó el famoso suplemento atacando la RSE como falacia empresarial (The Good Company, enero 2005). No se podía ignorar, era The Economist. La revista recapacitó y tres años después reconoció el valor estratégico de la RSE (Just Good Business, enero 2008). Porter y Kramer son los mismos que hace cuatro años nos daban el excelente artículo Strategy and Society: The Link Between Competitive Strategy and Corporate Social Responsibility (Estrategia y Sociedad: El nexo entre la estrategia competitiva y la responsabilidad social de la empresa, Harvard Business Review, diciembre 2006), donde, a pesar de destacar algunos defectos en el concepto, resaltaban la importancia estratégica de la RSE. Y que también cuatro años antes nos habían dado el de Competitive Advantge of Corporate Philanthropy (La ventaja competitiva de la filantropía estratégica, Harvard Business Review, diciembre 2002) donde propugnaban la filantropía alineada con la estrategia empresarial, concepto que ha tenido impacto en la filantropía empresarial. Cada artículo cuatrienal es una extrapolación conceptual del anterior. Hay que inventar algo nuevo para publicar. Esperemos que en algún momento Porter y Kramer también reconozcan que la RSE es un concepto suficientemente amplio que abarca lo que ahora proponen y que no necesita ampliaciones artificiales, ni nuevos nombres. El artículo propone “una solución” a la pérdida de legitimidad de las empresas en los años recientes como consecuencia de poner sus intereses por encima de los de la sociedad. La solución es compartir el valor, o sea “la creación de valor económico para la empresa de manera que crear también valor para la sociedad, al atender sus necesidades y retos”. ¿No es esto la definición más rigurosa de RSE? Según los autores, NO. “El “valor compartido” no es responsabilidad social, filantropía, ni siquiera sostenibilidad, sino una nueva manera de lograr el éxito económico”………… “El objetivo de la empresa debe ser redefinido como la creación del valor compartido, no solo el logro de beneficios. Esto producirá la nueva ola de innovación el crecimiento de la productividad de la economía global. También redefinirá el capitalismo y su relación con la sociedad” Para que quede claro que se trata de un concepto nuevo, los autores destacan las diferencias y crean un nuevo acrónimo CSV (Creating Shared Value), para competir con CSR (Corporate Social Responsibility) (en español no podemos hacer el juego con RSE o RSC). La comparación usa la estrategia de que para poder demostrar la superioridad del concepto propuesto hay que degradar el concepto opuesto. Reproduzco la tabla que usan para demostrar la superioridad de CSV sobre CSR y agrego mis comentarios en la columna de la derecha. Afortunadamente reconocen que tienen algo en común: ambos conceptos suponen el cumplimiento de las leyes, estándares éticos y la reducción de los daños derivados de las actividades empresariales. Pero los autores van un poco más allá y mencionan explícitamente que la CSV contribuye a la maximización de beneficios como objetivo. ¿Es posible maximizar beneficios compartiendo valor? No obstante reconocen que “No todas los beneficios son iguales. Los beneficios que involucran un propósito social representan una forma más elevada de capitalismo, uno que crea un ciclo positivo de prosperidad empresa-comunidad”. Totalmente de acuerdo, esa ES la esencia de la RSE. Pero ¿en qué quedamos, maximizamos o compartimos? Es deseable mejorar los beneficios compartiendo, pero no es posible maximizarlos. Y ahora que la sociedad ha montado poco a poco una armadura institucional alrededor de la RSE/Sostenibilidad, proponen reemplazarla. Se han logrado desarrollar sistemas de reporte, indicadores GRI, hasta se ha logrado un consenso en una guía sobre prácticas responsables como la ISO 26000, se han desarrollado índices para la inversión responsable, nos estamos moviendo hacia los informes integrados, hay una aceptación empresarial, de los gobiernos y de la sociedad sobre el tema de la RSE. Los autores no mencionan estos progresos. Y no es que yo proponga que hay que quedarse con lo malo porque ya tenemos una inversión en ello, es que la RSE es suficientemente versátil, correctamente entendida, como para guiar las estrategias de las empresas en beneficio propio y de la sociedad. La RSE es un concepto robusto. No obstante, su crítica si es válida para un gran número de empresas retrasadas, que todavía no han entendido el valor de la RSE. Pero el problema no es la falta de conocimiento de lo que hay que hacer, el problema es la falta de implementación de las ideas. La implementación tampoco les preocupa, ni lo mencionan. Solo les preocupa lo conceptual. Yo diría la parte fácil. En cómo asegurar una implementación más efectiva no proponen nada. Exponen los conceptos con mucha claridad y repetición de cosas conocidas. Hasta los ejemplos son los mismos que hemos visto en repetidas ocasiones. El ahorro de combustible y emisiones en WalMart como consecuencia de la reducción en los empaques, los nuevos productos de GE con la estrategia de Ecomagination, la atención a los empleados de Johnson & Johnson, los negocios inclusivos, cadenas de valor, etc. No vi ningún ejemplo nuevo. Para justificar el “nuevo” paradigma proponen los mismos argumentos estándar de reducción del consumo de recursos, energía, agua, logística, adquisiciones responsables, productividad laboral, alianzas con ONGs y gobiernos, políticas públicas, etc. En este sentido es un artículo muy completo en defensa de lo que el mundo moderno entiende por RSE. Es lo que hacen las empresas más avanzadas. El problema está en hacernos creer que hay una propuesta revolucionaria. Muy recomendable leerlo, pero en vez de CSV, el lector debe leer CSR (o sea RSE) y le parecerá que ya lo ha leído. La “gran idea” de Porter and Cramer no es mas que un cambio de siglas para la RSE. Todo lo que proponen es el concepto estratégico de las prácticas responsables. Nada nuevo, pero pueden complicar el avance de nuestra querida RSE, añadiendo mas confusión de términos. Me atrevería a agregar que el alegar que las ideas arreglarán el capitalismo y desatarán el crecimiento es una irresponsabilidad. Si una empresa hiciera algo equivalente en el anuncio de sus productos la calificaríamos de irresponsable. ________________________________________


Antonio Vives


Con un Ph.D. en Mercados Financieros de Carnegie Mellon University y con una trayectoria como profesor en 4 escuelas de negocios, Antonio Vives es actualmente catedrático y consultor en la Stanford University. Socio Principal de Cumpetere. Ex-Gerente de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo. Creador de las Conferencias Interamericanas sobre RSE. Autor de numerosos articulos y libros sobre RSE y del blog Cumpetere en español.


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viernes, 18 de marzo de 2011

La necesidad de reinventar el capitalismo


La propuesta para Colombia del profesor Porter es sencilla: el valor compartido supone crear utilidades económicas y, al mismo tiempo, contribuir con el progreso abordando los más apremiantes desafíos
La visita del profesor Michael Porter a Colombia, que se realiza con ocasión del foro que conmemora los 100 años de la Fundación Social, es una invaluable oportunidad para que los empresarios colombianos podamos ingresar, por fin, a la vanguardia de la nueva mentalidad productiva mundial.
Porter, uno de los académicos más reputados de Harvard y el principal experto a nivel mundial en materia de competitividad, llega a nuestro país con un mensaje claro: tenemos que reinventar el capitalismo. Los estrechos esquemas de creación de valor y el insuficiente impacto de la responsabilidad social corporativa han caído en desuso. Debemos dar el paso hacia la creación de valor compartido, en el que se conjuga el éxito empresarial con el progreso social. Se trata, sin duda, de la tarea más importante de nuestras vidas y del mejor legado que podremos dejar como empresarios y ciudadanos.
La gran paradoja de nuestro tiempo es que, entre más se comprueba el ilimitado potencial de los empresarios para solucionar los problemas económicos, sociales y ambientales, más se reduce la legitimidad y la confianza de las empresas para ser agentes del cambio. Infortunadamente, en algunos casos, el desarrollo empresarial es sinónimo de codicia, de falta de impacto sostenible en todo el sistema y de desinterés absoluto por el bienestar general. La crisis económica global es, de este modo, el corolario lógico de la pérdida de convicción en el papel esencial de las empresas como eje imprescindible de la prosperidad colectiva. El profesor Porter, que lleva décadas analizando cómo pueden ser más competitivas las empresas y los países, llega a Colombia a reformular nuestras perspectivas, demostrándonos que la solución está en la creación de valor compartido, definido por él mismo como “las políticas y prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa, a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales en las comunidades donde opera. La creación de valor compartido se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre los progresos económico y social”.
La gestión de nuestras empresas, en consecuencia, debe girar en torno a una premisa fundamental: el principal impulsor de la productividad colectiva es la estrategia que busca no sólo aumentar las utilidades de la empresa, sino fomentar el progreso y el desarrollo sostenible de la comunidad; prosperidad empresarial con prosperidad social.
El poder del cambio en el mundo está, sobre todo, en manos de los empresarios. Sin el éxito de estos no es posible abolir la pobreza, ni soñar con una sociedad más equitativa. Sin embargo, el profesor Porter nos obligará a reflexionar cuando nos advierta que, a través de la antigua mentalidad de la responsabilidad social empresarial, sólo podremos hacer aportes básicos y superficiales, que no llegan a resolver el fondo de los problemas. Todos los días, en efecto, vemos cómo las empresas siguen respondiendo únicamente a sus accionistas, y que la presión por obtener utilidades inmediatas impide trazar las inversiones más apropiadas a largo plazo para la compañía y para la sociedad. En el esquema antiguo, las empresas limitan su aporte a la comunidad al pago de impuestos, a la generación de empleo y a la oferta de productos y servicios de calidad. Y en el esquema antiguo, la responsabilidad social se traduce únicamente en esfuerzos parciales, aislados y difusos, sin un verdadero compromiso con el rumbo de la sociedad. No podremos extrañarnos, entonces, de que las empresas no sean competitivas a largo plazo, y que sean crecientes los casos de abusos de empresarios inescrupulosos a los que sólo los guía el faro del interés particular, a costa de las necesidades de sus grupos de interés o la devastación de los recursos naturales.
La propuesta para Colombia del profesor Porter es sencilla: el valor compartido supone crear utilidades económicas y, al mismo tiempo, contribuir con el progreso abordando los más apremiantes desafíos de la sociedad. En otras palabras, supone ir más allá de la caridad, asistencialismo o filantropía propia de la responsabilidad social empresarial, para aplicar una estrategia a largo plazo que combine el lucro de la empresa con el bienestar social. Para los cínicos suena a utopía, pero para empresas como Nestlé, IBM, General Electric, Unilever o Johnson & Johnson es una realidad diaria que, según lo demostrará el profesor Porter, les permite multiplicar la productividad mediante un impacto positivo en las comunidades a las que pertenecen. Significa dejar de ser parte del problema y pasar a ser una parte muy relevante de la solución. Nadie puede minimizar la importancia del pago de impuestos y de la generación de empleos, pero tampoco puede desconocer que las empresas pueden ir mucho más allá, sin que ello implique un menoscabo en su motivación principal de generación de riqueza. Por el contrario, el valor compartido será el único camino que le quedará a las empresas para competir en un mundo globalizado. En definitiva, las utilidades dejaron de ser la meta exclusiva de las empresas competitivas.
Y si la moral individual no alcanza, al menos se puede ser lo suficientemente sensato para saber que el deterioro de un país, más temprano que tarde, termina afectando también a esos intereses particulares. En efecto, esa sensatez se puede extender también a entender la incontrovertible evidencia que indica que la sostenibilidad y rentabilidad de las empresas en el futuro está directamente ligada con la creación de valor compartido. El profesor Porter nos explicará por qué cada problema de la sociedad repercute directamente en los costos internos de la empresa y, de hecho, por qué abordar los problemas de la sociedad, más que incrementar los costos, eleva la productividad. Nuestro liderazgo consistirá en definir las estrechas relaciones que hay entre el progreso de la empresa y el progreso de la sociedad, y entender así cómo la gestión de la empresa y los productos o servicios que ofrece pueden contribuir a remediar las crisis actuales. La creación de valor compartido será la clave para tener mejor acceso a mercados internacionales, para garantizar un mejor acceso al crédito, para cotizar el valor de nuestra marca, para facilitar la expansión de las operaciones de la empresa, para atraer a los mejores talentos y, en suma, para liderar el progreso social.
El liderazgo de nuestros empresarios en este sentido representa la faceta más inspiradora que puede ofrecer nuestro país. Contamos, afortunadamente, con un aliado de la talla de Michael Porter, a quien desde ya damos nuevamente la bienvenida. A la Fundación Social nuestro sincero agradecimiento, no sólo por hacer posible este foro, sino por sus 100 años continuos de demostración de que esto del valor compartido sí es posible en nuestra amada Colombia. Y grata coincidencia: el Gobierno actual ha centrado todos sus propósitos en lo que el presidente Santos denomina, con mucha contundencia, la prosperidad para todos.

Michael Porter nombrado profesor de la Universidad


Por Doug Mazo
Sus libros adornan los estantes de los directores generales, jefes de Estado, académicos y estudiantes de escuelas de negocios por igual. Los países y empresas de todo el mundo han adoptado sus teorías sobre la competencia y la estrategia en el mercado global en expansión. Su trabajo también se ha aplicado a una variedad de importantes temas sociales, de desarrollo económico de las ciudades de los EE.UU. interno a las preocupaciones ambientales.

Michael E. Porter MBA '71, Ph.D. 73, C. Roland Christensen, profesor de Administración de Empresas en Harvard Business School (HBS), cuya prodigiosa centro de investigación y desarrollo de los esfuerzos en curso tanto en la teoría económica y la práctica empresarial, se ha nombrado a una cátedra universitaria, la más alta distinción para un profesional de la Universidad de Harvard miembro de la facultad. "También estoy orgulloso de seguir los pasos de mi profesor de HBS tarde, mentor y amigo, Chris Christensen, como profesor de la Universidad. Este nombramiento es especialmente importante para mí ya que el alcance de mi trabajo se ha ampliado considerablemente en los últimos años.
"Es un gran honor", dijo Porter.

"Mi primera área de interés examina cómo las empresas compiten en la industria y obtener una ventaja competitiva", continuó. "El siguiente se centra en lugares y por qué algunas ciudades, estados o naciones pueden ser más competitivos o prósperos que otros. Y la tercera área, que surgió a partir del segundo, se ve cómo se puede aplicar el pensamiento competitivo a los problemas sociales. Esta cátedra de la Universidad se multiplicarán las oportunidades que tienen para la investigación interdisciplinaria y me permiten trabajar con muchos otros estudiosos de Harvard. "
Porter celebrará el Obispo William Lawrence Cátedra de la Universidad, el nombre de un miembro de la Corporación de Harvard, quien jugó un papel clave en el aumento de los fondos del banquero George F. Baker, que condujeron a la construcción de los soldados de la Escuela de Negocios del campus de campo en la década de 1920. Su cátedra de la Universidad es el día 20 en una línea de posiciones venerable dotado de Harvard desde 1936. En ese momento, el presidente James B. Conant identificó la necesidad de establecer "un cierto número de profesores universitarios con las comisiones itinerantes que la enseñanza y el trabajo creativo no se ve obstaculizada por consideraciones de los departamentos." Los profesores universitarios se les anima a cruzar las fronteras disciplinarias en su investigación, y, a menudo dividen su tiempo entre su "casa" o departamentos de las escuelas y otros.
Al comentar sobre el nombramiento, el Presidente Neil L. Rudenstine dijo: "Desde todo punto de vista - como un pensador imaginativo y penetrante, un influyente escritor y un maestro dotado - Mike Porter se ajusta al papel de profesor de la Universidad perfectamente su trabajo se ha ampliado constantemente. de ancho. Él abarca muchos campos, incluyendo las cuestiones relacionadas con la competitividad global y problemas en el cuidado de la salud. Ahora tendrá la oportunidad de llevar su extraordinaria energía y la inteligencia para influir en muchos temas de investigación en toda la Universidad. "
EPF Dean Kim B. Clark llamó el nombramiento "un maravilloso tributo a Mike Porter, quien durante casi tres décadas en nuestra facultad ha sido pionera en el uso de principios económicos para resolver problemas importantes en la competitividad.
"En una serie de libros revolucionarios, artículos y documentos que combinan becas profundo y riguroso con relevancia en el mundo real y aplicabilidad, ha creado un cuerpo de trabajo que se 'debe' de lectura para estudiantes, académicos, profesionales y líderes políticos de todo el mundo ", continuó Clark.
"El impacto de sus ideas desde hace mucho tiempo se extendía más allá de BA a las aulas y salas de juntas, con fines de lucro y organizaciones sin fines de lucro, y numerosas naciones en el extranjero, así como las ciudades del interior de este país. En el cuarto profesor de la Universidad en el año 92 la historia de HBS - un grupo que incluye el premio Nobel Robert C. Merton, el difunto C. Roland Christensen, y el fallecido Sumner H. Slichter - ahora puede usar su gran habilidad en la enseñanza y la investigación para contribuir de manera importante en toda la Universidad ".
Porter se unió a la facultad de la HBS en 1973 después de obtener su doctorado en economía en Harvard, y pronto se convirtió en uno de los más jóvenes catedráticos de la Escuela. Un erudito prolífico, ha escrito 16 libros y artículos de más de 75. Su volumen de 1980 "Estrategia Competitiva: Técnicas para el análisis de las industrias y competidores", que desde entonces ha sido traducido a 19 idiomas, es considerado el tratado pionero sobre la competencia y estrategia corporativa. Su libro más reciente, "¿Puede Japón competir?", Acaba de ser publicado.
"Desde el principio, mi objetivo era integrar lo que sabíamos acerca de la economía de los mercados y la organización industrial y lo que sabía acerca de las empresas y la estrategia empresarial", explicó Porter. "Estos dos campos no había cruzado realmente antes. Además de los estudiosos, que quería llegar a los profesionales, ofreciéndoles un marco sistemático para el desarrollo de una estrategia global para competir en una industria."
En 1985, Porter fue nombrado presidente de la Comisión de Ronald Reagan sobre la competitividad industrial. Que el nombramiento de lanzar su estudio de ámbito nacional, estatal y local la competitividad, los resultados que se publicaron por primera vez en su libro "La Ventaja Competitiva de las Naciones" en 1990.
"Ese trabajo dio una nueva perspectiva teórica para influir en el impacto de la localización de la prosperidad de las naciones o estados", observó Porter. "Comencé con un punto de vista microeconómico - las distintas empresas e industrias -. Que se complementa con más de arriba hacia abajo, la perspectiva macroeconómica que había predominado mucho tiempo, en particular, me he centrado en el efecto de las agrupaciones - concentraciones geográficas de empresas interconectadas, suministradores especializados, proveedores de servicios y empresas de sectores afines. - en la innovación y el éxito "
"Mike Porter es probablemente de negocios más influyentes del mundo académico y una de un puñado de los más influyentes que han vivido", dijo Thomas K. McCraw, Isidor Straus Profesor de Historia de la Empresa en HBS. "Sus ideas y modelos en materia de estrategia competitiva se han convertido en el canon en esta área de estudio y el punto de partida para una cantidad considerable de trabajo por otros estudiosos de todo el mundo. En definitiva, se ha reconstituido el ámbito de la estrategia de negocio."
En los últimos años, Porter ha sido asesor de varios gobiernos extranjeros, entre ellos Canadá, India, Irlanda, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, y las siete naciones de Centroamérica. También ha trabajado con líderes en Cataluña, Escocia, Connecticut, Mississippi y otros estados y provincias de este país y en el extranjero.
En Massachusetts, Porter Consejo presidido el ex gobernador William Weld en el crecimiento económico y Tecnología, a partir de 1991 dirigió el esfuerzo para desarrollar e implementar una nueva estrategia económica para la Comunidad. Además, Porter es co-presidente (con Jeffrey Sachs, profesor Galen L. Stone de Comercio Internacional) del Informe de Competitividad Global, una clasificación anual de las perspectivas de competitividad y el crecimiento de los países.
Porter ha servido como asesor estratégico de una serie de EE.UU. y las corporaciones internacionales, incluidos los de Entel, Navistar, Procter & Gamble, y el Real holandesa Shell. Se sienta en los consejos de varias empresas, así y ha trabajado con numerosas organizaciones sin fines de lucro.
De acuerdo con Raymond V. Gilmartin, MBA '68, presidente, presidente y consejero delegado del gigante farmacéutico Merck & Co. Inc., "A través de su investigación, la docencia y la escritura, Mike Porter ha dejado una marca indeleble en las empresas y los mercados de todo el mundo. Su investigación de vanguardia ha influido directamente en las estrategias y la competitividad de las empresas individuales y de la nación. Más recientemente, ha ayudado a identificar los factores clave de la innovación, que se ha convertido en la base de la competencia mundial. Sus ideas son directamente relevantes para entender la ingredientes vitales para el éxito en una variedad de industrias, incluyendo productos farmacéuticos ".
Porter señaló que mientras trabajaba en "La Ventaja Competitiva de las Naciones Unidas," se dio cuenta que "los problemas de visión económica y social como programas separados no sólo fue mal, pero contraproducente. Una economía exitosa depende de las personas que se sienten seguros en el trabajo, que están sanos, y que tienen la sensación de que si trabajan duro, ellos tendrán la oportunidad de hacerlo mejor. productividad también es consistente con un medio ambiente limpio. "
Estas reflexiones llevaron a otra gran cantidad de trabajo, incluyendo dos influyentes artículos de Harvard Business Review, "Filantropía de Nueva Agenda" y "Verde y Competitiva:. Poner fin al estancamiento" Un resultado adicional de la sociedad centrada en la investigación de Porter fue el establecimiento de la Iniciativa para una Ciudad Competitiva interno, una organización nacional sin fines de lucro dedicada a poner sus teorías sobre el desarrollo económico urbano en práctica.
A lo largo de su carrera, Porter ha mantenido un alto perfil en la Escuela de Negocios MBA y Executive Education Programas. Un curso que él creó, Competencia y Estrategia, es un requisito básico para los estudiantes de MBA de Harvard. "Yo prosperar en el aula", dijo, "porque me parece estudiantes BA desafiante y estimulante."
Un fútbol de todo el estado y el jugador de béisbol mientras crecía en Nueva Jersey, Porter jugó al golf intercolegial como estudiante en Princeton, donde estudió ingeniería aeroespacial y mecánica. Sus logros en los enlaces que le valió los honores All-America en 1968. De hecho, su primera mirada a la Universidad de Harvard llegó a su llegada a Cambridge para competir contra el equipo de golf Crimson. Porter, quien reside en Brookline con su esposa, Debbie, y sus dos hijas, pasa su tiempo libre en estos días viendo a sus hijos practican deportes.
"Me preocupo por cambiar cómo la gente piensa y cómo se comportan", señaló Porter en una entrevista en 1996. "Estoy contento cuando otros académicos usar mi trabajo. Pero también me siento satisfecho cuando la gente me dicen mis ideas hizo una diferencia en sus vidas."

De refundar el capitalismo al valor compartido

Michael Porter defiende un nuevo pacto entre economía y sociedad y ´The Economist´ ve riesgo de que haya una injerencia política

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, prometió en septiembre de 2008 liderar una gran operación para "refundar el capitalismo". Lo anunció a la vista del estropicio causado por el derrumbe de la más dilatada etapa de prosperidad internacional habida desde los años sesenta por el pinchazo de la colosal burbuja financiera, inmobiliaria y de endeudamiento privado que se haya gestado desde mediados de los años 90 al socaire de la desregulación, las políticas monetarias laxas y la ingeniería financiera sofisticada. Y en enero de 2010 el dirigente estadounidense, Barack Obama, desafió a los grandes poderes de Wall Street y prometió meterlos en cintura: "Si quieren guerra, la tendrán".
Una cita apócrifa atribuida al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, y cuya autoría real pertenece a un periodista, sostiene como síntesis de estos casi cuatro años de la mayor recesión económica desde 1929: "Íbamos a reformar los mercados y los mercados nos han reformado a nosotros".
Los intentos desde el ámbito de la política, las instituciones y los reguladores para introducir elementos correctivos al libre mercado, para atenuar la desbordante hegemonía de los flujos financieros sobre la economía productiva y para establecer pautas regulatorias ante el estrepitoso fracaso de la autorregulación apenas han logrado abrirse paso en las cumbres del G-20.
Los intentos de establecer un canon a la banca para financiar futuros rescates, el propósito de establecer una tasa tipo Tobin o similar sobre los flujos financieros y sobre las ingentes masas de dinero caliente y especulativo que recorren el mundo, el afán por constreñir las fastuosas apuestas al alza o a la baja sobre bonos, monedas, acciones o materias primas y el empeño por limitar los bonus que premian a los ejecutivos cortoplacistas a medida que asumen crecientes riesgos, entre otras reformas anunciadas, no han logrado prosperar o lo hacen con extrema lentitud y resistencia. Y hoy los Estados, que hace poco más de dos años salieron al rescate de los mercados incurriendo en déficits generalizados para sostener el sistema, están hoy contra las cuerdas por el juicio sumarísimo de los mismos mercados que, de rescatados, han devenido en árbitros y jueces.
Aunque estos intentos de domeñar los excesos del mercado desde el ámbito de la política no acaban de cuajar, desde el corazón de la economía el debate está abierto. Hay economistas que, desde la misma lógica del sistema y no desde fuera, tratan de impulsar una regeneración depurativa del capitalismo que preserve sus esencias y mitigue sus excesos. Uno de ellos, Michael Porter, un prestigioso gurú de Harvard, ha planteado el "valor compartido" como una nueva fórmula para reinventar el modelo de libre mercado en alianza con la sociedad.
Tras los escándalos de Enron, Arthur Andersen, BP... y más recientemente Goldman Sachs, Madoff, Lehman Brothers y otros casos notorios, Porter postula un cambio de orientación, que pasa, entre otros objetivos, por abandonar las estrategias cortoplacistas, una mayor vinculación e interrelacíon con la sociedad, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, implicar más a los agentes sociales, promover cluster industriales, involucrarse en el desarrollo de los países más retrasados en los que operan las grandes compañías, asumir de forma mucho más sincera y radical el respeto al medioambiente y liderar la incorporación de otros valores que permitan a las empresas perseguir su fin legítimo del lucro con el servicio al bien común y al interés general. Éste es, según su tesis, el "valor compartido" entre capitalismo y sociedad que beneficiará a ambos y que legitimará al primero y le aportará, además, nuevas oportunidades de ganancia. Los capitalistas que dan demasiado valor a los beneficios están, asegura Porter, pasados de moda.
The Economist ha dedicado un artículo a la tesis de Porter. Este medio, fiel representante de los postulados del capitalismo anglosajón, admite que se ha acrecentado la tensión entre economía y sociedad, reconoce que "Porter tiene razón al preocuparse por la crisis de legitimidad que sufre el capitalismo", asume que "la crisis económica global que comenzó en 2007 y 2008 ha puesto el dedo en la llaga" porque "el sistema capitalista es corto de miras y ha resultado muy vulnerable a los malos tiempos" y da la razón a Porter en que el concepto de la responsabilidad social corporativa (RSC) ya no es suficiente porque se ha convertido en "una etiqueta gastada". Pero The Economist, que pasa por ser la Biblia del liberalismo, recela de la propuesta de Porter: el "valor compartido", alerta, "da carta blanca a los políticos para intervenir en el sector privado". Y le pide que madure más sus ideas. La refundación sigue pendiente. Haga clic acá para leer la noticia

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